Vinculan a otro notario yucateco con operaciones de apropiación ilegal de predios y además denuncian un ilícito nuevo: ahora hasta con los avalúos falsificados
El nombre de otro notario yucateco vinculado a operaciones relacionadas con la llamada “mafia inmobiliaria” ha salido a la luz en las últimas semanas, según averiguó Central 9, la Unidad de Investigación Periodística de Grupo Megamedia.
Se trata del notario público número 16, Carlos Evia Salazar, quien dio fe de una sospechosa operación de compraventa de un predio en San José Cholul, en julio de 2017 que, al parecer, no sólo es un caso más de apropiación ilegal de un terreno, como otros que hemos publicado, sino que aquí aparece un elemento nuevo: la falsificación de avalúos.
En esta operación, en la cual una persona con identificación falsa se hizo pasar por William Armando Uribe Canul para “vender” un terreno de su propiedad a Yazmín Patricia Osorio Ortiz, exfuncionaria del Tribunal Superior de Justicia, se muestra la falta de cumplimiento de la ley por parte del notario, y la irresponsabilidad y el desaseo de éste en el seguimiento del caso, lo que a su vez pone en evidencia la falta de confiabilidad de la actividad notarial en Yucatán.
Evia Salazar, según copia del expediente judicial que se lleva por este asunto, en poder de Central 9, permitió que la supuesta compradora del predio pagara en efectivo, lo que viola la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita, que los notarios tienen obligación de respetar.
También aceptó que la supuesta compradora se identificara con una licencia de manejo vencida y que el supuesto vendedor lo hiciera también con un documento de ese tipo notoriamente falso, cuando lo acostumbrado en estas operaciones es usar la credencial de elector como medio de identificación.
Y no sólo eso: cuando un juez que lleva una denuncia en su contra por este caso le pidió a Evia Salazar su declaración por escrito, éste confundió los apellidos de la compradora, Osorio Ortiz, y en la declaración le puso varias veces “Osorio Solís”.
Lo mismo hizo cuando dijo que quien se hizo pasar por Uribe Canul se había identificado con una credencial de elector, no obstante que en su propia escritura el notario puso que presentó una licencia de automovilista. Es decir, Evia Salazar, que tiene fe pública, le da lo mismo decir una cosa y luego otra en documentos oficiales, afirma Uribe Canul.
Lo grave de este caso es que en la escritura de compraventa se anexa un avalúo del predio firmado por el corredor público en función de perito valuador Efraín Díaz y Díaz, que es “totalmente falso”, dice Baltazar Jorge Ramírez Blanco, abogado de Uribe Canul.
Tan falso como que el terreno en cuestión, al momento del supuesto avalúo, estaba sin construir, añade el abogado, pero Díaz y Díaz firmó un avalúo de un predio inexistente en el que hace constar que se trata de un terreno de 509 metros cuadrados y una casa de dos pisos con baños, puertas y ventanas, y hasta incluye 11 fotos de la supuesta vivienda, con todo y muebles.
Este hecho es muy grave, afirma Ramírez Blanco, porque además de perito valuador Díaz y Díaz es corredor público, es decir, tiene fe pública, y rendir testimonios falsos es un delito federal.
El abogado añade que ya prepara una denuncia contra el perito valuador, tal y como ya lo hizo contra el notario Evia Salazar.
Éste, por su parte, no sería la primera vez que sea denunciado. Por el contrario, es el único notario en los últimos años que teniendo una sentencia en su contra de un tribunal federal emitida en 2011 y una orden de aprehensión sigue ejerciendo, al parecer por sus influencias en el gobierno.
Seis años después de esa sentencia, Evia Salazar figura ahora como parte de una operación de despojo de bienes inmuebles, cuyos detalles publicaremos en esta y en siguientes entregas.
Uribe Canul, propietario del terreno en disputa, relata que adquirió ese predio, un solar sin casa de 9.90 metros de frente por 50 de fondo, a la Corett, por la cantidad de $8,938, en julio del año 2000.
Con el tiempo le levantó una barda y en 2006 inició la construcción de una pequeña casa y una piscina, pero todo se quedó en cimientos, dice.
Atónito
“Yo vivo en Francisco de Montejo y cada semana pasaba por mi terreno para checarlo y limpiarlo. En agosto del año pasado dejé de hacerlo durante tres meses por problemas de salud de mi esposa. Regresé el domingo 22 de octubre de 2017 y quedé atónito con lo que vi: habían derribado el muro de mi terreno y en su lugar colocaron un portón de lámina de tres metros de altura por 10 metros de ancho y encima de él una lona con la leyenda ‘se vende’ y el teléfono 9992-42-08-75”.
También destruyeron los cimientos, sólo respetaron la pequeña piscina.
Uribe Canul se entrevistó con su vecina, la señora Cecilia Tziu Sosa, a quien conoce desde hace 20 años. Ésta le informó que a ella también quisieron quitarle su terreno, donde hay una casa a medio construir, sin habitar, colocando la misma reja de metal que luego apareció en el predio de Uribe Canul.
La señora Tziu Sosa se enfrentó a los invasores, encabezados, según ella, por Yazmín Patricia Osorio Ortiz, y los denunció de manera penal, de modo que éstos se desistieron y cambiaron la reja al terreno de a lado, al de Uribe Canul.
Éste llamó al teléfono que aparecía en la lona. Allí le contestó una mujer que dijo llamarse “Yazmín Patricia”. Se identificó como la propietaria del terreno, le dijo que lo ofrecía en $1.200,000 y que le urgía venderlo.
El 23 de octubre, por consejo de mis abogados, relata Uribe Canul, acudí al Registro Público de la Propiedad y “descubrí que mi predio tenía una operación de compraventa a favor de Yazmín Patricia Osorio Ortiz con fecha 17 de julio de 2017, ante el notario Evia Salazar, por la cantidad de 984,000 pesos y que esa operación recién se había inscrito en el Registro Público.
“Eso era imposible porque yo nunca he vendido ese terreno”, dice el afectado. “Además, no conozco a la supuesta compradora y muchos menos al notario, ni he recibido dinero alguno”.
En sus diligencias en el Registro Público, Uribe Canul se percató de otras anomalías cometidas por Evia Salazar y que cada vez son más frecuentes en Yucatán: el notario no publicó el aviso preventivo de compraventa, sino sólo el definitivo, emitido en este caso, el mismo día en que se firmó la escritura.
“Ante esta situación no sabía qué hacer, estaba desesperado”, confiesa Uribe Canul.
“El terreno, que con tanto esfuerzo había comprado, estaba a punto de perderlo. Pensé en poner una denuncia —lo que hice poco después—, pero ante el temor de que los invasores encontraran un comprador de buena fe, decidí entrar a mi propio terreno y vivir allí”.
“Metí un camper y me instalé con mi esposa y mis tres hijas”, indica.
“Vivimos así tres meses, hasta que pude construir un cuarto y un bañito, sin acabados, sin puertas ni ventanas, con el dinero producto de la venta de mi único auto”, añade.
Este fue el principio de la lucha por recuperar mi terreno, recuerda Uribe Canul, ingeniero en sistemas computacionales que trabaja por su cuenta.
“A los pocos días de que me instalé se presentaron Yazmín Osorio Ortiz, su hermana Yara, el padre de ambas y otro sujeto. Patearon el portón y me gritaron ‘sal de allí, maricón’. Fue tal el escándalo que hasta llegaron los antimotines.
“Desde entonces yo y mi familia vivimos atemorizados, porque sabemos que los que se apoderaron de mi terreno tienen poder e influencias”. (Continuará).— HERNÁN CASARES CÁMARA

Notarios/ Inseguridad
William Uribe Canul, otra víctima de la “mafia inmobiliaria”.
Falsa identidad
En julio de 2017, una persona que se hizo pasar por él “vendió” un terreno de su propiedad a una exfuncionaria judicial, ante el notario Carlos Evia.
Autodefensa
Para proteger su patrimonio, y ante la inseguridad jurídica, Uribe Canul se pasó a vivir a su terreno en un camper.
