Entre palomitas de maíz y estrictos protocolos de bioseguridad por la pandemia se inauguró

MEDELLÍN (EFE).— Una antigua forma de disfrute cinematográfico fue rescatada en Colombia con la apertura ayer sábado de un autocine, propuesta que aportó una dosis de la llamada “nueva normalidad” y que pretende dar oxígeno a la industria del entretenimiento ante las restricciones motivadas por el Covid-19.

Con una pantalla de 115 metros cuadrados y el sonido transmitido a una frecuencia accesible desde la radio de los vehículos, el viaje al pasado empezó con la cinta “Bloodshot” entre palomitas de maíz y estrictos protocolos de bioseguridad.

Hasta una terraza del Centro Comercial Mayorca Mega Plaza en el municipio de Sabaneta, ubicado en el departamento de Antioquía y aledaño a la ciudad de Medellín, llegaron algunos cinéfilos para presenciar bajo las estrellas y en cuatro ruedas la proyección después de más de tres meses sin acceso a las salas.

Para Carlos Serna, uno los asistentes a la premier, este espacio representó disfrutar en familia de entretenimiento fuera del hogar.

“Aunque tenemos en la casa televisores no es igual a compartir una experiencia con la pantalla grande y el sonido. Estábamos esperando el lanzamiento y vinimos con muchísimas expectativas”, expresó a EFE.

La empresa Cinemas Procinal se encargó del montaje de la experiencia “Autocinema” utilizando la tecnología de las salas de cine, proyectores certificados y procesadores de sonido de última generación.

Este autocine, el primero que abre sus puertas en Colombia durante la pandemia, cuenta con capacidad para 40 vehículos y ofrecerá todos los días dos funciones nocturnas, para las que ya ha programado la proyección de largometrajes como “El hombre invisible”, “Jumanji”, “Bad Boys” y “JoJo Rabbit”, entre otros.

“El sector del cine ha sido uno de los más golpeados por la pandemia. Lo que hicimos fue empezar a pensar y a soñar cómo volvíamos a reunir junto a una pantalla gigante a las personas. Vimos la posibilidad en el autocinema porque ya había sido una iniciativa en otros países que estaba funcionando”, expresó a EFE la coordinadora de comunicaciones y mercadeo de Cinemas Procinal, Andrea Marín Gómez.

Contó que apenas la idea se materializó organizaron a través de la página web una lista de espera, en la que se inscribieron más de 1,500 personas, por lo que el aforo de público durante el primer mes está casi copado.

“La gente tiene mucha necesidad de salir y el cine es un entretenimiento sano”, agregó la coordinadora, quien destacó la posibilidad de disfrutar de una experiencia “romántica” y “cerca de las estrellas” tras adecuar una terraza.

Los autocines se hicieron populares en Colombia en la década de 1970. El Limonar, considerado el primer espacio cinematográfico de este tipo en el país, fue inaugurado hace 48 años en Cali con una capacidad para 380 vehículos y una pantalla de 448 metros cuadrados.

Tras 20 años de funcionamiento, ese legendario autocinema dio su última función el 12 de febrero de 1992. En tanto en Sabaneta rescatan como opción cultural disfrutar de la pantalla grande desde el auto, la compañía Cine Sobre Ruedas planea abrir espacios similares.

Circo Espectáculo por alimentos

Un circo callejero colombiano intercambia espectáculo por alimentos, en Bogotá.

Barrios más golpeados

Un grupo de artistas callejeros de la compañía Circo Encuentro se dedica a intercambiar su espectáculo de malabarismos y bailes por alimentos donados para ayudar a personas en los barrios más pobres al sur de la capital colombiana golpeados por la pandemia del nuevo coronavirus.

Labor didáctica

El grupo, creado hace más de una década, también trata de hacer una labor didáctica exhortando a los colombianos a cuidarse de la letal infección.

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