Los presidentes Donald Trump

Punto político a favor de López Obrador, opinan

CIUDAD DE MÉXICO (Xinhua).— El presidente Donald Trump mostró ante su homólogo mexicano, Andrés Manuel López Obrador, un cambio en el tono habitual hacia los migrantes y México, que parece motivado por un intento de ganar el voto latino en noviembre próximo, dijeron expertos.

“Trump no hace nada que no le beneficie políticamente, él sabe que en la próxima elección el voto de la comunidad hispana será importante”, expuso el profesor investigador del Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México (Colmex), Reynaldo Ortega.

El republicano, quien en el pasado denigró a los migrantes mexicanos, ordenó construir un muro en la frontera común, endureció políticas antimigrantes y amenazó con aranceles a México, sorprendió el miércoles con un discurso cordial al lado de López Obrador tras su reunión en la Casa Blanca.

“Estados Unidos alberga a 36 millones de increíbles ciudadanos mexicoamericanos”, expresó Trump, y agregó: “Mejoran nuestras comunidades, fortalecen nuestras iglesias y enriquecen todas las características de la vida nacional; son personas trabajadoras increíbles”.

Los elogios contrastaron con el tono de Trump en su primera campaña electoral, cuando llamó a los mexicanos “violadores” que llevaban crimen a Estados Unidos, y con las reiteradas críticas que ha hecho como presidente a la migración indocumentada por la frontera con México. Ortega, un experto en la relación bilateral y en elecciones, planteó que el voto hispano es mayoritariamente demócrata, por lo que Trump enviaba el mensaje de que no está en contra de los mexicanos para cuando menos mantener el porcentaje de preferencia latina que obtuvo en 2016.

Trump sabe emplear símbolos y consideró útil manejarse con cordialidad, porque además enfrenta una difícil situación por su manejo de la pandemia de Covid-19, con Estados Unidos como el país más afectado a nivel global y con profundos impactos económicos, explicó.

“Hubo un cambio en el tono, por lo menos se reconoció, y ése es un punto político a favor de López Obrador, el insistir que hay 36 millones de mexicanos que pagan impuestos, que contribuyen a la economía estadounidense”, abundó Ortega. El motivo oficial del primer encuentro entre López Obrador y Trump fue celebrar el inicio del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el pasado 1 de julio, en reemplazo del acuerdo comercial de la región de América del Norte que estaba vigente desde 1994. Los dos presidentes señalaron, en una declaración conjunta, que el T-MEC marca el inicio de una nueva era, porque fortalecerá la competitividad de la región y proporcionará certeza económica, un aspecto que dijeron que era fundamental para la recuperación tras la pandemia.

Ortega apuntó que los dos mandatarios enfatizaron los lazos comerciales sobre otros temas, porque son el área de mayor cooperación en la difícil relación bilateral, históricamente tensa en migración y seguridad.

En su discurso en los jardines de la Casa Blanca, López Obrador dijo que privilegian el entendimiento y resuelven las diferencias con diálogo, pero destacó que también viajó a Washington para agradecer a Trump y a Estados Unidos que son “cada vez más respetuosos” con los mexicanos.

“Lo que más aprecio es que usted nunca ha buscado imponernos nada que viole o vulnere nuestra soberanía (…) Usted no ha pretendido tratarnos como colonia”, abundó el presidente mexicano en una posición conciliadora.

Momentos antes, Trump no sólo había cambiado su retórica hacia los mexicanos calificándolos de ser empresarios “exitosos”, sino que también llamó “buen amigo” a López Obrador, y dijo que ambos llevaban la relación bilateral a “nuevas alturas”. Para el investigador del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Mario Ojeda Revah, el sorpresivo giro en el discurso fue una búsqueda desesperada de Trump por conquistar el voto latino, porque en los sondeos está debajo del demócrata Joe Biden. “Francamente en su boca esto suena insólito. Ha denigrado tanto a los latinos en general, a los mexicanos, a los centroamericanos, que es inverosímil, resulta increíble”, señaló el historiador y politólogo.

Expuso que la visita de López Obrador a Washington, el primer viaje al exterior que realiza desde que asumió el cargo en 2018, es una apuesta audaz que podría convertirse en un triunfo diplomático clamoroso si Trump resulta reelegido o en una factura si los demócratas ganan. “Las repercusiones de esta visita no se van a ver mañana o en un mes. Se van a ver después de las elecciones de noviembre”, agregó el investigador del centro de la UNAM. Según proyecciones del Centro de Investigación Pew, alrededor de 32 millones de hispanos serán elegibles para votar este 2020, una cifra que representa el 13 por ciento de posibles votantes que los coloca, por primera vez, como la minoría racial más numerosa del electorado, por encima de los afroamericanos.

El internacionalista y académico de la Universidad Anáhuac, Adolfo Laborde, advirtió que el cambio de discurso es retórica que no modifica la realidad de los migrantes, y previó que, una vez pasada la “luna de miel” de la reunión, México volverá a ser tema en la campaña electoral. Trump insiste en suspender el programa que protege de la deportación a miles de migrantes que entraron irregularmente a Estados Unidos siendo niños, además de que orilló a México a movilizar guardias nacionales para frenar la migración cuando lo amenazó con aranceles, recordó. “¿Cuál es la realidad? La realidad es que hay muro, la realidad es que hay seis millones de indocumentados que no han querido documentar (…). Hasta que no haya una reforma migratoria esto es pura retórica, no hay otra explicación”, agregó el analista.

 

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