BOGOTÁ (EFE).— Una policía de la ciudad colombiana de Cali denunció que varios hombres intentaron abusar sexualmente de ella, en un nuevo caso que muestra la violencia a la que han sido sometidas mujeres durante estas tres semanas de protestas en el país.
Los hechos ocurrieron el segundo día de protestas, el 29 abril pasado, según denunció la Policía Metropolitana de Cali en un video, cuando empezaron los disturbios entre manifestantes y la Policía en la zona del suroeste de la ciudad donde ella había sido asignada.
La patrullera se resguardó en el Comando de Atención Inmediata (CAI), una especie de comisaría, que fue atacado por un grupo de personas, que entraron y la atacaron. “Me tumbaron al piso al lado derecho del CAI, y empezaron a golpearme, a insultarme, empezaron a despojarme de todas mis pertenencias”, denunció la agente, cuya identidad no se reveló, pero que cuenta su caso en un video divulgado por la institución donde explica que uno de los agresores se le subió encima e intentó desnudarla, pero ella consiguió escapar y fue socorrida por una persona que pasaba por la zona en su vehículo y la sacó del lugar.
Colectivos feministas y organizaciones de derechos humanos vienen denunciando desde el comienzo de las protestas el 28 de abril que se está usando la violencia sexual y el cuerpo de las mujeres como “arma de guerra” en los enfrentamientos entre la fuerza pública y los manifestantes.
La Defensoría del Pueblo recibió hasta el 14 de mayo 87 reportes de violencia basada en género sucedidas durante estos días, entre los que se encuentran 16 casos de violencia sexual.
La ONG Temblores, que se dedica a documentar y reportar la violencia policial, apunta directamente a la fuerza pública como responsable de muchas de estas denuncias, y recoge 27 casos de violencia sexual y de género, que incluyen tocamientos, amenazas, desnudamientos forzosos o agresiones sexuales, cometidos presuntamente por la Policía desde el 28 de abril al 18 de mayo.
“Algo muy específico en las protestas de estos días, que es súper importante mencionar, es que muchas veces la violencia sexual está atada a tipos de violencia que inclusive se pueden catalogar como tortura”, señaló a EFE recientemente la investigadora de Temblores Emilia Márquez.
El caso más notorio fue el de una menor de edad de la ciudad de Popayán, en el suroeste del país, que denunció que la Policía le bajó el pantalón y le manoseó “hasta el alma”, y llegó a casa después de ser detenida con moretones en todo el cuerpo.
La menor apareció inconsciente en su casa el 13 de mayo, supuestamente tras atentar contra su vida, y la llevaron al hospital donde no pudieron reanimarla.
