Breve repaso de las votaciones para gobernador del Estado a partir de 2001
Las elecciones en Yucatán han sido siempre un enfrentamiento entre dos partidos, PAN y PRI, con muy poca o nula oportunidad para los demás, que han representado un papel testimonial. Sin embargo, el domingo 1 pasado los ciudadanos yucatecos mostraron una conducta electoral distinta, con cierta inclinación a pasar del bipartidismo a los tercios, alentados por la figura de Andrés Manuel López Obrador.
Un breve repaso de las elecciones para gobernador en lo que va del presente siglo muestra a grandes rasgos el comportamiento de los votantes yucatecos, cuya participación registra un incremento progresivo, lo que ha llevado a que las competencias entre los partidos sean cada vez más intensas y cerradas.
La alternancia
La primera elección del siglo XXI en la entidad se celebró el domingo 27 de mayo de 2001. Con el país aún bajo el influjo del denominado “efecto Fox”, Patricio Patrón Laviada, candidato del PAN —al que se aliaron PRD, PT y PVEM—, obtuvo 355,284 votos, el 53.5% del total, para derrotar al priista Orlando Paredes Lara y poner fin a más de 70 años de hegemonía tricolor en el gobierno de Yucatán.
Seis años más tarde el PRI cobró venganza. El domingo 20 de mayo su candidata Ivonne Ortega Pacheco venció con inesperada holgura al blanquiazul Xavier Abreu Sierra.
Aunque Ivonne estableció una marca con 414,464 votos —casi 60,000 más que su rival panista— su porcentaje, 49.14%, quedó lejos del 53.5% de Patricio.
Cinco años después, el domingo 1 de julio de 2012, se celebraron las primeras elecciones concurrentes de la historia estatal.
Rolando Zapata Bello, respaldado por una coalición integrada por PRI, PVEM y PSD, resultó electo con una votación histórica de 530,777 sufragios, de los cuales 481,229 fueron exclusivamente para el PRI. El segundo lugar, el panista Joaquín Díaz Mena, recibió 429,046 sufragios, insuficientes para ganar, pero casi 15,000 más que los que obtuvo Ivonne Ortega para alcanzar la gubernatura un lustro antes.
Ese año los yucatecos se volcaron en las urnas y dejaron un récord estatal de participación: 76.81%. Además, Zapata Bello se convirtió en el primer candidato yucateco —y hasta ahora único— en recibir más de medio millón de votos.
El domingo 1 pasado, en unas elecciones que estuvieron cerca de romper el tradicional bipartidismo, el exalcalde meridano Mauricio Vila Dosal recuperó la gubernatura para el PAN, que compitió con el Movimiento Ciudadano como aliado.
Vila Dosal recibió 447,753 votos, el 39.6% del total, casi 40,000 más que el segundo lugar, Mauricio Sahuí Rivero, del PRI, PVEM y Panal. Y en una situación nueva en la historia de los procesos electorales yucatecos, un tercer competidor, el expanista Díaz Mena, esta vez por Morena, alcanzó 231,330 sufragios, el 20.45% del total, el mejor resultado de un partido de izquierda en este siglo en Yucatán.
Apuntes
El politólogo y maestro universitario Irving Berlín Villafaña recuerda que las primeras elecciones estatales de este siglo se hicieron con un calendario independiente de las de presidente de la república. En 2012 se ajustaron los tiempos para hacerlas coincidir con las presidenciales, así que las de 2012 y 2018 ya fueron concurrentes.
Así las cosas, las cuatro primeras elecciones del siglo tuvieron un porcentaje de participación del 68 al 69%, mientras que las concurrentes —2012 y 2018— aumentaron hasta el 70-75%. “Esto se explica por el apasionamiento e interés que despiertan las elecciones presidenciales y tal vez por la mayor operación política en el interior del Estado que mejora sus porcentajes de participación”.
En su opinión, las elecciones concurrentes pueden tener ventajas en los procesos de organización, pero los efectos de una gran campaña presidencial sobre elecciones menores aún es tema de reflexión que, tal vez, se desplazó por las ventajas técnicas.
“Incluso, es pertinente la hipótesis de que una campaña arrastra a las otras, cosa que explicaría el crecimiento electoral de Morena y el socavón desde lo bajo de los cimientos electorales del PRI en la reciente elección”, dice.
Aunque el ciudadano meridano deslinda generalmente entre campañas federales, estatales y municipales, los sorprendentes números de Morena que lo hicieron muy competitivo en demarcaciones federales e incluso estuvieron a punto de convertir al PRI de Mérida en tercera fuerza política muestran esta seducción poderosa, continúa.
En 2001 Yucatán tenía 1.650,000 habitantes, en 2018 la cifra es de 2.185,271. En este mismo período Mérida aumentó su población de 500,000 habitantes al doble, por lo que se incrementaron también los padrones electorales y listas nominales. Entre la elección de 2012 y la de 2018 el padrón creció de 1.357,813 personas a 1.544,062, (13.72%), que incluye básicamente migrantes y votantes nuevos. “Este hecho per se puede alterar la trayectoria estructural de los votos de los partidos históricos de Mérida y Yucatán”.
Trayectoria bipartidista
Patrón Laviada ganó el gobierno con el 53.5% de todos los votos, Ivonne Ortega con el 49.2%, Rolando Zapata con el 50.81%, mientras que Mauricio Vila lo hizo con el 39.6%. “Esto demuestra una disminución de la base legitimadora de la representación política y la vulnerabilidad del nuevo gobierno del Estado, dado que en 2018 se alteran relativamente dos bloques históricos, PAN y PRI, para dar permiso de paso a una tercera fuerza emergente —Morena— que sin tener organización, presencia y trabajo partidista sorprende con una votación no proporcional a su presencia política local”.
No se puede olvidar, continúa el politólogo, que el abanderado de Morena al Gobierno del Estado es un antiguo panista, rebelde por no obtener el puesto deseado. “No logró ganar, pero sí alteró la base legitimadora de Vila y, en consecuencia, imponerle un ritmo diferente de gobernar y generar consensos en el futuro”, asegura.
Para Berlín Villafaña, la fuerza emergente de Morena en el plano estatal no es más que la suma del oleaje de López Obrador con el exilio panista, por lo que falta mucho para su consolidación.
Encima
“Observo que el derrumbe del PRI está relacionado con dos variables, el perfil de sus candidatos y la fuerza nacional antisistema generada por Morena. El PAN mantiene y amplía su aprecio ciudadano en el municipio de Mérida y construye una frágil mayoría en todo Yucatán, sobre todo, por el peso de sus decisiones cupulares”.
“La tercera fuerza emergente es apenas un permiso ciudadano para votar por otro, mismo que puede consolidarse con la potencia de los recursos federales y, tal vez, con el éxodo de priistas ya sin presupuesto para mantener su carísima y cada vez más ineficiente estructura electoral”, concluye.— Mario S. Durán Yabur
“Observo que el derrumbe del PRI en las pasadas elecciones está relacionado con dos variables: el perfil de sus candidatos y la fuerzanacional antisistema generada por Morena”
