Foto de archivo del 1 de abril de 2021, del papa Francisco durante la celebración de la misa en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano.- (AP Photo/Andrew Medichini)

Requerirán autorización de la sede apostólica

CIUDAD DEL VATICANO.- El Vaticano informó este viernes que, a través de un documento papal “motu proprio“, el papa Francisco limitó la celebración de las misas tridentinas, que son celebradas en el rito antiguo, y, al mismo tiempo, estipuló que sean los obispos quienes se encarguen de dar las autorizaciones.

El sumo pontífice explica en su carta a los obispos que, de esta manera, modifica las normas de las celebraciones de las liturgias en latín, de forma que ya no se podrán celebrar en las iglesias parroquiales.

Antecedente

En 2007, el papa Benedicto XVI firmó un motu proprio en el que facilitaba la celebración de la misa en latín y en una carta explicaba que el Misal salido del Concilio Vaticano II “es y permanece” como la forma “normal” de la liturgia y que el tridentino es el “extraordinario”.

Además, precisó entonces que la misa en latín según el rito tridentino nunca fue jurídicamente suspendida y siempre estuvo permitida, y que en estos años muchas personas y movimientos como el del arzobispo Lefebvre permanecían ligadas a la misma, de ahí la necesidad de un reglamento más claro para llegar, además, a “una reconciliación interna en el seno de la Iglesia”.

Límites a las celebraciones en latín

En esta ocasión, el papa Francisco pone límites a las celebraciones en latín y pide, entre otras cosas, a los obispos no autorizar nuevos grupos de fieles que quieran este tipo de ritos.

Dice que envió en 2020 un cuestionario a la Congregación para la Doctrina de la Fe para ver cómo se estaban desarrollando las misas tras el documento papal de Benedicto XVI y que las respuestas obtenidas le dolieron y le preocuparon, y por eso optó por intervenir.

“Los libros litúrgicos promulgados por los santos pontífices Pablo VI y Juan Pablo II, de acuerdo con los decretos del Concilio Vaticano II, son la única expresión de la lex orandi del Rito Romano“, añadió.

Responsabilidad de los obispos

Además, el obispo será el “responsable de regular las celebraciones litúrgicas en su propia diócesis” y “es de su exclusiva competencia autorizar el uso del Misal Romano de 1962 en la diócesis, siguiendo las directrices de la sede apostólica”.

En aquellas diócesis en las que uno o más grupos celebren habitualmente la misa con el rito antiguo, el obispo velará para que no se excluya “la validez y legitimidad de la reforma litúrgica, de los dictados del Concilio Vaticano II y del Magisterio de los supremos pontífices”.

Indicará los lugares donde los fieles podrán reunirse, nunca en las iglesias parroquiales, y los días en los que se permitirán estas celebraciones eucarísticas con el uso del Misal Romano promulgado por San Juan XXIII en 1962.

“En estas celebraciones, las lecturas serán proclamadas en lengua vernácula, utilizando las traducciones de la Sagrada Escritura para uso litúrgico, aprobadas por las respectivas Conferencias Episcopales“, añadió.

Autorización de la sede apostólica

El obispo de Roma subraya finalmente que “los sacerdotes ordenados después de la publicación de este motu proprio, que pretendan celebrar misa con el Misal Romano de 1962, deberán presentar una solicitud formal al obispo diocesano que consultará a la sede apostólica antes de otorgar la autorización” y que los que ya lo hagan tendrán que pedir autorización para seguir haciéndolo.

Los grupos conservadores católicos piden desde hace tiempo que se mantengan los dos ritos y recientemente el cardenal Robert Sarah, que en el pasado se mostró crítico con el pontífice argentino, dijo en las redes sociales que “el respeto por las dos formas ordinarias y extraordinarias de la liturgia latina nos llevará a un impulso misionero por la evangelización”.