Héctor Bacab Chi es uno de los propietarios de “La Guadalupana”

Minuciosa labor la confección de calzado yucateco

Desde que llegué a la última sección del Lucas de Gálvez sentí un distintivo olor a cuero y pegamento. Y no es coincidencia, pues es el área de “Los huaracheros”, un nombre que la gente le ha asignado a esa parte del mercado en la que se encuentran huaraches, chanclas, sandalias, alpargatas y más.

Ahí me percaté de un hombre que estaba costurando unos huaraches en una pesada máquina, la cual emitía un fuerte y característico sonido. Mi curiosidad me llevó a acercarme para ver más de cerca su trabajo.

Héctor Bacab Chi, de 61 años, amablemente me recibió en su local y me platicó que lleva 35 años dedicado a la elaboración del calzado tradicional: huaraches, sandalias y alpargatas.

Corrí con la suerte de que en ese momento “don Héctor” tuviera trabajo pendiente, pues pude grabar cada parte del proceso de la elaboración de los huaraches. Es un trabajo en equipo realizado por los hermanos Bacab Chi: Rodolfo, Héctor, Juan y Luis.

El proceso comienza con el corte de los moldes; para ello utilizan unas piezas de cuero, las cuales dividen en las partes que conformarán el cuerpo del calzado.

Posteriormente, las ensamblan usando distintos moldes que tienen el tamaño exacto de las tallas del pie.

El siguiente paso es obtener la suela, la cual sacan de llantas recicladas.

Con la ayuda de guías trazan en el neumático la forma de las suelas y con una herramienta filosa las cortan para posteriormente unir el cuerpo del huarache con la suela utilizando un pegamento fuerte.

El último paso es llevar el huarache a la máquina para que se costure y quede bien hecho, y así pueda acompañar a quien los use en su caminar por muchos kilómetros y años.

La realización de huaraches es un proceso minucioso para que queden bonitos y presentables, como me comentó “don Héctor”.

Los hermanos Bacab Chi son originarios de la comisaría de Molas, pero algunos se han establecido en Mérida, otros aún se trasladan cada día al mercado para seguir con el oficio en un local que han obtenido con mucho esfuerzo y dedicación, según dijeron.

“La Guadalupana”, el negocio de los hermanos Bacab, no sólo se dedica a la fabricación de huaraches, sino que también ofrecen el servicio de reparación de calzado, cinturones y la elaboración de unos llaveros en forma de huarache.

Héctor me comentó que el oficio de huarachero se está perdiendo, pues él mismo observa que las nuevas generaciones ya no se interesan en ello. Además, las ventas disminuyen porque la industria del calzado de marcas nacionales e internacionales es su principal competencia.

Gracias a “don Héctor” y a sus hermanos Rodolfo, Juan y Luis pude ser testigo de este oficio, que continúa siendo indispensable para las personas.— Salvador González Salazar

 

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán