Foto: Megamedia

GLASGOW, Reino Unido (EFE).— Una multitud de jóvenes tomó ayer esta ciudad en la protesta climática de la organización Fridays For Future (“Viernes por el futuro”, FFF en inglés), en el marco de la COP26, que dedicó este día precisamente a la juventud.

Los manifestantes —25,000 según FFF y miles según fuentes policiales— gritaban alborozados cuando los breves rayos de sol que se filtraban entre las nubes que cubrían ayer el cielo escocés iluminaban el colorido bosque de pancartas que encabezaba la marcha, lugar reservado a los indígenas.

Al grito de “¿Qué es lo que queremos? ¡Justicia climática!”, o “El cambio climático es una guerra de los ricos contra los pobres”, miles de jóvenes activistas manifestaron su indignación ante lo que consideran pasividad de la clase política.

La marcha desfiló por el centro de la ciudad escoltada por un fuerte dispositivo policial y se desarrolló sin incidentes en su camino a George Square, donde se habilitó un escenario en el que diversos voceros indígenas y jóvenes afectados por la desigualdad provocada por la crisis climática expusieron los impactos que ya sufren.

Aunque se hizo esperar varias horas, Greta Thunberg salió a escena entre los vítores de una multitud rabiosa ante el hecho, a su juicio, de que “los líderes continúan deliberadamente con la explotación de la naturaleza y las personas”, que “destruye las condiciones de vida presentes y futuras”, dijo la activista sueca.

Greta Thunberg aseguró que “la COP26 es un fracaso; resulta obvio que las cumbres del clima se han convertido en eventos de relaciones públicas”, que en su opinión “solo sirven para perpetuar la pobreza y la desigualdad”, al tiempo que la élite “mantiene sus beneficios”.

Sobre la COP26, Greta subrayó que “esta es la menos inclusiva de cuantas ha habido” y la definió como “un festival de ecoposturetas” en el que “se anuncian promesas bonitas”, pero “detrás de la cortina rechazan tomar cualquier iniciativa de acción climática”.

“Este es un país sumamente caro y las personas jóvenes no tienen el dinero para costearse esto”, explicó a EFE la activista climática costarricense y vocera de Unicef en la cumbre, Sara Cognuck.

La activista ambiental boliviana y también vocera de Unicef, Adriana Salazar, declaró que “muchas veces tenemos miedo a decir cuál es el problema” por temor “a las represalias”, pero esta vez “los jóvenes dijeron: el problema es el sistema capitalista, que nos está arrebatando la vida”.

Desde el escenario, la activista ambiental ugandesa por la justicia climática, Vanessa Nakate, indicó ante las personas que abarrotaron George Square que “estamos ante una nueva COP, pero ¿cuántas más tendremos que celebrar para que los líderes se den cuenta de que su inacción está destruyendo el planeta?”.

“El clima de mi país, Uganda, está cambiando con rapidez” lo que provoca que “la gente muera y los niños dejen el colegio; es un desastre que pasa día a día en África”, un continente que “está en la primera línea del cambio climático, pero que no alcanza las portadas de ningún periódico, a pesar de ello”.

“Si amamos el planeta y a la gente que vive en él, el resultado será un planeta sostenible, sano, limpio y beneficioso para todos”, dijo.

Entre los voceros que subieron al escenario, hubo uno del sindicato GMB, que representa a los trabajadores de la recogida de basura actualmente en huelga en Glasgow, que animó a que “la clase obrera luche por sus derechos”, que “son compatibles con la justicia climática”.

“¡Permanezcan a nuestro lado, no contra nosotros!”, exclamó puño en alto ante la multitud congregada en George Square.

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