Una vista de simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador que lo recibieron en su visita a la ciudad de Motul

Andrés Manuel López Obrador dejó ver en su reciente gira por Yucatán su lado más maduro y equilibrado, se mostró como un político más asentado, muy distinto a aquél que, tras su segundo asalto fallido a la Presidencia, bloqueó avenidas y mandó al diablo a las instituciones.

El precandidato de la coalición “Juntos haremos historia” —integrado por Morena, Encuentro social y el Partido del Trabajo— se sigue presentando como la única esperanza para una renovación de la política mexicana con la integridad por bandera, pero su discurso, así lo percibe el sociólogo Luis Várguez Pasos, suena menos beligerante, menos radical, conciliador.

Al comentar lo que desde su punto de vista fue lo más destacado de la larga visita a la entidad del político tabasqueño, quien recorrió ocho municipios e incluso festejó el Año Nuevo con su familia en una hacienda yucateca, el investigador y académico de la Uady pone en primer término la multiplicidad de significados de sus discursos.

“Los mensajes de López Obrador se pueden interpretar desde distintas perspectivas, en función del receptor”, dice. “Es un hombre muy controversial: mucha gente lo alaba, pero hay quienes no pueden verlo ni en pintura, de allí que sus palabras tengan siempre distintas lecturas”.

Para unos es alentador escuchar propuestas muy diferentes a las que plantean los otros dos precandidatos (José Antonio Meade y Ricardo Anaya), otro tipo de gente puede encontrar esperanzadora su oferta de cambio, pero sus detractores no lo bajan de populista, de político trasnochado, de peligro para México, etcétera.

Despierta interés

“Más allá de las dudas que genera fuera de su electorado, sus mensajes políticos despiertan enorme interés. Todo el mundo está a la expectativa sobre cómo abordaría en caso de que llegue a la Presidencia —me parece que tiene muchas probabilidades— los problemas que inciden en la vida social, en la vida cotidiana del país y de la gente”, señala el doctor Várguez.

En Yucatán volvió a tocar dos de esos temas, continúa. Uno, la reforma educativa, que —aseguró el precandidato de manera tajante— será derogada. Dos, la reforma energética, en la que habló de construir refinerías, para que no tengamos que estar importando combustible, “porque es una paradoja que México exporte petróleo crudo e importe gasolinas. Nos está ocurriendo como en la Colonia, cuando dábamos oro y recibíamos espejitos y collares de cuentas”.

Propuestas

El investigador de la Uady encuentra interesantes las propuestas de López Obrador, pero advierte que falta saber el cómo. En el caso de la reforma energética, apunta, su visión del problema contrasta con lo que decía en el “desayuno de la amistad” Jorge Carlos Ramírez Marín, para quien la explotación petrolera en las costas de Yucatán es algo inevitable, un mal necesario, algo a lo que los yucatecos nos tendremos que acostumbrar.

“Y López Obrador es enfático: dice no a las perforaciones de nuevos yacimientos en las costas de la Península y tiene bastante razón, tiene sentido como lo está planteado, porque la industria del petróleo afectará actividades de las que depende mucha gente, como pueden ser la pesca y el turismo”, apuntó.

“Y no hablamos de las grandes empresas, sino de pescadores y meseros, cocineros, taxistas, la gente de aquí, porque las grandes empresas si quieren abrir un Sheraton lo abren donde sea”, apunta.

Discurso

No dijo en su visita a Yucatán algo verdaderamente nuevo, en todas sus intervenciones repitió lo que ha venido planteando en las distintas partes de la República que ha visitado, aunque llamó la atención el compromiso que hizo en la ciudad sagrada de Chichén Itzá, donde, con el Observatorio a sus espaldas, empeñó su palabra de que no va a defraudar al pueblo, que no lo va a engañar, “pero eso es algo que también nos dijo Fox… y ya conocemos la historia”.

Hay diferencias, algunas muy sutiles, entre el precandidato actual y el político de las dos campañas presidenciales anteriores, que era más soberbio e irreflexivo, dice el doctor Várguez. “Es un López Obrador más maduro, ya no es el que cerró el Paseo de la Reforma, incluso, por lo que se ha publicado, ha prometido que todos los cambios que está planteando no serán de manera violenta, sino ordenados, programados, y esto puede ser un mensaje tranquilizador, sobre todo para el sector privado, que está un poco erizado ante la posibilidad de su triunfo”.

“En ese sentido contrasta con la belicosidad de campañas anteriores. Allá hay un mensaje tranquilizador: ‘No se preocupen, va a haber cambios, pero sin grandes afectaciones’. Porque hay gente que piensa que con López Obrador presidente vendría una estatización de la economía, privatización de empresas y todo ese tipo de cosas que obviamente, como yo lo veo, son simples temores infantiles”.— Mario S. Durán Yabur

 

Precandidato Gira por la entidad

Andrés Manuel López Obrador estuvo de gira en Yucatán del sábado 30 de diciembre al miércoles 3 pasados.

Novedad

La moderación de Andrés Manuel López Obrador podría ser una novedad de esta campaña, como también la convocatoria a la unidad, a sumar a más gente, dice el investigador Luis Várguez Pasos. Lo lamentable es que en esa suma, agrega, hay personas de todos colores y sabores, “es un coctel medio raro el que está armando, pero bueno, en el peor de los casos habría que concederle el beneficio de la duda”.

Asentado

“En suma, aquí vimos a un López Obrador más maduro, más conciliador, más asentado. Tal vez porque ya tiene más años y la edad frena todos los ímpetus juveniles y nos hacen pensar las cosas de diferente manera”, concluye el doctor Várguez Pasos.