El aterrizaje de emergencia de un vuelo procedente de El Salvador con destino a Estados Unidos movilizó a los servicios de emergencia, ya que el señor Carlos D. Flores, de 82 años, había sufrido un infarto y momentos antes avisó que se sentía mal.
Una vez autorizado el aterrizaje en esta ciudad, entró en operaciones el Centro Coordinador de la Emergencia de la terminal local, integrado por la Dirección General de Aeronáutica Civil; el administrador del Aeropuerto, Óscar Carrillo Maldonado; personal de la Aduana, Migración, Sanidad Internacional y Policía Federal. Todos se coordinaron con paramédicos de Cruz Roja, con base en la terminal.
El vuelo 368 de TACA llegó poco después de las 11 a la terminal de Mérida. De acuerdo con lo establecido, los paramédicos subieron a la nave para atender la urgencia médica y minutos después confirmaron el fallecimiento del pasajero.
Ante esta situación los paramédicos dejaron de intervenir y se informó a la Fiscalía General para que acudiera al levantamiento del cuerpo y se realizaran las investigaciones de rigor.
Médicos forenses y peritos hicieron diversos estudios en el sitio, lo que hizo que la nave permaneciera en plataforma cerca de tres horas.
Un nuevo problema surgió para los familiares de Carlos Flores porque el cuerpo fue llevado a la morgue en esta ciudad para los estudios de rigor, aunque se espera que se hubiera dispensado la autopsia porque de manera evidente no habría delito que perseguir.
Se espera que el cuerpo sea entregado a los familiares del fallecido, quienes podrían recibir autorización para la cremación o decidan su traslado, embalsamado, a los Estados Unidos o El Salvador.— R. F. G.
