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“Tragedia humana”

GINEBRA (EFE).— La Organización Mundial de la Salud (OMS) destacó ayer que más de la mitad de las 110,000 muertes por Covid-19 registradas en Europa eran personas que vivían en residencias para mayores, una “tragedia humana inimaginable” que en el futuro podría evitarse con sensibles mejoras en ese tipo de centros.

Los casos en residencias gerontológicas y otros centros similares han mostrado que el cuidado a los mayores “ha sido olvidado en Europa durante largo tiempo”, lamentó el director para Europa de la OMS, Hans Kluge, en su semanal rueda de prensa virtual.

Europa, y también otras regiones del planeta, deben mejorar la formación del personal que trabaja en los centros de tercera edad, cambiar su modo de operación y construir sistemas de cuidado a los mayores que den prioridad a sus necesidades, añadió el experto belga.

“Heredamos los valores europeos y nuestras oportunidades de esas generaciones pasadas, por lo que debemos cuidar de ellas, es nuestro deber y no podemos dejar a nadie atrás”, dijo.

Kluge insistió en que el personal de los centros para mayores debe tener mejor acceso a equipamiento de protección y una apropiada remuneración por sus largos horarios de trabajo.

“Es urgente ajustar la forma en que estas instalaciones operan, buscando un equilibrio entre los requisitos de los residentes y sus familias con garantías de que estos servicios son seguros y el personal está bien protegido”, recalcó.

Kluge concluyó que, aunque el Covid-19 es especialmente peligroso en pacientes de avanzada edad, incluso los más mayores, con salud frágil, tienen posibilidades de recuperarse de la enfermedad si son bien cuidados.

En Nueva York, la Fiscalía y el Departamento de Salud comenzarán una investigación en las residencias de ancianos del estado, donde se han registrado miles de fallecidos por el Covid-19, para determinar si actuaron con negligencia e incumplieron las normas de seguridad ordenadas por las autoridades.

En su rueda de prensa diaria, el gobernador del estado Andrew Cuomo, aclaró que estos centros están gestionados por entidades privadas que reciben dinero del estado y que, por lo tanto, deben cumplir las órdenes ejecutivas emitidas durante la pandemia.

Medidas obligatorias

En este sentido recordó, entre otras obligaciones, que todo empleado debe llevar equipo de protección y someterse a pruebas de temperatura o la necesidad de informar al resto de residentes y sus familias de casos del Covid-19 dentro de las instalaciones.

A partir de ayer deberán informar sobre los protocolos que han seguido durante la crisis al Departamento de Salud, que enviará inspectores a todas las instalaciones para determinar que se han seguido todas las medidas de seguridad.

En caso de que se determine que han incumplido las normas o que han actuado con negligencia, el departamento “requerirá inmediatamente a la instalación que aplica un plan de acción”, indicó Cuomo, que subrayó que podrán ser multadas con 10,000 dólares o sufrir la retirada de sus licencias, si así se determina.

El gobernador ya advirtió que “si no hacen el trabajo por el que se les paga, están violando las regulaciones, hay un problema y deberían perder la licencia”.

“Son sus pacientes. Si contraen el Covid-19, deben cuidarlos. Si no, que nos lo digan para que podamos tomar disposiciones. Si no puedes llevar tu negocio, estás fuera del negocio”, apostilló con dureza el gobernador.

Centenares de residencias de ancianos en el estado de Nueva York han informado a las autoridades de múltiples fallecimientos de pacientes en sus instalaciones, con cifras que en conjunto superan las 3,000 personas y con casos graves como los 55 muertos en el Cobble Hill Health Center, en el distrito neoyorquino de Brooklyn, y que se conoció el pasado 17 de abril.

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