MÉRIDA.- La activa participación del gobernador Rolando Zapata Bello en eventos deportivos en los días previos a su toma de posesión el 1 de octubre de 2012 dejó la percepción de una gran fortaleza física que le acompañaba a sus recién cumplidos 44 años de edad.

Una venda en la mano izquierda que se le vio en un evento con deportistas el pasado 25 de agosto hizo pensar que, a poco más de un mes de que entregue el mando a su sucesor, el panista Mauricio Vila Dosal, algo  no andaba bien en la salud del jefe del Ejecutivo.

Según se averiguó luego, la venda obedecía a una lesión que sufrió el gobernador al apoyar mal la mano para no caer en un momento durante su convalecencia de una operación  de rodilla.  Esta operación, que fue ambulatoria, se debió a una lesión que sufrió en los meniscos de la rodilla por su actividad de trote.

Médicos explican que esa cirugía se realiza a través de incisiones de medio centímetro donde se utiliza una minicámara de video, así como instrumentos de pequeño tamaño, lo que hace que  la intervención sea “poco agresiva y de rápida recuperación”. Se trata de una artroscopia.

Como terapia, diario recorre 30 kilómetros en bicicleta, aunque no se precisó ahora si fija o móvil.

“Como un toro”

“El gobernador termina su gestión como un toro“, nos comentó una fuente cercana cuando se le preguntó sobre la salud del funcionario en estos últimos días de la administración estatal.

Al parecer, el paso del tiempo -apenas el 11 de agosto cumplió 50 años de edad- y el estrés por estar al frente del gobierno del Estado en estos seis años solo han dejado en el cuerpo de Zapata Bello algunas canas, que son más notorias en las patillas, y variaciones ocasionales en su peso.

En una entrevista que dio al Diario en enero de 2013, con motivo de sus primeros 100 días en la titularidad del Ejecutivo estatal, dijo, entre otras cosas,  que años antes  llegó a pesar 125 kilos, pero que a base de caminata y trote había reducido 25 kilos.

Antes, el domingo 12 de agosto de 2012, cuando ya era gobernador electo y a poco menos de dos meses de que asumiera el mando, Rolando Zapata tuvo una buena participación en la 17a. edición de la Carrera del Bombero, en la que junto con 500 competidores corrió una distancia de 8.5 kilómetros en un tiempo de 56 minutos y 18 segundos.  El ganador en esa ocasión fue Roberto Saavera, quien cruzó la meta en 30 minutos y 13 segundos.

Al año siguiente el gobernador ya no participó en la tradicional carrera.

Más cambios

Quizá es en el aspecto político donde la imagen del jefe del Ejecutivo tuvo los mayores cambios. Pese a que de acuerdo con varias mediciones de opinión resultó el gobernador mejor evaluado del país, los resultados de las elecciones del 1 de julio no fueron favorables a su partido ni en la guberntura del estado ni en la alcaldía de Mérida, ciudad capital que concentra al mayor nuúmero de habitantes de la entidad.

Analistas y observadores también han señalado en reiteradas ocasiones, inclusive en las páginas del Diario, que uno de los grandes pendientes que deja el gobernador saliente es el relacionado con el “feroz combate a la corrupción” que ofreció en su discurso de toma de protesta ante el Congreso yucateco el 1 de octubre de 2012.

En ese sentido, una de las peticiones que se quedaron pendientes de resolver fue que hiciera una investigación sobre las denuncias por malos manejos que se atribuyen a su antecesora, Ivonne Ortega Pacheco.

“Cero zangoloteo”

A solicitud expresa, nuestro colaborador Tony Peraza, autor de los cartones que publicamos en las páginas editoriales del Diario, hace el siguiente comentario sobre la administración saliente:

“Rolando llegó al gobierno con una imagen impecable, que contrastaba con la de su antecesora: estridente, rocambolesca y pantagruélica.

“El siempre muy puntual, serio, cero zangoloteo y con un perfil poco proclive a la exposición mediática. Proyectó, eso sí,   la percepción de que corría maratones y repartía tinacos a la menor provocación.

“Pero las brujas que no fueron -ni serán- cazadas lo arañaron con su maleficio: el tinaco cobró venganza en el físico del todavía gobernador y hoy parece que solamente corre para huir de sus recientes decisiones de jugar fuerte a la política sucesoria y apostar temerariamente su enorme capital como mejor gobernador de México.

“Hoy, que las nieves del tiempo platean su sien, lo vemos correr despavorido para que una cartelera llena de malas decisiones no lo alcance.

“Por suerte, suspiramos todos, tiene al Mauricio indicado a su lado“.- VÍCTOR DZUL ZUM