Pescaderos del mercado Lucas de Gálvez preparan filetes. A la izquierda

De momento la demanda de pescados y mariscos estará un poco baja pues acaba de terminar el Carnaval, pero irá progresando hasta llegar a más del 50% respecto a este inicio de Curesma, consideró Felipe de Jesús Loeza Aguirre, propietario del puesto la “Tempestad” en el mercado Lucas de Gálvez.

Virgina Medina Ojeda, dueña de “Pescadería Medina”, dijo que esta Cuaresma espera que aumente la venta, pero es realista: “Cada año baja el consumo de mariscos y pescado”.

Según opinó, esto se debe a que la gente va perdiendo la tradición católica de la abstinencia de carne y “ya no la respeta como lo hacían los mayores”.

Luego calculó que las ventas aumentarían, cuando mucho, un 20%.

También indicó que el meridano consume mero, principalmente, pero como ahora está en veda, los clientes compra cabezas de pescado, filete para empanizar y cazón.

Recordó que el año pasado, el mero estuvo en veda casi al final de la temporada, y ahora ya desde el inicio, lo que también perjudica la venta porque es lo que más se consume.

La comerciante señaló que otro factor que afecta la venta de pescado es que las familias ya no tienen tiempo para cocinar, pues hasta las mamás trabajan, así que en estas fechas “comen lo que sea”.

Por su parte, Jorge Sosa Cabrera, de “Pescadería Sosa”, confirmó que la veda del mero les perjudica un poco porque mucha gente está acostumbrada a consumir esa especie, aunque hay otras variedades como rubia, mojarra y cazón para la gente que sí respeta la tradición.— Abraham Bote Tun

Entonces, dijo que sí hay gente que aún celebra la cuaresma y su venta llega a a aumentar hasta un 50%, sobre todo en los fines de semana y la semana mayor.

 

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