En diciembre pasado el kilogramo de aguacate valía $15 y desde hace algunos días se vende a $30 en los principales mercados de la ciudad

El huevo, el aguacate, el limón, el pavo y la cebolla son algunos productos que en estos primeros días del año subieron de precio.

Aunque el tomate bajó, mientras que el pollo y la carne se mantuvieron.

En el puesto “Addy”, del mercado Lucas de Gálvez, el kilogramo de huevo pasó de 27 a 30 pesos.

“Realmente todo sigue igual, el pollo sigue igual, la venta continúa y la gente no ha dejado de comprar”, dice la encargada Érika Coronado Sosa.

Lo que sí subió fue el kilo de pavo, que en estos días se vende a $55 si es fresco o $50 el congelado.

“El precio se movió antes del 31 de diciembre porque estaba más barato”, comenta Gladys Ileana Alonzo, del puesto “Rey de reyes” en el mercado San Benito, tras precisar que antes el kilo de esa ave valía $48.

El aumento, señala, es porque hay desabasto. “Todos sacaron sus pavos en diciembre y ahora estamos viendo de dónde sacar producto porque las empresas grandes matan, lo congelan y lo venden más caro”. La cebolla y el limón también subieron de precio, lo cual de algún modo propició que se disminuyeran las ventas.

“La gente no sale a comprar o no sabemos qué está pasando”, dice Rita González, encargada del puesto “De Piña” en el interior del Lucas de Gálvez, donde el kilo de cebolla blanca pasó de $12 a $15 y el de roja de $16 a $20.

El limón, expone Rita, también subió de precio. “La caja ahora nos la están dando entre $180 y $200, cuando antes estaba a $120. Estamos embolsando de siete a ocho limones a $10 porque si no, no resulta”.

La comerciante supone que los costos en la transportación hacen que suba el producto.

El aguacate también subió. En diciembre valía $15 el kilo y ahora se vende a $30.

“El aguacate está carísimo y ya casi no hay”, explica una ventera instalada en el pasillo que divide al San Benito y el Lucas de Gálvez. “Aunque el aguacate de por sí está caro, en agosto baja mucho su precio, pero ahorita como no hay mucho, sube”.

La mujer, quien también comenta que se incrementó el precio de la mandarina, dice que el alza de precio les afecta porque la gente ya no compra como antes. “Como la venta está baja, no sale la ganancia, sólo inviertes y no ves tu dinero”.

Dos productos que se resisten a subir son las carnes de puerco y res.

“Las alzas nos afectan porque bajan las ventas y a veces nos vemos obligados a mantener nuestros precios”, apunta Manuel Montejo, abastecedor de puerco en el San Benito, quien ahora ofrece el kilo a $74 —$2 más que hace unas semanas—.

“Tenemos que ajustarnos, pues no podemos elevar mucho el precio, de lo contrario la gente deja de comprar”, señala, y supone que todas las alzas se relacionarían con el aumento a la gasolina.

José Ruelas, también vendedor de puerco, considera normal que después de las fiestas de diciembre baje un poco la venta.

“Ahorita como que volvemos a agarrar ritmo, porque la verdad es que la venta sí baja entre 20% y 30%”, dice. Aunque indica que procura mantener el kilo a $70.

Otro que dice que procura no subir de precio su producto es un vendedor de carne de res, quien prefiere no dar su nombre.

Instalado en el mercado San Benito, asegura que desde hace cuatro años ha mantenido el precio del kilo de res a $120, aunque eso signifique menos utilidades.

“¿Por qué sube la carne? Porque sube el ganado, y el ganado sube porque sube el alimento, el alimento sube porque sube el transporte, y el transporte por la gasolina… es una cadena”.

También dice que difícilmente se puede competir con los supermercados, pues éstos aceptan vales de despensa que, considera, es una forma de que las empresas controlen el mercado. “El problema es el Tratado de Libre Comercio”.

Gladys Ileana Coronado, del puesto de pollos y pavos “Rey de Reyes”, igual opina que hay una competencia desleal con los supermercados y con las mismas empresas que les surten pollo y que tienen sus propios expendios.

“Ellos (las empresas avícolas) venden más barato en sus expendios para darle salida a sus productos, aunque no sea mercancía fresca… Acá manejamos producto fresco, pero la gente busca productos más baratos que se venden hasta congelados en los súper y eso nos perjudica”.— IVÁN CANUL