WASHINGTON (AP).— Derrotado en las elecciones de 2020, Donald Trump orquestó un plan de múltiples partes para anular los comicios presidenciales en una “asombrosa traición a su juramento” al cargo, que dio lugar al asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021, declaró ayer jueves la comisión de la Cámara de Representantes que investiga el ataque.

Las declaraciones de apertura del presidente del panel, Bennie Thompson, y de la vicepresidenta Liz Cheney en la última sesión pública del año de la comisión estuvieron cargadas de lenguaje que se ve con frecuencia en las acusaciones penales.

Ambos legisladores describieron a Trump como “sustancialmente” involucrado en los hechos del 6 de enero. Liz Cheney dijo que Trump había actuado de manera “premeditada”.

El panel advirtió que la insurrección en el Capitolio no fue un incidente aislado, sino una advertencia de la fragilidad de la democracia de la nación en la era posterior al mandato de Donald Trump.

“Nada de esto es normal, aceptable ni legal en una república”, recalcó la representante republicana Liz Cheney. “No hay defensa de que Donald Trump fue engañado o actuó irracionalmente. Ningún presidente puede desafiar el Estado de Derecho y actuar de esta manera en una república constitucional, punto”.

La décima sesión pública del panel, semanas antes de las elecciones legislativas de noviembre, se enfocó en el “estado de ánimo” de Trump, dijo el presidente Thompson, que es demócrata.

La comisión especial está comenzando a resumir sus hallazgos: Trump, después de perder las elecciones presidenciales de 2020, lanzó un intento sin precedentes para evitar que el Congreso certificara la victoria del demócrata Joe Biden. El resultado fue el mortífero asalto de una turba al Capitolio, el 6 de enero de 2021.

 

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