Muere a tiros por un asalto en una zona de Chiapas
TICUL.— Gran consternación causó la muerte de José Canché Cámara, de 40 años y originario de esta ciudad, quien trabajaba como chofer y junto con su patrón, Rodrigo Azarcoya Moo, de 37 años y propietario de Zapatería Yomira, fueron baleados por un asalto cerca de Tapachula, Chiapas.
De acuerdo con familiares y amigos, el domingo el infortunado chofer —que también se dedicaba a la albañilería con su familia— viajó a un municipio chiapaneco cercano a la frontera con Guatemala junto con el empresario zapatero Rodrigo Azarcoya, quien entregaría la mercancía a una cliente.
El lunes, cuando retornaban, alrededor de las 7 de noche la camioneta en la que iban recibió varios impactos de bala de un grupo de asaltantes desconocidos.
De acuerdo con medios locales, la camioneta placas NY-2035-A recibió mas de 10 impactos de bala en el lado del copiloto.
La noticia conmocionó a la ciudad ya que ambos ticuleños son muy apreciados en esta comunidad. Anoche y en el transcurso del día de ayer gran número de vecinos acudieron a la casa de José Canché, (a) “Barbas”, en la calle 31 entre 18 y 20 del barrio de Santiago, a expresar sus condolencias a la familia.
Canché Cámara dejó en la orfandad a tres hijos y a su esposa en la viudez. Sus padres, Elena Cámara y José Canché, apreciados en la ciudad, no daban crédito a lo sucedido.
“El domingo en la mañana me llevó al cementerio, pero lo noté raro porque cada vez que vamos al camposanto platica con los sepultureros, pero esta vez estaba solo parado a un lado.
“Hace unos días le compraron su mototaxi y estaba muy contento, hasta me dijo que me llevaría cuando fuera al doctor”, contó afligida su madre Elena Cámara.
En cuanto al zapatero Rodrigo Azarcoya, familiares indicaron que estaba fuera de peligro, aunque se manejó la versión de que aún estaba delicado de salud al recibir varios impactos de bala y un familiar solicitaba sangre.
Azarcoya Moo es la segunda vez que es víctima de robo; su chofer de apellido Barbudo fue asaltado por unos pistoleros dentro de un restaurante en presencia de los comensales. Tras el robo se interpuso la demanda correspondiente ante las autoridades de ese Estado. Esta vez parece que se trató de una venganza ya que los asesinos habrían reconocido la camioneta y los balearon.
Las redes sociales se inundaron de comentarios de indignación e impotencia.— Sergio Iván Chi Chi
