DETROIT (AP).— Casi uno de cada 10 trabajadores del sector automotor de Estados Unidos se declaró en huelga desde ayer para presionar a los tres grandes fabricantes de automóviles de Detroit para que aumenten los salarios en una época de grandes utilidades.
Al hacer la huelga simultáneamente en General Motors, Ford y Stellantis, propietaria de Chrysler, por primera vez en su historia, el sindicato United Auto Workers (UAW) intenta infligir un nuevo tipo de dolor a las empresas y recuperar algunos salarios y beneficios a los que los trabajadores han renunciado hace unos años.
Las huelgas se limitan por ahora a tres plantas de montaje: una fábrica de GM en Wentzville, Missouri, una planta de Ford en Wayne, Michigan, cerca de Detroit, y una planta de Jeep gestionada por Stellantis en Toledo, Ohio.
Los trabajadores recibieron el apoyo del presidente Joe Biden, quien envió asesores a Detroit para ayudar a resolver el conflicto y dijo que los 3 grandes fabricantes de autos deberían compartir sus utilidades récord.
“No tuvimos ningún problema en venir durante la pandemia, siendo trabajadores esenciales y generando grandes utilidades para ellos”, dijo Chrism Hoisington quien trabaja en la planta de Jeep de Toledo.
Aún así, Hoisington dijo que espera que la huelga termine pronto para no tener que recurrir a sus ahorros para comprar una casa.
La huelga comenzó pasada la medianoche del jueves al viernes, cuando expiró el plazo que UAW había dado para llegar a un acuerdo. El sindicato exige aumentos salariales del 40 %, en línea con el crecimiento de los sueldos de los consejeros delegados de esas compañías en los últimos años, además de mejores condiciones para la jubilación y una reducción de la jornada laboral, entre otros reclamos.
De los 146,000 afiliados que tiene el gremio, solo unos 13,000 están llamados a la huelga por ahora, es decir, el 8.9 %. Sin embargo, la idea del sindicato es que las plantas convocadas se vayan rotando y, para ello, dispone de un fondo de 825 millones de dólares con el que compensar a los empleados que dejen de cobrar sus salarios.
Las posturas entre los sindicatos y las empresas todavía están distantes. Por ejemplo, la directora ejecutiva de General Motors, Mary Barra, concedió entrevistas a las cadenas ABC y CNN para rechazar la petición que han hecho los sindicatos. Ante esa petición, General Motors y Ford han propuesto un aumento del 20% en los próximos cuatro años.
Mary Barra, cuyo salario aumentó 35 % en los últimos cuatro años y el año pasado llegó a 29 millones de dólares, dijo en ABC estar frustrada y decepcionada por la huelga, pero aseguró que las empresas siguen dispuestas a negociar.
De hecho, este sábado está previsto que vuelvan a reanudarse las conversaciones, según señala un comunicado del presidente del UAW, Shawn Fain.
Defiende a trabajadores
Dada la magnitud de la huelga, el presidente Joe Biden compareció ante las cámaras de televisión en la Casa Blanca para expresar su apoyo a los trabajadores.
“Las empresas han hecho algunas ofertas importantes, pero creo que deberían ir más allá para garantizar que las ganancias corporativas récord signifiquen contratos récord para el UAW”, afirmó el mandatario.
Por su parte, la presidenta de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, Suzanne Clark, emitió un duro comunicado en el que criticó el papel que ha jugado Biden en lo que se conoce como el “verano de las huelgas”, un período de este año en el que se han producido numerosas paros en empresas importantes del país.
“La huelga del UAW y, de hecho, el ‘verano de las huelgas’, son el resultado natural de la estrategia del gobierno de Biden de promover la sindicalización sin importar su costo”, declaró.
La huelga se produce en una de las industrias más importantes de la economía estadounidense, la automotriz, y vital para su futuro con los autos eléctricos.
Según un estudio publicado en agosto por la consultora Anderson Economic Group, una huelga total de todos los afiliados del UAW, a diferencia de la actual que es parcial, podría resultar en una pérdida económica de 5,000 millones de dólares tras diez días de paros.
