Decenas de personas compran televisores este viernes en un supermercado durante una campaña de descuentos por el denominado "Black Friday" (Viernes Negro), en Sao Paulo, Brasil.- (EFE/Sebastião Moreira)

PARÍS, Francia. — El Black Friday, fenómeno de ventas de Estados Unidos, se ha extendido a los distribuidores minoristas de todo el mundo en los últimos años, incluso ha ocasionado una reacción violenta de activistas, políticos e incluso consumidores.

Manifestaciones por el clima

Este viernes, los trabajadores de Amazon en Alemania se declararon en huelga parar reclamar mejores salarios en una de las jornadas de más actividad del año.

Cerca de París, manifestantes por el clima bloquearon uno de los enormes centros de distribución de Amazon en protesta por la sobreproducción que, según denuncian, está matando al planeta. Algunos legisladores franceses quieren prohibir esta campaña de descuentos por completo.

Tradición estadounidense

La globalización del comercio llevó los gustos de los consumidores estadounidenses al resto de compradores del mundo, desde caramelos de Halloween a cereales de desayuno o manteca de maní, suplantando incluso las tradiciones locales.

Para los activistas franceses, el Black Friday es el epitome de este cambio, un evento puramente comercial diseñado para impulsar las ventas de los minoristas estadounidenses antes de la Navidad, un símbolo del capitalismo desbocado.

Campaña en Londres

En Gran Bretaña, donde los grandes descuentos navideños se celebran tradicionalmente el día después de Navidad, las empresas adoptaron el Black Friday aproximadamente en 2010. Tras el repunte de las ventas en esta jornada durante los cinco primeros años, el volumen de compras se ha estabilizado y, en su mayoría, se realizan a través de internet.

Una investigación de una asociación de consumidores británica mostró que el 61% de los productos anunciados como rebajados para el Viernes Negro, eran más baratos o tenían el mismo precio en los días previos y posteriores.

En otros países se emitieron advertencias similares. En Rusia, por ejemplo, un regulador emitió un largo comunicado con consejos para evitar los engaños, como hacer una comprobación de los precios o comprobar si los costos de envío se incrementaron.

“Semana Negra”

La campaña publicitaria del Black Friday se amplió más allá del día, hasta el Cyber Monday, y minoristas de varios países lo extendieron a la llamada la “Semana Negra”.

En República Checa, una cadena de electrónica anima a sus clientes _ en inglés, por supuesto _ a “Volver a hacer grande el Black Friday”, en un anuncio en el que aparece un hombre vestido con traje y con la icónica gorra roja que utilizó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su campaña electoral.

Aunque este fenómeno está menos extendido en Asia, algunas grandes empresas como Japan Airlines lo utilizaron como eslogan.

Filas en Sudáfrica

Televisoras de Sudáfrica mostraron a gente haciendo fila para comprar en una de las naciones con más desigualdad social y económica del mundo. En un editorial mordaz, el semanario Mail & Guardian criticó esta práctica porque enriquece a las grandes cadenas.

En Italia, por ejemplo, el Black Friday cae fuera de la estricta temporada de rebajas invernales. La industria de la moda advirtió que podría dañar a los pequeños negocios en un país que depende mucho de ellos.


Los periodistas de The Associated Press Cara Anna en Johannesburgo, Colleen Barry en Milán, James Heintz en Moscú, Karel Janicek en Praga, Frank Jordans en Berlín, Yuri Kageyama en Tokio, Jan Olsen en Copenhague y Carlo Piovano en Londres, contribuyeron a este despacho.