La Constitución es un instrumento irrenunciable para la convivencia, modo de ordenación de la vida social que, por encima de las leyes, respeta la condición soberana y libre de los individuos, consolida la soberanía que reside en el pueblo y es la máxima expresión de la autodeterminación y diálogo fundamental del pueblo que se logra en los congresos, señaló Luis María Aguilar Morales, ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia.
Al pronunciar la conferencia “La Constitución de Yucatán de 1918”, el magistrado indicó: “El decreto de la libertad de la América Septentrional debe ser considerado como la semilla del constitucionalismo mexicano. Si bien fue efímero, puede ser visto como un precedente que aún trasciende el tiempo y están presentes en el devenir. La constitución de Apatzingan definió la ley como la voluntad general en orden de la felicidad, con aires gaditanos, la de Cadiz dijo que el objeto del gobierno es la felicidad de la nación; el artículo 24 de la de Apatzingan expresó que la felicidad del pueblo consiste en el goce de la igualdad, la propiedad y de la libertad”.
“El periplo constitucionalista fue a 1824, el documento que marcó el derrotero republicano y democrático nuestra organización. Me atrevería incluso a decir que la de 1824 continúa de alguna manera vigente y desde ese año a la fecha tenemos como base, elemento, semilla, sustento, esa que se prolonga en las demás. De tal modo que no es un elemento histórico o anecdótico, sino un elemento legislativo fundamental vigente”.
“La Constitución yucateca recoge hoy día los principios adoptados recientemente por la Constitución Federal”.
En su charla, que ofreció el marco de la Conmemoración del Centenario de la Constitución Política del Estado, recordó que la Carta Magna yucateca reconoce la libre determinación del pueblo maya y al Estado con una formación pluricultural, lo que hace que se mantenga joven, vigorosa y plenamente vigente, pues es de avanzada, humanista y siempre protectora de los derechos.
En al auditorio del Tribunal Superior de Justicia, en presencia del gobernador Rolando Zapata Bello, Aguilar Morales dijo que su familia paterna es yucateca, su abuelo Luis María Aguilar Solís fue notario en Mérida y su abuela, coparticipe de la organización del primer congreso feminista.
La constitución una herramienta indispensable para la convivencia, es el modo de ordenación de la vida social que, adoptando una forma superior al resto de las leyes, respeta la condición soberana y libre de los individuos.
“Esta escrito en los Derechos del Hombre que toda sociedad en la cual no esté establecida la garantía de derechos ni determinada la separación de poderes, carece en realidad de una Constitución”, agregó.
La constitución consolida la soberanía que reside en el pueblo y por tanto es la máxima expresión de la autodeterminación del pueblo y la máxima determinación del diálogo fundamental que de da en el Congreso”.
“Recoge que deben respetarse los derechos humanos y el Estado deberá investigar y reparar las violaciones de los derechos humanos, prohíbe toda discriminación, incluso por preferencias sexuales o preferencias políticas. Y reconoce algo que es que el Estado, tiene una composición pluricultural sustentado originariamente del pueblo maya que desciende de los que habitaban antes de la colonización, lo digo recordando a mi abuela que era de origen maya de Ticul y se ofreció de sirviente a unos que tenían dinero para poder estudiar.
Previo a la conferencia, una veintena de padres, con casos judiciales familiares en proceso, protestaron frente al Palacio de Justicia, en La Inalámbrica.
Los inconformes, que no pudieron entrar a la sede del Poder Judicial por la seguridad a cargo de la Secretaría de Seguridad Pública, reclamaron que por supuestos cambios en disposiciones legales no pudieron ver a sus hijos el mes pasado.
Juan Carlos Atrisco Campos, presidente de la Asociación Lazos Protectores del Sureste, explicó que la protesta se realizó porque muchos padres que tienen derecho a la convivencia con sus hijos no pudieron verlos todo diciembre porque los jueces no hacen valer la ley. Dijo que protestan porque la justicia no es pronta ni expedita, ya que tarda meses en pasar un oficio y lograr la convivencia con sus hijos.— Alejandro Moreno Peña.
