Víctor Caballero Durán durante una entrevista en las instalaciones de Diario de Yucatán.- (Foto: Fidel Interián Jiménez)
Víctor Caballero Durán durante una entrevista en las instalaciones de Diario de Yucatán.- (Foto: Fidel Interián Jiménez)

Víctor Caballero Durán, aspirante a la alcaldía de Mérida

Por Mario S. Durán Yabur

La noción de frialdad se disipa desde el saludo. El aspirante a la presidencia municipal de Mérida llega puntual —a las doce en punto, ni un minuto más— y con ganas de conversación. Con un lenguaje llano, sin metáforas, habla con periodistas del Diario de todos los temas posibles. De entrada, admite que su mayor reto es convencer a los ciudadanos de que puede ser la persona que la ciudad necesita.

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(Vídeo grabado el jueves 8 de febrero en las instalaciones de Diario de Yucatán)

 

¿Cuáles son sus expectativas?

Ganar, por supuesto. Y para lograrlo tenemos que fijarnos metas cuantitativas, obtener la cantidad de votos que nos permita vencer en una competencia cerrada. Se cree que Mérida es panista, pero los números dicen otra cosa: en cada elección los candidatos del PRI a diputados y a la gubernatura suman 4% más votos que los aspirantes del PAN. En el proceso más reciente, por ejemplo, ganamos cinco de siete distritos y las dos diputaciones federales. Sin embargo, en el caso de la alcaldía hay un voto diferenciado que nos hace estar de 2 a 4 puntos debajo. O sea, el PRI gana en Mérida, pero no obtiene la alcaldía.

¿Qué pueden hacer?

Como lo veo, hay que consolidar el apoyo de priistas y simpatizantes para que voten también por el candidato a alcalde. Si lo conseguimos, tendremos muchas posibilidades. Claro, hay nuevos públicos y los electores pueden variar su intención, lo que obliga a una segunda parte: lograr que electores que no son simpatizantes vean un candidato con tamaños para ser alcalde. Eso se construye con propuestas y planteamientos… Todo lo que sucede en la vida es para bien, no tuve precampaña y hubo quien me dijo “se te están adelantando los demás”, tal vez sea cierto en lo externo, pero si mi fortaleza está en el interior del partido, lo mejor fue que esos momentos se los dedicara a la militancia. Habrá tiempo para ocuparme de los demás.

¿A qué atribuye el voto diferenciado?

En realidad no son muchos los que votan así, un 10% a lo sumo. No tengo un estudio que me diga a qué se debe, pero pienso que hay varias razones. Primero, las campañas: a los ciudadanos les gusta conocer las propuestas, tener información y a veces las campañas han sido insuficientes, no han tenido impacto. Segundo, la personalidad de los candidatos. Y tercero, Mérida tiene un alto nivel de participación, lo que se refleja no sólo en términos cuantitativos sino también cualitativos. Mi reto es hacer una campaña inteligente, que me permita demostrarles a los ciudadanos que, por mi formación y experiencia, pueden confiar en mí.

¿Cómo fue el proceso interno para la selección de candidatos?

Con base en el rendimiento electoral, nada más. Todos sabían desde el principio que el candidato sería el que tuviera más opciones de triunfo. Tal vez los resultados no gustaron a todos y quienes no fueron favorecidos estén tristes —a mí me ha pasado—, pero hay que aceptar los hechos con madurez. Paulatinamente todos se han estado incorporando, la dinámica es igual que en todos los partidos, con la diferencia de que en el PRI se privilegia la unidad, es su gran fortaleza y así lo entendemos, a veces es más difícil para los que se crearon expectativas, porque, como a todos, a los políticos nos afecta lo que se dice de nosotros en la calle.

¿Quiere esto decir que la pasa mal por el escándalo de Crecicuentas?

Por supuesto que me afecta. Crecicuentas, lo he señalado muchas veces, es un caso en el que no tengo nada que ver. El tema surgió en el arranque de la campaña electoral de 2015 y no era contra mí, sino buscaba denostar la tarea del gobierno y de la militancia. Es un asunto legal, administrativo, que se ha politizado pero que debe ser resuelto por la vía legal. He mostrado las pruebas de lo que digo, están en mi página personal para quien quiera consultarlas. Tengo confianza en que la población sabrá entender que se trata de un golpeteo político que lo único que busca es dañar mi imagen.

¿Cómo se puede atraer a los jóvenes?

La generación que tiene 18-19 años representa el 14% del padrón electoral de Mérida y otro 40% lo abarcan los millennials, los de 20 a 40 años más o menos. Los jóvenes por naturaleza son inquietos, incluso diría antisistémicos, revolucionarios, por lo que el reto está en poder encabezar las causas que les interesan. Trato de entenderlos poniéndome en su lugar, recordando cuando tuve esa edad y quería con mi voto acabar con corruptos y sinvergüenzas, con los malos políticos. La única forma de llegar a ellos es representarles algo. No es cuestión de edades: tener 50 años no me hace incapaz de entenderlos, en mi paso por el Colegio de Bachilleres y la Secretaría de Educación traté con muchachos que quieren transformar el mundo y están convencidos de que pueden hacerlo. Hay que abanderar sus causas y motivarlos a participar, porque son muy activos en las redes sociales pero no siempre son votantes.

¿Qué opinión tiene de Renán Barrera Concha?

A Renán lo conocí en el Congreso y siempre tuvimos buenos debates. Lo veo con respeto, como a todos, y creo que tiene el derecho a participar, aunque en términos de política ya tuvo su oportunidad en Mérida y no le será fácil plantear una nueva expectativa para la ciudad. Le deseo el mayor de los éxitos, pero claro, menor que el mío.

¿Qué lo motivó a lanzarse a esta aventura?

En 1998 fui regidor del Ayuntamiento, éramos tres del PRI, uno del PRD y 14 del PAN, naturalmente poco se pudo hacer, pero fue una experiencia inolvidable. Conocí Mérida, al gobierno municipal, fui presidente de la Comisión de Medio Ambiente, estuve en la de Transporte y en la de Gobernación. Además, como abogado, el tema municipal me apasiona. Fui también presidente del PRI meridano de 2001 a 2005, lo que me permitió conocer aún más los problemas del municipio. Nací aquí y veo cómo Mérida va creciendo, creciendo, creciendo… pero su crecimiento no necesariamente ha significado desarrollo. La ciudad no está dándoles la misma oportunidad a todos. Tengo familiares y amigos en colonias del sur, del oriente, en comisarías, en Ciudad Caucel, en Las Américas y me queda claro que Mérida es cada vez más desigual: los servicios, el ejercicio del presupuesto son disparejos y en consecuencia también las oportunidades.

Cuando empezaron a definirse los procesos alcé la mano y pedí la oportunidad de competir. Y la verdad estoy motivado, con muchas ganas de hacer bien las cosas en la campaña y, si la ciudadanía me favorece, en el gobierno.

¿Su gobierno sería de borrón y cuenta nueva o daría continuidad a los proyectos de la actual administración?

Una ciudad como Mérida no puede estarse reinventando cada seis años, se equivocan quienes piensan así. Debo reconocer que hay cosas que se han hecho bien y que deben ser continuadas y fortalecidas, pero que también pueden ser mejoradas. Creo también que hay asuntos que no se han abordado y hay que hacerlo.

Parece usted muy serio, ¿así es en su círculo personal?

Mi papá tenía una tienda en el centro y estaba yo en quinto de primaria cuando me pidió que trabajara en ella. De repente quería hacer otras cosas, pero mi papá me decía: “Mira Mundi (soy Víctor Edmundo), todos los días comemos, entonces todos los días hay que trabajar. Si un día no comes, tienes derecho a no trabajar”. Eso se me quedó grabado y desde entonces nunca he parado, además el hecho de ser el mayor de los hermanos (Lorena, Roberto y Janeth) me obligó a ser responsable. A lo mejor mi carácter se debe a eso: soy serio y responsable, y nunca me verán cambiar. Eso no significa que yo sea duro, inflexible o intolerante…

Hay casos en que la seriedad es una ventaja ¿no le parece?

Estoy convencido de que esta ciudad debe atenderse de manera seria y responsable. Realmente hay que ver los temas de fondo: no sé si han analizado estos datos: Mérida, en los últimos 10 años ha registrado un crecimiento demográfico del 22%, mucho mayor que el resto del Estado (15%). Hace 10 años teníamos 730,000 habitantes, hoy estamos rayando el millón. Pero además Mérida concentra la mayor cantidad de personas de fuera: 20% de su población no es yucateca. Este explosivo crecimiento tiene que ver con lo que vivimos y padecemos todos los días: problemas viales, de convivencia, de inseguridad… y si no ponemos orden, si no le damos una nueva dirección a las cosas, en 10 años los problemas serán muy graves. Estos temas no son sencillos, pero hay que asumirlos.

¿Qué hacer?

Tenemos que discutir estos temas. Hay que emprender obras inmediatas, de corto plazo, pero también hay que pensar en un plan de mediano y largo plazo… y sobre todo tenemos que convocar a la sociedad y ponernos de acuerdo, porque tal vez una ciudad no pueda transformarse en tres años, pero si tenemos un plan de largo aliento, en tres años hacemos una parte, otra en los siguientes tres y así hasta que podamos construir la ciudad que todos queremos. Es importante mantener la calidad de vida, conservar nuestras costumbres y tradiciones, es importante que no nos convirtamos en una ciudad más… Mérida tiene que seguir siendo Mérida.

¿Qué hacer con el transporte público?

¿Se han dado cuenta de que no hay regidor de transporte? Esto es porque el Ayuntamiento emanado del PAN renunció a sus atribuciones en el tema, que, aunque es de carácter estatal, los municipios tienen injerencia. Una de las causas del problema es que las rutas han crecido en forma desmedida, conforme la ciudad se ha ido extendiendo: por ejemplo, hace 30 años la ruta 52 Norte llegaba hasta la colonia Díaz Ordaz y hoy cruza el Periférico —hasta Santa Gertrudis Copó—, pero mañana seguramente llegará a Cabo Norte. Urge un trabajo de reingeniería de rutas, nueva organización, incorporación de tecnología. Y si a eso le sumamos temas de vialidad… La cuestión es que el Ayuntamiento tiene que participar, sentarse en la mesa, discutir, aportar. Es un gran problema que hay que afrontar de manera directa, porque tiende a empeorar: cada mes en Mérida y en la zona conurbada se emplacan 2,500 vehículos. En la Zona Metropolitana hay 600,000 vehículos circulando, porque la gente no quiere usar un transporte público que no le garantiza llegar a tiempo.

¿Coincide su patrimonio con lo que ha trabajado?

Coincide con lo que he tenido, con lo que he podido construir con mi profesión de abogado y mi trabajo en el servicio público y con lo que debo, porque también tengo mis créditos. Coincide, está a la vista porque estoy obligado no solamente a presentar mis declaraciones sino a hacerlas transparentes. He estado en instituciones que manejan muchos recursos y me he comportado siempre apegado a la ley. Mi vida es pública: voy a donde siempre he ido, hago las cosas que siempre he hecho, mis padres me dieron una vida desahogada y con ciertos privilegios, así que las actividades que realizo ahora son las mismas de siempre. Mi vida y la de mi familia son totalmente transparentes, lo que sí con mucha discreción, no somos de ostentaciones.

¿Cómo sería la transparencia?

La transparencia es una de las cosas a las que hay que prestarles más atención y, debo admitirlo, se ha manejado de manera correcta en el ámbito municipal. Todo lo que garantice y dé certeza a la población en esos términos lo voy a hacer, si es necesario invitaré a un grupo ciudadano para que conozca, vea y vigile el manejo de los programas y de los recursos.

¿Está consciente de que el más reciente gobierno priista en Mérida —de Angélica Araujo— dejó recuerdos no muy buenos?

Totalmente, tanto o más consciente que cuando fui secretario general de gobierno y se cuestionaba lo mismo. Y siempre pedí, al igual que el gobernador, la oportunidad de demostrar que las cosas se pueden hacer bien. Y confío en que si me presento con la gente y soy muy serio en los planteamientos y los propósitos, podré ganarme su confianza. Reitero: mi mayor desafío es conseguir que la gente me conozca y me dé oportunidad de expresarme.

 

La política, en su sentido más amplio, es uninstrumento que sirve ala sociedad pararesolver problemas

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