Se denuncia ante la Profepa grave daño ambiental
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) tomó conocimiento de un hecho inédito en Yucatán: una denuncia por el relleno de un cenote en un rancho de Tizimín.
Ya realizó la inspección para comprobar la denuncia anónima sobre el atentado contra este recurso natural, el patrimonio turístico y una fuente de agua dulce.
Esta acción podría afectar el río subterráneo que fluye con la interconexión entre estas cuevas de agua casi de manantial y la vida biológica que hay en ellas.
Una vez que se comprobó el presunto ilícito, según informa, la Profepa clausuró el sitio por relleno en cuerpo de agua nacional; es decir, los responsables de la administración del terreno taparon, embutieron y desaparecieron ese cenote.
“Actualmente está corriendo el término jurídico para que el presunto infractor manifieste lo que a su derecho convenga y presente pruebas”, señala la Profepa. “De lo que jurídicamente manifieste y acredite, si es el caso, se llamará a procedimiento administrativo donde se le otorgará un término de 15 días hábiles para que presente las pruebas que considere oportunas o alegue, y posteriormente se dictará la resolución conforme a derecho”.
Esta afrenta a la naturaleza y al patrimonio hídrico local no la hicieron yucatecos, según la denuncia PFPA/37.7/2C.28.2/00/38/18 que la Profepa abrió por este caso, sino ciudadanos argentinos y una persona de otro estado mexicano.
La denuncia involucra a los ejecutivos y técnicos sudamericanos I. H., E. B., J. J. L., y el mexicano S. M.
En la denuncia acusan a la empresa agroindustrial Enerall Terra 1 SAPI (Sociedad Anónima Promotora de Inversión), con oficinas en la calle 49 No. 326 entre 38 y 40 de la ciudad de Tizimín.
Parte de la relatoría de la acusación señala que en el rancho Asideros, en el kilómetro 15 de la carretera Tizimín-Colonía Yucatán, había un cenote a cielo abierto; es decir, con el agua en la superficie.
Durante los trabajos de mecanización de las tierras para cultivos, los administradores del rancho taparon el cenote que estaba dentro de la superficie cultivable.
No reportaron ni el cuerpo de agua ni el relleno del mismo a las autoridades, por lo que alguien que no estuvo de acuerdo lo denunció en forma anónima ante la Profepa.— Joaquín Chan Caamal
Quienes conocen de este inédito atentado contra el patrimonio yucateco informaron que la Profepa clausuró la zona agraviada y ordenó la suspensión de labores en el rancho hasta que la empresa Enerall demuestre que el relleno del cenote no fue intencional, algo muy difícil de acreditar.
La denuncia ambiental cobra mayor relevancia porque la empresa agroindustrial Enerall tiene como accionista e inversor principal al empresario regiomontano Alfonso Romo Garza, quien desarrolla un mega proyecto de cultivo de maíz y soya en el oriente del Estado.
Recientemente se asoció con la empresa Cargill México para la construcción de una planta procesadora y almacenadora de semillas con inversión de $140 millones, tal como se informó durante la inauguración de ésta el 14 de noviembre de 2017 ante el gobernador Rolando Zapata Bello.
Romo Garza es el principal colaborador del candidato presidencial de la alianza Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador (postulado por Morena, PT y Encuentro Social) y tiene como misión elaborar el proyecto de nación del político tabasqueño.
