Un bombero en formación con una boa durante el segundo día de capacitación en el manejo de serpientes venenosas y no venenosas

Crece el peligro de mordeduras

Con las lluvias, los riesgos por mordedura de serpiente se incrementan de forma exponencial, informó Daly Martínez Ortiz, coordinador general del Programa de Prevención y Control de Enfermedades Zoonóticas de los Servicios de Salud de Yucatán (SSY).

Entrevistado sobre cuáles son algunos riesgos a la salud en época de lluvias con respecto a plagas, el funcionario explicó que muchos animales, al inundarse sus hábitats, se ven obligados a salir en busca de nuevos lugares. Tal es el caso de las serpientes, dijo, principalmente en municipios y colonias de la periferia de Mérida y aledaños donde el crecimiento de la mancha urbana se suma a la destrucción de hábitat de numerosas especies como las serpientes.

Martínez Ortíz dijo que en esta época de lluvias se reportan en promedio tres mordeduras a la semana, cuando fuera de esta temporada, si acaso una al mes.

El maestro en Ciencias detalló que en Yucatán hay 57 especies de ofidios, de los cuales cinco son de importancia para la salud pública, es decir, venenosas. Estas víboras son la cascabel, que puede medir hasta dos metros; la “nauyaca yucatánica”, que mide entre 37 y 45 centímetros; la nauyaca “cuatro narices”, que es la serpiente venenosa más grande de la Península, ya que puede pasar los dos metros, y la quinta especie peligrosa es la coralillo, que mide casi 70 centímetros.

En los últimos 15 años se registraron 1,151 agresiones a personas y el mayor número de casos se reportó en 2017, con 107, seguido por 2005, con 103.

En lo que va de 2018 se han registrado 36 casos; 2003 fue el año que menos registros tuvo, con 68.

Martínez Ortiz dijo que otras serpientes que se observan con frecuencia, pero que no son peligrosas, son la llamada ratonera u och can y la boa.

Los municipios que tienen el mayor número de registro por ataque de serpientes son Mérida, Tekax, Tizimín y Valladolid.

En el caso de Mérida, la zona más frecuente de registro de casos es el nor-oriente o más preciso, de Kanasín a Progreso.

En caso de una mordedura se recomienda tranquilizar al paciente, sentarlo o acos tarlo y evitar que corra; trasladarlo lo antes posible a una clínica, inmovilizar el miembro afectado, limpieza del área afectada, y lavar con agua y jabón.— Luis Iván Alpuche Escalante

 

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