El doctor Othón Baños Ramírez

Con base en encuestas, estadísticas “y en todo lo que hemos visto”, Othón Baños Ramírez puede asegurar que a la hora de votar, los electores yucatecos básicamente toman en cuenta en primer lugar el reconocimiento y el prestigio del candidato. “Desde luego que el partido también cuenta, pero no como lo más importante”.

El investigador de la UADY cree que las próximas elecciones por el gobierno del Estado y por la alcaldía de Mérida serán muy reñidas y advierte de la presencia de ciertas “sorpresas” en el actual proceso.

Entre las más importantes, señala, está que más del 20% de la población total de electores del Estado está formado por personas que no nacieron en la entidad.

Son personas de fuera que están asentadas en Yucatán desde hace más de cinco años, que actualizaron su credencial electoral para poder votar en la entidad y que no son necesariamente priistas o panistas. “En este asunto en particular, habrá que estar pendientes de cómo ese sector percibirá a los candidatos y sus propuestas”.

“Y cuidado, no se les puede ignorar porque en un momento dado pueden ser el fiel de la balanza, ya que se han vuelto un porcentaje importante y con peso considerable en el padrón electoral”, añade el investigador del CIR “Hideyo Noguchi” de la UADY. “Y esta situación no la teníamos en 2012, porque pese a que ya se vivía el auge urbanístico de Yucatán, mucha gente de fuera todavía no había cambiado sus credenciales para ponerse como residentes locales, porque querían ver primero como estaban las cosas”.

Las próximas elecciones, además de cerradas, podrían ser cruciales para el futuro de la entidad, de ahí que mucho dependerá de cómo los partidos y sus abanderados armen sus campañas. “Nadie presenta todavía una propuesta de fondo, pero están a tiempo de ofrecernos a los ciudadanos algo que nos convenza”.

Por último, el doctor en Sociología señala que en este 2018 también estará en juego la oportunidad ciudadana de jugar un papel más activo en la vida pública más allá de las elecciones. “Ojalá que seamos capaces no sólo de escuchar lo que ofrecen los candidatos, sino de documentar esas promesas y exigirles después a los políticos que las cumplan”.

“Si fuéramos unos ciudadanos más organizados, más comprometidos a que nuestra participación política no se limite a meter el voto en la urna, a ir más allá y vigilar la actuación de los gobernantes, las cosas podrían cambiar. En caso contrario pasará lo mismo de siempre: las promesas se quedarán en promesas y se las llevará el viento”.

“Creo que eso también está en juego en este 2018”.