MADRID, España. — Malta autorizó el viernes el desembarco de 356 migrantes que fueron rescatados en el Mediterráneo por el barco de ayuda humanitaria Ocean Viking y permanecieron a bordo de él durante dos semanas, en espera de la autorización de un puerto seguro.
#Malta will transfer these persons to @Armed_Forces_MT vessels outside territorial waters, and will take them onshore. All #migrants will be relocated to other Member States: France, Germany, #Ireland, #Luxembourg, #Portugal and #Romania. None will remain in Malta -JM 2/2
— Joseph Muscat (@JosephMuscat_JM) 23 de agosto de 2019
Los migrantes serán trasladados a Malta por las fuerzas armadas y distribuidos a Francia, Alemania, Irlanda, Luxemburgo, Portugal y Rumania, informó el primer ministro de Malta, Joseph Muscat, a través de su cuenta en la red social Twitter.
Sin permiso para atracar
Se desconocen las causas de por qué al buque humanitario no le fue permitido llevar directamente a los migrantes al puerto.
SOS Mediterranee y Médicos sin Frontera, las dos organizaciones sin fines de lucro que operan el barco de bandera noruega, han informado que las solicitudes para atracar fueron denegadas previamente por Malta e ignoradas por Italia.
¿Por qué la prolongada espera?
Jay Berger, gerente de operaciones de Médicos sin Frontera y quien se encuentra a bordo del Ocean Viking, agradeció la decisión de Malta pero cuestionó la tardanza, y exhortó a Europa a llegar a una solución permanente para acoger a los migrantes rescatados.
“Nos tranquiliza que el largo calvario de las 356 personas a bordo con nosotros finalmente terminó, pero ¿era necesario hacerlos esperar dos semanas de tormento?”, preguntó Berger en un comunicado. “Se trata de personas que han huido de condiciones atroces en sus países y han sobrevivido a una horrenda violencia en Libia”.
¿Organizaciones humanitarias o traficantes de personas?
Su experiencia es la más reciente en una campaña contra los rescates en altamar que ha perturbado las operaciones de al menos 19 embarcaciones desde que el radical ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, ordenara el cierre de los puertos de su país para grupos de ayuda humanitaria.
Salvini y otros funcionarios europeos culpan a estas organizaciones de prestar ayuda a las mafias de trata de personas que operan frente a las costas de Libia. Activistas y voluntarios han sido investigados o procesados, y algunos gobiernos han fijado obstáculos administrativos a sus barcos. El gobierno español del socialista Pedro Sánchez ha amenazado con imponer multas elevadas al a la organización española Open Arms, que activamente realiza misiones de búsqueda y rescate sin que se haya solicitado su ayuda.
