Comparsa durante el Domingo de Bachata en Xmatkuil. “Jacarandoso” considera que el Carnaval de Mérida decayó por su traslado a esa sede

Aunque advierte que sus opiniones pueden molestar a la autoridad municipal, el llamado “Jacarandoso” dice que Mérida ya no tiene Carnaval. Al estar fuera de la ciudad, ya no es de Mérida.

“El Carnaval debe ser de los yucatecos, debemos demostrar nuestras tradiciones a los turistas”, dice Marcelo Sanguinetti Briceño. “Allá (en Xmatkuil) no va el turismo. Cuando estaba en Paseo de Montejo los turistas disfrutaban desde sus hoteles el derrotero”.

Para “Jacarandoso”, la afectación de la movilidad y el tránsito no es un argumento válido porque todo el año hay cierre de sectores y calles por La Noche Blanca, conciertos, la Bici-Ruta, las noches bohemias en el Centro y otras actividades.

Tampoco lo es el consumo excesivo de cervezas ni el riesgo de explosiones de tanques de gas doméstico de los puestos que se concentraban en el lugar, apunta.

Basta, según dice, con que el Ayuntamiento y las autoridades de salud controlen la venta de cervezas, que ésta se permita solamente durante el Carnaval como se hace en Mazatlán y Veracruz, y que no se otorguen permisos a los ambulantes.

“En Paseo de Montejo sí había la verdadera convivencia familiar, el fomento y la promoción del turismo”, señala. “Las imágenes del Carnaval con el fondo de los bellos edificios arquitectónicos del Paseo de Montejo circulaban por el mundo, era lo máximo. Todavía anhelo que regrese”.

En Xmatkuil la gente sólo va por la atracción del desfile y luego se retira. Media hora después del desfile de comparsas y carros alegóricos el lugar queda semivacío.

Incluso, la lejanía ocasiona que muchos padres de familia no acepten que sus hijas menores participen en las comparsas porque representa un gasto adicional, pues deben pagar taxis para su traslado de ida y vuelta, y les da miedo la oscuridad de los desfiles nocturnos.

En su opinión, lo que pasó en los últimos años del Carnaval de Mérida es que las tiendas de conveniencia y las cerveceras incurrieron en excesos de venta.

Quienes acudían desde temprano para cuidar sus lugares empezaban a beber, por lo que cuando terminaba el desfile ya estaban ebrios. Y el alcoholismo genera problemas así sea una fiesta familiar, expone.

También dice que el Carnaval de Mérida es incomparable con el de Progreso. Y no se lo cuentan, lo vivió en dos participaciones que tuvo en el puerto.

La gente va por la playa y la ingesta incontrolable de cervezas, no por el Carnaval cuyo derrotero es pequeño y hay pocas comparsas y carros alegóricos, al grado de que tienen que dar tres vueltas ellos mismos, indica.— Joaquín Chan Caamal

Sanguineti Briceño dice que la autoridad debe hacer caso a la mayoría de la gente que participa en el Carnaval y con medidas adecuadas se puede retornar al Paseo de Montejo, los perjuicios solamente son de cuatro días.

Cuando “Jacarandoso” convocaba a la integración de su comparsa para los carnavales del Paseo de Montejo aceptaba a 300 ó 400 jóvenes y niños, y se daba el lujo de rechazar otro tanto. Ahora, en Xmatkuil apenas reúne a 150 y con ciertas condiciones de sus padres.

 

Carnestolendas Mérida y Progreso

“Jacarandoso” considera que el Carnaval meridano debe volver al icónico Paseo de Montejo.

Clase media

“Lo que está ocurriendo con la gente es que está inconforme con el traspaso de su carnaval a Xmatkuil y como tiene cerca la playa, pues prefiere ir al puerto”, explica. “El Carnaval de Mérida es de la clase media baja, que es mayoría; la clase empresarial, los que se oponen a que no regrese al Centro Histórico, son algunas personas que ni siquiera participan en los festejos, la clase rica hace su Carnaval en el Campestre”.

Reconocimientos

Marcelo Sanguinetti Briceño (“Jacarandoso”) fue rey del Carnaval en los años 1980 y 2000. Por 25 años de participación el Ayuntamiento le otorgó el título honorífico de Embajador de la Alegría y cuando llegó a los 30 años lo nombraron Bufón Permanente de esa celebración.

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