No creo en el joven malo, yo creo en la juventud, creo que el joven necesita oportunidades para el estudio y para el trabajo, y ahora lo tiene en mayor cantidad, señala Antonio Osorio Vázquez, coordinador general del Club Deportivo Palestinos, una de las agrupaciones que surgió en el sur de Mérida para brindar opciones a niños y jóvenes distintas al pandillerismo.
“Más allá de hablar de las cosas malas, el problema es la falta de educación moral, de convivencia social saludable y religiosa, de más deporte, más cultura, más espacios donde puedan desahogar su energía. El pandillerismo sí ha crecido, sí está dura la droga entre ellos, pero en el interior del Estado. En Mérida somos muy afortunados porque hasta hoy no tenemos la violencia pandilleril de otros lados, incluso, del sur del Estado”, agrega.
Eventos
Todavía recuerda cuando organizaba torneos de fútbol, básquetbol y conciertos de rock para los pandilleros y recolectaba mochilas de armas punzocortantes, “una farmacia de pastillas psicotrópicas”, drogas como mariguana y poco a poco los jóvenes entraron en la disciplina deportiva, en la convivencia social pacífica y empezaron a limar las enemistades.
Incluso, dice, los gobiernos estatal y municipal de aquella época lo instaban a que no llevara a tantos pandilleros al estadio Salvador Alvarado, a Villa Palmira y lo responsabilizaban de cualquier tragedia que podría ocurrir por algún enfrentamiento pandilleril.
Pero afortunadamente no pasaba nada y eso generó confianza y la administración del entonces alcalde Carlos Ceballos Traconis empezó a apoyar las actividades deportivas y de convivencia armónica.
Atención
A más de 20 años de distancia del problema de las pandillas, Osorio Vázquez ve mayor atención del sur de la ciudad en especial. Cuenta con unidades deportivas, como la sur que es la más grande de ese sector, Villa Palmira que es una unidad de primer nivel, campos de fútbol, gimnasios, mejores carreteras, avenidas y nuevos edificios modernos en construcción como el hospital materno infantil, el centro cultural, centro integral del sur y hasta el primer centro comercial.
Tiene claro que los gobiernos y las asociaciones civiles hacen su esfuerzo y aunque no pueden reencauzar a todos los jóvenes, sí encarrilan a la vida positiva a muchos.— Joaquín Chan Caamal
