WASHINGTON (EFE).— El fundador de la plataforma de criptomonedas FTX, Sam Bankman-Fried, fue detenido ayer en Bahamas después de que el fiscal del distrito sur de Nueva York, Damian Williams, lo imputara.

En un tuit, Williams informó de que las autoridades de Bahamas habían arrestado a Bankman-Fried a petición del gobierno estadounidense con base en una acusación secreta presentada por la fiscalía sobre la que se darán detalles pronto.

En un comunicado publicado por los medios, el primer ministro de Bahamas, Philip Davis, dijo que su país y Estados Unidos “han compartido el interés para que rindan cuentas todos los individuos asociados a FTX que podrían haber traicionado la confianza del público e infringido la ley”.

Está previsto que Bankman-Fried testifique por vídeoconferencia ante un comité de la Cámara de Representantes de Estados Unidos este martes.

FTX se declaró en quiebra el 11 de noviembre y a finales de ese mismo mes, los nuevos gestores de la compañía comparecieron por primera vez ante el tribunal de bancarrotas del estado de Delaware para comenzar el proceso de reestructuración.

Los abogados de la nueva directiva y su actual responsable, John Ray, dicen que una cantidad sustancial de los activos de la compañía habrían sido robados o están desaparecidos. Los nuevos gestores también denunciaron que la firma tenía ausencia total de controles corporativos y falta de información financiera fiable.

La plataforma de criptomonedas, que llegó a estar valorada en 32,000 millones de dólares, podría tener más de un millón de acreedores en todo el mundo. Hasta ahora, la compañía ha admitido que debe más de 3,000 millones de dólares a sus 50 principales acreedores.

Sin embargo, Bankman-Fried responsabiliza de la quiebra en parte a la masiva venta de criptomonedas que se produjo a principios de año. Para el fundador de la empresa, esa venta redujo a la mitad la garantía de FTX, de unos 30.000 millones de dólares.

Llegados a esa situación, según Bankman-Fried, la venta de criptomonedas continuó, combinada con una restricción crediticia y una “huida del banco”, lo que redujo la garantía a 9.000 millones antes de que FTX se declarara en quiebra.

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