WASHINGTON (EFE).— El gobierno de Estados Unidos reveló ayer que solicitó a Cuba aceptar a los cubanos que deporte de territorio estadounidense a cambio de avanzar en la tramitación de visados.
Una funcionaria de alto rango de la administración estadounidense dijo en una llamada con periodistas que las conversaciones migratorias de la semana pasada en Washington entre ambas partes fueron “productivas. Creo que es el comienzo de un buen diálogo”.
La fuente indicó que la delegación estadounidense pidió a la cubana volver al acuerdo migratorio de 2017 por el que Cuba recibía a los cubanos que deportaba Estados Unidos, estudiando “caso por caso”, a cambio de que Washington avance en el proceso de tramite de visas “fuera de La Habana”.
El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) denunció recientemente que la isla no ha aceptado ninguna deportación de cubanos desde el octubre pasado mediante vuelos comerciales o chárter desde territorio estadounidense.
Por su parte, Cuba acusa a Estados Unidos de incumplir su compromiso de emitir en La Habana “no menos de 20,000 visas anuales a cubanos” para emigrar al país norteamericano, tal y como se pactó en 2017, un tema volvió a plantear en la reunión del jueves pasado.
Esta cifra, según La Habana, no se cumple desde que Estados Unidos redujo la actividad de su embajada en la isla tras los “incidentes de salud” que se denominaron “síndrome de La Habana”, cuyo origen sigue sin aclararse.
Por otro lado, la funcionaria estadounidense indicó que el gobierno de su país “ha animado” a Nicaragua, por donde pasan “un gran número” de cubanos en su periplo hacia el norte, que ayude a Estados Unidos a abordar este fenómeno a través de “políticas de visados”, sin ofrecer más detalles.
Estados Unidos y Cuba retomaron este jueves en Washington, en medio del recelo y las sospechas mutuas, su diálogo bilateral de asuntos migratorios, el primero de alto nivel desde la llegada del presidente Joe Biden a la Casa Blanca.
Estas reuniones habían sido suspendidas en 2018 durante la Presidencia de Donald Trump (2017-2021), quien dio marcha atrás al histórico proceso de acercamiento con isla caribeña lanzado por su predecesor, Barack Obama (2009-2017).
