El precandidato del PRI a la alcaldía de Mérida, Víctor Caballero Durán, tendrá latente en este proceso electoral el caso del fraude a Crecicuentas, pero la losa más pesada que llevará sobre sus hombros es la traición de su partido a la ciudadanía durante el último gobierno municipal, manifestó la maestra en Antropología Social Leticia Paredes Guerrero, profesora investigadora de temas sociales y políticos de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady).
A su decir, la designación del exsecretario de Educación era una candidatura anunciada porque desde siempre corrieron las voces de que sería él quien trate de recuperar la alcaldía de Mérida para su partido.
Aunque para que logre su objetivo, sus estrategas tendrán que revirar y remontar el mal gobierno anterior (2010-2012) porque hasta ahora la ciudadanía no olvida lo ocurrido en el paso deprimido (la golpiza de ciudadanos el 4 de julio de 2011) y esa obra no solucionó el problema vial, sino que está peor porque en los laterales se forman largas filas de automóviles.
Otro caso que el ciudadano le atribuye al gobierno municipal del PRI son el arrendamiento de las luminarias chinas y que ahora tiene consecuencias financieras que pagarán por muchos años los meridanos, y el otro problema que generó el PRI en el Centro Histórico con banquetas resbaladizas.
“Estas acciones de gobierno que realizó el PRI en Mérida tuvieron impacto negativo en la ciudadanía y todavía lo tienen muy presente”, señaló la académica universitaria. “El precandidato tiene que remar contra esto y para tener un buen posicionamiento en Mérida deberá remontar esta pesada losa política borrando ese pasado que dejó el PRI”.
Respecto a la propuesta de la aplicación de la prueba “antidoping” a todos los candidatos que participen en las elecciones, la maestra dijo que todas las medidas que abonen a una mejor democracia son bienvenidas, pero tiene temor de que este tema se vaya al terreno de lo moral y no de lo ético.
Es decir, que este examen toxicológico se vuelva el centro de discusión y descalificación, y no de planteamientos y propuestas de los candidatos.
“Lo pueden usar como una cortina de humo para que dejen de hacer propuestas y se enfrasquen en discusiones”, señaló. “Lo pueden usar como un distractor. Yo pienso que sería mejor una campaña de educación cívica entre los ciudadanos para que ellos tengan los elementos de juzgar a los candidatos, que sepan distinguir a quienes promueven la igualdad, practican la honestidad y la justicia, por allá tienen que trabajar los organismos electorales y la academia”.
Los políticos tienen las mañas para salir limpios de ese tipo de pruebas el día del examen toxicológico, pero nadie puede garantizar que luego estén igual, dijo. Es decir, siempre es una moneda al aire.
“Hay que educar a los ciudadanos para que sepan valorar el comportamiento, la honestidad y el trabajo de los políticos”, indicó.
También se refirió a la repetición de precandidatos a los cargos de alcaldes y diputados locales en el PRI, pero dijo que esta práctica se da en todos los partidos políticos. Son los famosos “chapulines” que saltan de puesto en puesto a lo largo de su vida política porque no quieren dejar el poder y los privilegios. Y si lo hacen en forma temporal, ponen a sus allegados o candidatos jóvenes para tener control sobre ellos.— Joaquín Chan Caamal
“Quienes permanecen en el poder es porque forman cuadros políticos fuertes y tienen fuerte presencia en su círculo partidista”, dijo. “Ahora vemos el caso de Jorge Carlos Ramírez Marín que deja la diputación y quiere la senaduría, por citar un ejemplo, pero desde hace años pasa de un cargo a otro. Pero esta situación sucede en todos los partidos políticos, entre ellos el PAN”.
La maestra afirma que el fenómeno chapulín dentro de la política está relacionada con el poder. Es un estatus que no tiene ningún ciudadano común. Y puso un ejemplo sencillo: los políticos se estacionan en franja amarilla y los policías no les hacen nada, pero cuando un conductor común se para un momento en esos lugares prohibidos, de inmediato llega el policía y aplica una sanción.
“El poder le da a los políticos muchos privilegios, representa muchos ingresos, un ascenso en la alta sociedad, tiene el mando para decidir el futuro de un Estado o país, por ello es difícil que dejen sus cargos, por ello hacen todo lo posible para que se mantengan y no fácilmente dejan subir a otros, entre ellos a los jóvenes, a las mujeres y los indígenas”, recalcó.
Partidos “Chapulines”
Más de la opinión de la maestra en Antropología Social Leticia Paredes Guerrero.
Por el poder
La maestra afirma que el fenómeno “chapulín” dentro de la política está relacionado con el poder. Es un estatus que no tiene ningún ciudadano común. Y puso un ejemplo sencillo: los políticos se estacionan en franja amarilla y los policías no les hacen nada, pero cuando un conductor común se para un momento en esos lugares prohibidos, de inmediato llega el policía y aplica una sanción.
En todos los partidos
“Quienes permanecen en el poder es porque forman cuadros políticos fuertes y tienen fuerte presencia en su círculo partidista. Ahora vemos el caso de Jorge Carlos Ramírez Marín que deja la diputación y quiere la senaduría… Pero esta situación sucede en todos los partidos políticos…”.
