La armonía llega a una cumbre con la visita de Biden

PLYMOUTH (EFE).— Con Joe Biden llegó “la buena onda” al G7 tras el huracán Donald Trump, quien arrasó en sus últimas cumbres dejando tras de sí una estela de melodrama, perplejidad y caras descompuestas entre los aliados tradicionales de Estados Unidos.

El presidente demócrata participa en su primera reunión del G7 desde que llegó a la Casa Blanca en enero y con él este foro se ha convertido en un remanso de paz. Sonrisas, aparente armonía, diplomacia tradicional… E incluso el sol salió en la lluviosa costa de Cornualles.

Nada que ver con la que quizás sea la mejor metáfora de un G7 con Trump: la famosa foto de la cumbre de 2018 en La Malbaie (Charlevoix, Canadá), donde el líder republicano aparecía sentado ante una mesa con los brazos cruzados, mirando retador a la canciller alemana, Angela Merkel, y a su homólogo francés, Emmanuel Macron.

La canciller alemana, quien al igual que el resto de responsables que rodeaba a Trump en esa instantánea estaba de pie, apoyaba sus brazos en la mesa con los ojos fijos en Trump y cara de pocos amigos, con Macron a su derecha, arqueando levemente las cejas.

Junto a Trump se encontraba el que fuera su asesor de seguridad nacional, John Bolton, y el entonces primer ministro japonés, Shinzo Abe, con los brazos cruzados y semblante serio.

 

Sintonía Macron

Biden muestra sintonía con el presidente Macron y califica la UE de dinámica y fuerte.

Encuentro

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y su homólogo francés, Emmanuel Macron, mostraron ayer su buena sintonía al inicio de un encuentro bilateral, en el marco del G7, en el que el estadounidense describió la Unión Europea como una entidad “dinámica y fuerte”.

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