Huyendo del frío de Boston, que en enero oscila entre 2 y menos 6 grados, David Thomas, un veterano de la guerra de Vietnam, llegó de vacaciones a Mérida.
El visitante había escuchado varias veces de la ciudad, incluso una amiga le había contado maravillas. Pero él, que actualmente se desempeña como artista plástico, decidió conocer la ciudad por sí mismo. “Yo pensaba que si no lo vivía, nunca lo iba a saber”.
Así llegó a Mérida, ciudad que le cambió la visión que tenía de México. Por ejemplo, recuerda que en los años 60 vivió cerca de la frontera entre México y Estados Unidos y pasaba mucho tiempo en Ciudad Juárez.
“La frontera, los migrantes habían sido siempre mi impresión de México”, dice. Por cierto, comenta que nunca ha estado de acuerdo con la política migratoria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
“México es un país muy bonito, su gente también y lo que hace Trump no me parece, no estoy de acuerdo”, dice David, quien estaba recién casado cuando el ejército de su país lo enlistó para la guerra de Vietnam.
De México no tiene más referencias, a pesar de que muchos años después de haber regresado de Vietnam y con sus hijos ya grandes, visitó la capital mexicana. Allí vivía la mujer que cuidó a sus hijos en Boston.
“He ido a visitarla varias veces, ella ahora es una profesional que da clases en la universidad y lo que más me sorprende es el nivel de inglés que tiene, lo habla mejor que yo”.
Fuera de eso, no tenía más nociones del país, menos de Mérida. Cuando llegó a la capital yucateca le sorprendió la gran amabilidad de las personas, “incluso conmigo que no hablo español”.
En Mérida conoció a los dueños de la galería La Eskalera, con quienes hizo amistad. Ellos le propusieron que regresara y les mostrara sus obras. David les tomó la palabra y lo hizo.
Su visita coincide con el crudo invierno que se vive en estos días en Boston. “Estoy feliz, Mérida es muy bonita y su gente muy cálida”.
Aunque reconoce que le gustaría quedarse para siempre, no puede.
“Mérida es una ciudad hermosa, llena de arte, galerías y mucha vida cultural, pero no podría vivir aquí porque tengo dos hijos y cuatro nietos que viven cerca de mi casa en Boston”.
Pero, no descarta volver y que probablemente intente hacer algunas obras inspiradas en la cultura maya.— IVÁN CANUL Ek
