En edificios sobre la calle 54 entre 65 y 67 también se observa el deterioro por el descuido

La calle 65 guarda tesoros arquitectónicos, pero muchos de ellos están a punto de perderse por la falta de mantenimiento ante el paso del tiempo, el abandono, la creciente contaminación y los efectos del clima, entre muchos otros aspectos.

Siete edificios de dos plantas en el tramo entre la 54 y 56, en la calle conocida como Ancha del Bazar, del costado sur, son solo un ejemplo de lo anterior y del importante legado histórico que debe conservarse.

Estos edificios son ocupados en su primera planta por giros comerciales como tiendas de ropa, zapaterías, papelerías y de bicicletas.

Ventanales y balcones rotos, maleza y frisos semidestruidos, postes antiguos, exceso de cablería, viejos transformadores, letreros de otros tiempos, muros cuarteados, sin pintura y aceras en mal estado son algunos de los rasgos de estas construcciones residenciales de la llamada antigua Alameda o “Paseo de las bonitas”.

El tramo de la calle referida y conocida ahora como Ancha del Bazar fue, según la historia, mandada a construir por D. Lucas de Gálvez y Montes de Oca, brigadier de los Reales Ejércitos y capitán general de esta provincia en 1789, y se finalizó en 1792.

Fue provista de sillería de piedra en ambos lados y una frondosa arboleda al centro (donde ahora se encuentran los llamados kioscos de dulces y piñatas), y fue llamada La Alameda.

“Las familias meridanas de aquellos tiempos hicieron de aquel sitio un lugar de su predilección, al cual asistían los domingos y fiestas de guardar. En torno a la arboleda, giraban los carruajes ocupados por bellas doncellas elegantemente ataviadas y los jóvenes galanes de a pie bajo las frondas intercambiaban con ellas reverentes saludos…”, apunta en su libro “Mérida de los años 1920 el historiador Francisco D. Montejo Baqueiro.

El autor refiere que quizás debido a aquella original costumbre a través del tiempo “La Alameda” fue llamada “El Paseo de las Bonitas”, prevaleciendo ambas denominaciones en la época colonial.

En la década de 1780, la calle 65, de la 52 a la 60, fue llamada calle de los Hidalgos, inclusive la ex Alameda. Más tarde, debido a la proximidad las estaciones ferrocarrileras de Progreso y Peto, así como ser paso obligado de la Calle Real de Izamal, los comercios fueron proliferando por aquel sector.

Según Montejo Baqueiro, la existencia de un pequeño mercado construido más o menos en la misma época y el cual era llamado Bazar, precisamente frente a la plazoleta de la Alameda, propició que al tramo de la 3a. Calle de Los Hidalgos (65 entre 54 y 56) se le llamara como hasta ahora: “Calle Ancha del Bazar” y donde se encuentra los edificios a los que nos referimos.

Una de estas construcciones correspondió al Hotel Bazar inaugurado en 1881 en un edificio propiedad del señor Pérez de Hermida. Fue su razón social F. Molina y Cia. Además de hotel dicha firma instala en los bajos del mismo un restaurante-bar, café y baños públicos y poco tiempo después se instala en un departamento de la misma planta baja, la Botica del Bazar de D. José María Medina Ayora.

En 1883, durante el gobierno del Gral. D. Octavio Rosado Reyes, en la antigua Plazoleta de la Alameda, se acondiciona un jardín al que dan por nombre Parque Eulogio Rosado

El 20 de agosto de 1884 la Ferretería y Mercería de R. Gutiérrez y Cia. se traslada a su nuevo local, en el cruce de las calles Ancha del Bazar y 56, después de trabajar 10 años en un departamento de los bajos de la casa comercial de D. Ramón Aznar, en la misma calle del Bazar. Fueron sus fundadores D. Ricardo Gutiérrez González y D. Benito Pacheco Cepeda.

Al traslado del nuevo local se separa el Sr. Pacheco de la negociación y es la nueva razón social Ferretería “El Siglo XIX”, de R. Gutiérrez y Hnos. Edificio colosal con su reloj a gran altura.

El 3 de octubre de 1903 ocurrió un incendio en la Calle Ancha del Bazar que comenzó en un establecimiento del costado sur (donde se describen los hoy edificios sin mantenimiento) y consumió casi en su totalidad 12 locales comerciales, entre ellos el Hotel Bazar, entonces de D. Manuel Cirerol; la Botica Nueva del Bazar, de D. José María Medina Ayora, y la Botica y Droguería, de D. Fernando Correa Aloy y D. Víctor Puerto, ambas en los bajos del Hotel Bazar.

También alcanzaron las llamas a “La Balanza”, tienda de abarrotes de los señores Sánchez Mola y Espínola; el café y Panadería del Bazar, las bodegas de madera y materiales de construcción, de D. Agustín Vales Castillo y otros. Prestaron ayuda para evitar la propagación del incendio los empleados de las vecinas ferreterías Ritter y Bock y “El Siglo XIX”.

En esta Calle Ancha del Bazar (calle 65 cuando era llamada 3a. calle de los Hidalgos), los comerciantes establecidos en la década 1874-1884 fueron en su costado sur: Lencería y miscelánea de D. Ramón Aznar, Ferretería y Mercería de R. Gutiérrez y Compañía (más tarde El Siglo XIX), Lencería “La Sorpresa”; Satrería, de don Eduardo Pinkus; tienda de abarrotes, de D. Julián Luján, y Botica del Bazar.

En su costado Norte (detrás de lo que hoy son los kioskos: Botica y perfumería del Moro, S.A. (en los bajos del edificio Moro Muza); Lencería, de D. José María Ponce; sombrería “El Iris”, de D. Buenaventura López; tienda de abarrotes, de D. Tomás Poveda; abarrotes y materiales de construcción, de D. José Millet Hube, denominada “El Moro Muza”, y las oficinas de la Agencia de la Lotería Nacional, casi al desembocar la calle 54.

Montejo Baqueiro, en su obra “Mérida de los años veinte”, consigna que el lunes 17 de octubre de 1892, fue inaugurada en Mérida, en esta calle 3a. de los Hidalgos (Calle Ancha de Bazar) cercana al Bazar, la primera tienda de un árabe. Fue llamada “La Reina de la Moda”, su ramo: lencería y artículos para vestir y su propietario D. Nicolás Simón, llegó a Mérida en 1889 con los primeros grupos de inmigrantes.

A mitad de la década de dicho siglo la Calle Ancha del Bazar ya carecía de la arboleda. En el año de 1915 comenzaron a insrtalarse pequeños kioskos con comercios en distintos ramos, entre los primeros que se establecieron estuvo el número 5 denominado “El Rey de los Pantalones. Los de los kioskos fueron primero de madera y posteriormente de concreto.

Tras el incendio de 1903 en la Calle Ancha del Bazar, los edificios dañados fueron demolidos y sustituidos por otros, de tal suerte que entre los años 1904 y 1906 surgen los que ahora se observa en abandono, entre ellos el Nuevo Hotel Bazar y el Hotel Tres Caras (65 con 54).

Los quioscos

Muchos de ellos son en su planta alta bodegas, por lo que comentaron empleados de los negocios de la planta baja, la amplitud de la antigua calle se corta con los quiscos ubicados a la mitad, lo que propicia que muchos no se den cuenta de las antiguas casonas que han sobrevivido por más de 100 años.-

De acuerdo con Baqueiro Montejo en la fachada del predio marcado con el número 477 de la referida calle, en su costado norte, una grabación en piedra dice: “Esta alameda, sus árboles y casa para custodia, se deben al esfuerzo que puso el Sr. D. Lucas de Gálvez, Gob y CM. De esta Prov. De adornar esta capital sobre el buen gusto. Se dio principio a su fábrica en el año de 1789 y concluyó en el de 1790” .— Luis Iván Alpuche Escalante

 

Incendio Daños

El 3 de octubre de 1903 un incendio en la Calle Ancha del Bazar dañó varios edificios.

El origen

Comenzó en un establecimiento del costado sur (donde se describen los hoy edificios sin mantenimiento) y consumió casi en su totalidad 12 locales comerciales, entre ellos el Hotel Bazar, entonces de Manuel Cirerol; la Botica Nueva del Bazar, de José María Medina Ayora, y la Botica y Droguería, de Fernando Correa Aloy y Víctor Puerto, ambas en los bajos del Hotel Bazar.

Otros edificios

También alcanzaron las llamas a “La Balanza”, tienda de abarrotes de los señores Sánchez Mola y Espínola; el café y Panadería del Bazar, las bodegas de Agustín Vales Castillo, entre otros.