El impuesto sobre la gasolina debería incentivar el uso del transporte público

El mundo de los impuestos es tan polémico como complejo e inabarcable. No hay una pregunta sobre el tema que tenga una respuesta sencilla. Quien lo dice, sabe perfectamente de lo que habla: Jorge Correa Cervera, uno de los mayores expertos en materia fiscal en México.

Socio de una prestigiosa firma nacional de abogados, profesor titular en el posgrado de Derecho Fiscal de la Universidad Panamericana, autor de incontables artículos sobre el tema, conferenciante frecuente sobre temas de impuestos corporativos e internacionales, acumula pese a su juventud una extensa hoja de servicios que incluye 10 años de trabajo en la Secretaría de Hacienda, donde fue Administrador Central de Hidrocarburos, Administrador Central de Normatividad Internacional y Autoridad Competente para la Interpretación de Tratados Fiscales, y una estancia como consultor en las oficinas centrales de la OCDE en París, donde fue el redactor principal del Common Reporting Standard (CRS).

Correa Cervera, parte de una dinastía de abogados yucatecos —es nieto de Víctor Correa Rachó, primer alcalde panista de Mérida— estuvo de visita en Mérida invitado por su alma máter, la Universidad Anáhuac Mayab, para inaugurar el programa Cátedra prima con una conferencia magistral sobre el pasado, presente y futuro del Derecho Internacional Fiscal en México.

¿Cuáles son los principales retos fiscales de México en este año electoral?

México tiene en materia fiscal retos de país en desarrollo y de país desarrollado. Es muy curioso, así como en salud pública se puede decir que hay personas con problemas de cáncer y personas con desnutrición, en el terreno fiscal pasa exactamente lo mismo. Hay una alta evasión —una gran economía informal—, pero por otro lado hay empresas que hacen planeaciones con la misma sofisticación de cualquier país europeo o de Estados Unidos.

El sistema fiscal se enfrenta a esos dos retos simultáneos, que además son difíciles de atender al mismo tiempo: necesita un equipo tanto de política tributaria como de administración tributaria que pueda atender las dos cosas juntamente, que pueda ocuparse de traer gente a la formalidad, por un lado, de la transición a la factura electrónica, por el otro, pero también de cuestiones tan especializadas como un tratado multilateral. Es difícil. Si podemos resumir todo en un gran reto, es que la recaudación de México es baja en comparación con la de otros países de la OCDE, de Latinoamérica y de economías similares. Es una realidad, los mexicanos pagamos pocos impuestos.

Sin embargo, Hacienda espera una recaudación fiscal récord este año…

Correcto. La recaudación ha aumentado, pero no lo suficiente, esa es la verdad. Si nos comparamos con nosotros mismos y vemos las cosas en retrospectiva, la recaudación fiscal ha venido aumentando en los últimos años. Pero si lo hacemos con economías similares, seguimos muy rezagados.

Y esto encuentra su justificación —basta con preguntarles a personas de nuestro entorno para comprobarlo— en la poca transparencia del gobierno, en el mal ejercicio del gasto público. La gente encuentra una justificación moral para decir “yo no pago porque no veo en qué se usa mi dinero”. Esa correlación es muy difícil porque el gobierno necesita crear legitimidad para que los ciudadanos paguen sus impuestos…

Es un círculo vicioso…

O virtuoso, según lo quieras ver. Puede ser cualquiera de los dos. Si tú pagas tu impuesto predial y ves que el parque que está frente a tu casa está iluminado, bien pintado, limpio, el jardín cuidado o que las calles de tu colonia no tienen baches… ¡seguramente vuelves a pagarlo con gusto el próximo año porque estás viendo el buen uso de tu dinero!

El problema es cuando no se percibe el buen uso de los recursos públicos. Eso por un lado, por el otro tenemos que la mitad de los mexicanos son pobres y no pueden contribuir. Entonces, los que sí tenemos posibilidades somos los que tenemos que intentar solventar esa inequidad.

¿Por qué le ha sido tan difícil al gobierno aumentar la base de contribuyentes?

Por una combinación de factores. Como ya dijimos, la falta de transparencia y la pobreza, en primer lugar. Después tenemos un sistema tributario muy complejo, el ciudadano no entiende cómo pagar impuestos.

En tercero tenemos una administración tributaria muy pequeña; o sea, nuestra relación de auditores por habitante es muy baja, en otros países hay mucho más auditores, mucha más gente en el SAT en relación con su población.

Y un último factor: somos un país cuyo sistema tributario descansa mucho sobre el Impuesto sobre la Renta, cuando en otros países lo hace sobre el Impuesto al Valor Agregado (IVA). Creo que estos son los factores principales, aunque podría haber muchos otros que explican por qué estamos como estamos.

Pero el IVA es intocable…

Sí, pero creo que la solución no es incrementar el porcentaje del IVA —pasarlo del 15% al 16% o del 16% al 17%—, sino aumentar la base de los productos a los que se les grava con este impuesto.

Hoy día está satanizado el tema del IVA a medicinas y alimentos, pero es por falta de conocimiento de cómo funciona el impuesto. El hecho de que a medicinas y alimentos se les aplique la tasa cero fundamentalmente beneficia a los que más tienen, a los ricos, porque son los que más alimentos consumen (y los más caros) y en consecuencia son los que están ahorrando dinero. Y eso no debería ser así.

Una solución podría estar en la iniciativa de reforma fiscal que presentó la Coparmex en agosto pasado, que incluye una propuesta en ese sentido: vamos a gravar el consumo de todos los alimentos, pero que haya un programa de transferencias directas o de anticipos de IVA, donde a las familias de los deciles más bajos de la población se les pague el IVA por anticipado. Antes de que lo gasten, que se les dé, porque la idea no es afectar a la gente más pobre, sino que quienes tienen los recursos para pagar no se beneficien de la exención, como está ocurriendo actualmente.

Ahora, acomodar esto en un discurso político está difícil… se entiende que la idea esté satanizada.

La iniciativa privada se queja de que el marco regulatorio tiene muchas fallas, que requiere una reforma a fondo. ¿Qué opina?

Estoy de acuerdo, se necesita reformar el sistema tributario. La iniciativa de Coparmex es buena, consta de 10 puntos que, como dijo el organismo patronal, “no son la solución a todo, pero nos acercan a la solución”.

Y voy a hacer énfasis en una de esas propuestas: la creación de un comité de mejores prácticas fiscales. En pocas palabras, Coparmex dice que tiene que haber un diálogo constante entre la autoridad fiscal y el sector privado porque hay muchas cosas que mejorar.

En lo personal, dentro de los impuestos me dedico mucho al sector financiero y a temas internacionales y he podido contar “n” cantidad de cosas que no están reguladas, que faltan por regular, que no están claras… Regresando a la pregunta, sí se necesita hacer cambios, pero también hay que estar conscientes de que en materia fiscal los cambios nunca acaban, o sea no hay una reforma fiscal de la que se pueda decir “listo, ya está”.

Esto nunca va a pasar por una razón muy sencilla: los impuestos son una consecuencia de la realidad, entonces en la medida en que la realidad avanza, que los negocios cambian, van teniendo efectos en lo fiscal.

Va un ejemplo: hoy día estamos hablando de la digitalización de la economía, del blockchain, del bitcoin…, pues bien, muchos mexicanos han invertido en bitcoins. ¿Cuál es el efecto fiscal de eso? Si tienen una ganancia, ¿pagan ISR? ¿Causan IVA? Hace un año asistí a un congreso internacional y hubo un panel sobre la tributación de los robots. ¿Qué va a pasar el día en que en lugar de personas una maquiladora tenga robots? ¿Debería pagar Impuesto sobre Nómina? No, porque no son personas. ¿Entonces una manera de dejar de pagar ese tributo es despedir gente y usar robots? O sea, comienzan a surgir preguntas que por ahora no tienen respuesta, pero esa es la realidad, es la economía actual.

Mi punto es: dudas fiscales y ajustes al sistema fiscal siempre habrá, son permanentes. Nadie debe asustarse, lo que hay que hacer es trabajar, debe haber un diálogo permanente entre sector privado y sector público, y que el sistema fiscal no se vuelva un dique, un freno a la inversión, a la creación de empleo.

El sistema fiscal no es promotor del empleo, cierto, pero es muy importante que tampoco sea un obstáculo.

Gran parte de lo que el consumidor paga por la gasolina es por concepto de impuesto. ¿Es justo esto para el consumidor? ¿Se justifica? ¿Está bien la proporción?

En este asunto hay varios temas, que se conjuntaron el año pasado. Un primer tema: ¿el precio de la gasolina debería ser controlado o ser libre? Creo que debería ser libre y el año pasado se adoptó esta medida. Una segunda pregunta es: ¿cuánto impuesto se le debe imponer? El impuesto a la gasolina es de esos que en México se llaman impuestos especiales (IEPS) y que el plano mundial se les llama “impuestos al pecado” porque gravan actividades que generan “externalidades negativas” en el ambiente o en las personas, como el alcohol, el tabaco, las golosinas, algunos contaminantes…

Por tanto, no hay ninguna duda de que debería haber un impuesto a las gasolinas. ¿Qué tanto? Esa ya es otra pregunta. Teóricamente el impuesto debería fomentar el uso de transporte público, pero hoy día en México no tenemos un sistema de transporte público de calidad. Entonces, si el gobierno no da la alternativa de un transporte público eficiente, cómodo, de calidad, y la otra opción es el transporte privado, no lo debería castigar con un impuesto tan elevado.

La respuesta no es sencilla, no es sólo decir está bien o está mal: el principio está bien, el problema es que como estamos en México, no se vale castigar el transporte privado cuando al mismo tiempo no ofreces una opción.— Mario S. Durán Yabur

 

Panorama fiscal Contribuyentes

El especialista Jorge Correa Cervera aborda el tema del pago de impuestos en México.

Servicios públicos

“Si pagas tu impuesto predial y ves que el parque que está frente a tu casa está iluminado, bien pintado, limpio, con el jardín cuidado, o que las calles de tu colonia no tienen baches, ¡seguramente vuelves a pagarlo con gusto el próximo año porque estás viendo el buen uso de tu dinero! El problema es cuando no se percibe el buen uso de los recursos públicos. Eso por un lado, por el otro tenemos que la mitad de los mexicanos son pobres y no pueden contribuir. Entonces, los que sí tenemos posibilidades somos los que tenemos que intentar solventar esa inequidad”.

Criptomonedas

“Hoy día estamos hablando de la digitalización de la economía, del blockchain, del bitcoin…, pues bien, muchos mexicanos han invertido en bitcoins. ¿Cuál es el efecto fiscal de eso? Si tienen una ganancia, ¿pagan ISR? ¿Causan IVA? Hace un año asistí a un congreso internacional y hubo un panel sobre la tributación de los robots. ¿Qué va a pasar el día en que en lugar de personas una maquiladora tenga robots? ¿Debería pagar Impuesto sobre Nómina? No, porque no son personas. ¿Entonces una manera de dejar de pagar ese tributo es despedir gente y usar robots? Comienzan a surgir preguntas que por ahora no tienen respuesta, pero esa es la realidad, es la economía actual”.