Renán Barrera Concha a su llegada a las instalaciones de Diario de Yucatán.- (Foto: Valerio Caamal Balam)
Renán Barrera Concha a su llegada a las instalaciones de Diario de Yucatán.- (Foto: Valerio Caamal Balam)

Renán Barrera Concha, precandidato a alcalde de Mérida

Por Ángel Noh Estrada

En su niñez trabajó en la compañía Titeradas, de Wílberth Herrera. A los 9 años ya prestaba su voz infantil a algunos muñecos y durante un tiempo le dio vida y movimientos al popular “Chereque”. En su juventud estudió en Estados Unidos y de regreso a Mérida fue vendedor de teléfonos celulares, al decidir no participar en negocios familiares relacionados con banquetes.

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(Vídeo grabado el viernes 9 de febrero en las instalaciones de Diario de Yucatán)

Muy joven incursionó en la política partidista y a los 34 años se convirtió en alcalde de la capital del Estado.

Hoy Renán Barrera Concha aspira al mismo cargo, en circunstancias muy distintas a las de 2012, cuando, en sus propias palabras, recibió una ciudad con caos en los servicios públicos. Considera que entregó un municipio en orden y que, de ganar en la contienda del 1 de julio, recibirá uno aún mejor.

Ante directivos y coordinadores editoriales de Grupo Megamedia, el pasado viernes 9, el exconcejal habla de la precampaña, de su incidente con el retén de alcoholímetro, de la polémica por el alumbrado público, de su partido y de asuntos del municipio.

Usted aspiraba a la gubernatura. ¿Es un premio de consolación la precandidatura a la alcaldía de Mérida?

No, no es un premio de consolación. Es un privilegio ser precandidato. Me entusiasma porque es una condición diferente a la que prevalecía en 2012 (cuando fue postulado por primera vez).

Yo aspiraba al gobierno del Estado porque tenía una argumentación que en su momento di a conocer. Yo creía en un escenario que al final no se dio y se tomaron criterios distintos para decidir: posibilidades de triunfo, encuestas, competitividad, etcétera.

Platicaron conmigo (la dirigencia nacional de su partido) y me dijeron: creemos que en este momento el alcalde (Mauricio) Vila tiene más posibilidades de ganar el gobierno del Estado porque está más fresco su liderazgo, está más vigente y está bien calificado.

Yo salí en segundo lugar en las encuestas. Por allí he escuchado que alguien dice que salió en segundo lugar y yo en tercero. Será una encuesta de él, porque no hay una oficial que diga eso.

Como yo salí en la segunda posición nos plantearon que hiciéramos la mancuerna para refrendar el triunfo en Mérida y recuperar el gobierno del Estado.

¿Realmente hay sinergia con Mauricio Vila o es sólo una relación institucional?

Él y yo, en lo personal, muy bien. Lo que hay que hacer es que los equipos vayan en una misma estrategia. Yo estoy haciendo mi equipo, él está haciendo el suyo, y ya terminando esta etapa tendremos que establecer una estrategia conjunta, calendarios, posiblemente la misma imagen, el tema de las propuestas, etcétera.

Se palpan cambios en el Renán Barrera alcalde y el Renán Barrera de hoy. ¿Cómo los define?

Pasaron varias cosas. la verdad es que hice campaña por la alcaldía a los 32 años de edad. Fui alcalde de los 33 a los 36 años, con mucho estrés. Soy una persona que siempre está ocupada y preocupada por los temas en que interviene, muy transparente. Si estoy estresado y preocupado por algo lo transmito y a lo mejor eso genera cierta rispidez en la conducta y en el trato. Ahora estoy mucho más relajado. Ya soy papá, algo que deseamos mucho Diana (Castillo Laviada, su esposa) durante seis años. Eso te humaniza, te da otra visión de las cosas.

Y pasó algo que, cuando logras entenderlo como una lección de vida, te ayuda y te fortalece. Cuando terminé la administración municipal quise ser diputado federal, diputado local y presidente del partido y me cerraron las puertas para las tres cosas. Eso me dolió mucho. Y no hice nada. Ni pataleé, ni me quejé, ni dije que me hicieron fraude. Entiendo que no me favoreció la coyuntura en ese momento.

Ya estaba yo regresando a mis negocios, pensando en dar clases en el ITAM, que ya me había invitado. No tenía yo más espacios, al menos para participar en ese momento en la política. No pensé en renunciar al partido ni mucho menos. Para mí no ha sido una premisa ver cómo me va en el partido para saber si me quedo o me voy.

Eso me pegó mucho. En mi trayectoria había todas las cartas credenciales para una carrera ascendente que se truncó. Entonces Ricardo Anaya (entonces presidente nacional de su partido) me invitó a participar en el CEN. Me convenció de ir a México a trabajar y a los dos meses me mandó a Sinaloa para ver el caso de la “Chapodiputada” y la infiltración del narcotráfico (en el comité estatal) en Sinaloa. Estar en Culiacán, la ciudad más peligrosa, y con mi familia en Mérida fue una combinación que me hizo sensibilizarme. Vi muertos, gente colgada en puentes, y temí por mí también porque mi trabajo era un proceso contra la “Chapodiputada”.

Y después de haber vivido esa experiencia, pues pasó aquí lo del retén…

Semanas después, ¿qué experiencia le dejó el caso del alcoholímetro?

Fue una imprudencia de mi parte. Como habrán visto, estaba en chanclas y bermudas y se me hizo fácil tratar de ir al Oxxo o a comprar unos tacos allá cerca. Si lo trasladamos a un hecho de cualquier ciudadano, pues primero te sientes nervioso cuando vas a pasar un retén si sabes que tienes dos o tres copas encima, pero me empecé a estresar cuando pasaron 45 minutos y no pasaba nada, es decir, no me habían hecho ninguna prueba.

¿Nada en 45 minutos?

Nada de nada. Todo lo que ven en los vídeos (que se difundieron sobre su detención) son de 45 minutos después de estar allá. Obviamente, llegaron muchos reporteros. No juzgo que haya reporteros, pero no había visto tantos ni en mi toma de posesión (como alcalde en 2012). Y eso me empezó a preocupar porque no era algo normal. No sé si estaban esperando que me portara agresivo, que tratara de usar influencias o de darle dinero al policía para que me dejara ir. Siempre estuve muy colaborador. Finalmente me bajé del auto, me hicieron la prueba y me llevaron (al edificio de la Secretaría de Seguridad Pública). Ese hecho fue un escarmiento en el sentido personal… Sí me ha humanizado más, sin duda.

¿Cómo afectó su imagen ese incidente?

Yo estaba preocupado porque al principio había mucha desinformación, y ustedes saben que a falta de información oficial surge un vacío de información y alguien lo llena. Empezaron a salir portales digitales y “fake news” (noticas falsas) y comenzaron a viralizar vídeos, como tratando de hacer un gran escándalo. Mi gran preocupación es que yo quería dar mi versión.

Pedí que permitieran entrar (en la SSP) a Alejandro (Ruz Castro) para que le diera ideas de un comunicado. Lo sacamos ofreciendo las disculpas, diciendo que en ningún momento se actuó con prepotencia ni de parte mía ni de los policías y que, desde luego, cumplí todos los protocolos como cualquier ciudadano en una situación de ese tipo.

Después del comunicado empezó a cambiar la percepción de la gente. Y después del lunes, ya que tuve la oportunidad, grabé una cápsula que “subí” a las redes sociales. Y a partir de la cápsula esto se reviró. Hicimos una auditoría en redes, que es donde más se generó la polémica, y pasamos a tener un 68% de gente que vio bien el manejo que se le dio al tema.

¿Habló de este tema con Damián Zepeda (presidente nacional de su partido)?

Me estaba hablando desde ese día, pero no había manera de localizarme porque no tenía mi teléfono celular. Ya el martes en la mañana platiqué con él. Primero me regañó por el hecho y después me felicitó por la forma en que lo manejamos, por dar la cara y salir a decir públicamente cómo pasó todo. Me pidió estar preparados, porque seguramente nuestros adversarios van a querer llevar este tema a otros niveles.

¿En algún momento estuvo en duda su precandidatura?

No, para nada. En ningún momento. Como saben, poco después estuvo Damián Zepeda por acá y mostró que las cosas siguen firmes con Mauricio Vila y conmigo.

Dentro de su partido no las tiene todas consigo y había un sector que pedía la sustitución de candidato. ¿Qué opinión le merece esa situación?

Nunca las he tenido todas conmigo. De hecho he remado contra corriente. Para mí hay dos partes del partido: un oficialismo, que es contra el que compito siempre, y la parte de la militancia libre que en gran medida me ha apoyado. Si no, no hubiera ganado la elección interna de 2012. Sí es difícil remar contra corriente, sobre todo cuando hay personajes que generan expectativas más altas a otros que luego no se pueden cumplir.

No he dejado de tener diálogo con ninguno de los aspirantes a la alcaldía y tampoco con los que aspiran al Senado y a las diputaciones federales. La verdad es que todos estamos haciendo un ejercicio en la medida de nuestra influencia para que las cosas salgan lo mejor posible. ¿Qué está en mi rango de acción? Que ellos puedan tener una participación activa en las campañas, en algunos puestos de elección, en algún espacio en la panilla, en algunos espacios de gobierno. Eso sí está dentro de mi capacidad. Hay otras cosas que aunque quieran no están dentro de mis posibilidades.

¿Cómo vamos a salir de ese proceso? Pues todos tenemos que abonar a salir lo mejor posible. Ustedes saben que la división en el PAN siempre ha sido el talón de Aquiles del partido y habrá que abonar para que eso no pase.

¿Qué opinión le merece Víctor Caballero?

Allá hay un dato curioso. En la Legislatura de la que yo formé parte estuvieron varios priistas que hoy tienen un papel importante en esta elección.

Fui diputado local con Caballero, con Mauricio Sahuí, con Roberto Rodríguez Asaf, con Martha Góngora, hoy secretaria de Gobierno. Los conozco bien a todos. Me tocó ser diputado con ellos en un momento muy polarizado de la sociedad, de 2010 a 2102, los dos años finales del gobierno de Ivonne Ortega y el primer año de Angélica Araujo.

Yo era el más combativo (de la oposición). Subía a decir las cosas en tribuna y quien siempre me contestaba era Víctor Caballero. Debatimos en esos años y luego fue secretario de Gobierno a partir de que yo fui alcalde.

¡Bienvenido a la contienda! Ojalá sea una campaña de propuestas y no de desprestigio y descalificaciones.

Hay quienes ven a Pablo Gamboa Miner, quien coordinará la campaña de Víctor Caballero, como una opción paralela. ¿Qué opina?

Bueno, no va a estar en la boleta. No sé también en qué medida la foto (del diputado federal junto a Caballero) se convertirá en realidad. Hay que verlo sobre la marcha. Él es una persona que ha trabajado en una zona de la ciudad, que también tenía aspiraciones y todavía no se termina de definir cual será su papel en la elección.

En el caso de las luminarias hay un fallo judicial. ¿Qué nivel ocupará este asunto en la campaña?

Ustedes recordarán que creamos una página donde “subimos” toda la información de este caso. No fue un pleito de partidos, de Renán y Angélica. No, dejamos que hablaran los expertos: los ingenieros electromecánicos, los abogados, Coparmex, Canaco…

Es un tema complejo, en lo económico, lo jurídico y lo técnico, y en todos esas áreas metimos a los mejores. Sí creo que será un tema de la campaña, como lo fue cuando salió el fallo de la Corte. Hasta el momento no hay ninguna solicitud de cobro. Hubo un intento de crédito y el Cabildo lo puso en el presupuesto de egresos 2018, pero el Congreso no autorizó a contratarlo.

Tenemos una estrategia para ello y no la vamos a hacer pública porque no vamos a dar nuestras armas a los que nos quieren cobrar. A mí me tocó resolver en su momento el problema, que era devolver el alumbrado a la ciudad. La prioridad dos era litigar ese contrato para no tener que pagarlo, pero quien crea que esa deuda es originada por un mal litigio, yo tengo las pruebas para demostrarles que el problema se originó por un mal contrato.

¿Su patrimonio corresponde a lo que ha ganado en su vida pública y privada?

Por supuesto. Es fruto de mis ingresos en mi vida laboral. Hay también inmuebles que son herencia de mi abuelo.

¿Cómo llega a este momento político?

Aquí estoy otra vez con la confianza de mi partido y creo que me tocará recibir una ciudad mejor que la que me tocó entregar en 2015. Hay una gran motivación para enfrentarme a los desafíos de Mérida, que son muchos: un crecimiento urbano prácticamente imparable, un Ayuntamiento que no tiene todavía las facultades legales para controlar ese crecimiento… Hay una dispersión jurídica de las responsabilidades federales, estatales y municipales de lo que pasa en la ciudad, y estamos hablando del transporte, del agua potable, de la seguridad pública… Estamos hablando de un Ayuntamiento que tiene el 7% del presupuesto estatal. Son 43,000 millones de pesos que tiene el gobierno del Estado contra 3,000 millones que tiene el municipio, donde está el 80% de la actividad económica del Estado.

Tenemos también el 90% del parque vehicular del Estado, que recorre las calles de Mérida más que en el resto de Yucatán. Y no recibimos un solo peso adicional por ello.

Una de las cosas más importantes será irnos a la parte humana de la administración municipal, no a la parte materialista.

La parte materialista es la infraestructura y eso lo puede hacer cualquier persona que sea honesta, que no sea corrupta, que haga que las cosas funcionen, que construya parques y vialidad, que ponga lámparas. Hay profesionales que se dedican a eso. Y si está el recurso no se necesita gran talento para que esa suceda.

Es la parte humana lo que queremos impulsar. La atención a problemas sencillos puede cambiar la vida de muchas familias.

Todavía no estamos en la etapa de propuestas, porque la ley dice que son para el momento en que estemos en campaña, pero lo que sí les quiero garantizar es que vamos a hacer grupos de expertos en áreas para que concretemos nuestras ofertas a los meridanos. No vamos a ofrecer cosas que no podamos cumplir.

Si regresamos al Ayuntamiento habrá un cambio en el organigrama. Voy a restablecer la figura del oficial mayor y reforzaré la comunicación entre direcciones, que no se divida la administración en tres partes al tener tres coordinaciones, como hoy está.

 

Todos tenemos que abonar a salir lo mejor posible… La división siempre ha sido el talón de Aquiles del partido y habrá que abonar para que eso no pase

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