Uno de los módulos del XXXIII Congreso Nacional Ammfen

Proyecto médico para prevención de la diabetes

El doctor yucateco Raúl Bastarrachea Sosa, investigador de base del departamento de Genética del Texas Biomedical Research Institute, en San Antonio —afiliado al consorcio con la University of Texas Health Sciences Center—, trabaja en un proyecto de terapia génica para curar y prevenir la obesidad y la diabetes.

Actualmente realiza diversas investigaciones en primates, específicamente el papión sagrado. Se espera que en cinco años el plan se aplique en humanos.

Según se indicó, México ocupa el primer lugar mundial en casos de sobrepeso y obesidad.

El doctor formó parte de la última jornada del XXXIII Congreso Nacional Ammfen (Asociación Mexicana de Miembros de Facultades y Escuelas de Nutrición), ayer en el Centro de Convenciones Siglo XXI.

De acuerdo con el investigador, existen estrategias como dietas, ejercicios y cirugía bariátrica, que funcionan a corto y largo plazo, pero todavía hay dificultad para que la gente no recupere el peso perdido.

Entonces, indicó, una de estas opciones para prevenir y curar la obesidad y la diabetes es la que realiza en su departamento en Texas: la terapia génica.

Sobre el trabajo que llevan al cabo en su centro de investigación, donde tienen alrededor de dos mil animales, aquel consiste en inyectar vía intravenosa los genes que ayudan a gastar energía, los cuales se transportan por medio de microburbujas de nanotecnología.

Es decir, precisó, luego de inyectarlos con un ultrasonido común como el que se utiliza para ver si una mujer está embarazada, se envían ondas de calor.

Éstas hacen explotar estas microburbubas y mandan esos genes al interior de las células, pasan por el núcleo y toman posesión de la maquinaria del DNA para producir proteínas en exceso, lo que hace que se quemen más calorías.

“Estamos tratando de imitar el hacer ejercicio, pero desde el punto de vista genético. Y ya es una realidad”, apuntó.

“Nos damos cuenta que cuando explotamos genes en el músculo de los primates, aumenta su temperatura en esa región y se liberan sustancias que llegan al cerebro y hacen que actúen como si se comiera chile, lo que ocasiona que suden, gasten energía. Se imitan los efectos fisiológicos o bien o como si hubieran hecho ejercicio, pero sin tener que hacerlo”.— Abraham Bote Tun

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