Un exfuncionario atribuye la escasez local de vaquillas a la corrupción en el manejo de apoyos ganaderos

Escasas vaquillas luego de presunto desvío de recursos

El inventario ganadero de Yucatán no creció en los últimos 10 años, pese a los cuantiosos subsidios del gobierno, denuncia el exfuncionario de la Sagarpa Giovanni Ávila Romero.

Tan solo dentro del Programa Ganadero (Progan), que incluye los fondos para el repoblamiento y el mejoramiento genético, los gobiernos federal y estatal repartieron $471.1 millones entre 2013 y 2018, pero los malos manejos en su aplicación no solo no impactaron en el tamaño del hato, sino que ocasionaron otro grave problema: la escasez de vaquillas.

Como informamos en las dos primeras entregas de este reporte, Ávila Romero denunció que, de acuerdo con cifras oficiales, el inventario ganadero en Yucatán creció en forma insignificante, por abajo de la media nacional, en los últimos 10 años.

Entre 2007 y 2017, por ejemplo, la producción mensual de carne de bovino en pie ascendió apenas a 143 animales y la producción de carne de bovino en canal en el mismo período fue de 128.5 animales al mes.

Según el exfuncionario, quien fue gerente regional de Firco y subsecretario de Desarrollo Rural y Pesca durante siete años, entre otros cargos, la falta de crecimiento del hato se debió en gran parte a la corrupción en el manejo de varios de los programas de apoyo, entre ellos el de repoblamiento.

En éste se registró la simulación de la venta de sementales con subsidio entre productores, falsos compradores y autoridades.

La corrupción llegó a tal nivel que en 2016 el gobierno federal, mediante la Sagarpa, suspendió sus aportaciones económicas al Programa de Repoblamiento y Mejoramiento Genético.

El Progan incluye también apoyos para el mejoramiento de praderas, combate a las enfermedades e identificación de animales (aretes).

En Yucatán este programa atendió 118,433 solicitudes de apoyo y repartió $447.1 millones entre 2013 y 2018, divididos así: 2013, $91.3 millones; 2014, $100 millones; 2015, $101 millones; 2016, $64 millones; 2017, $70 millones y 2018, $50.8 millones.

De esta cantidad, Ávila Romero calcula que el gobierno estatal entregó de $250 millones a $300 millones en los últimos seis años solo para el Programa de Repoblamiento y Mejoramiento Genético.

En todo el país, el presupuesto asignado al Progan en ese mismo período fue de $30,900 millones de subsidios directos al productor, más otros $11,400 millones por medio de créditos o convenios entre las autoridades y los productores.

Tanto en el país como en el estado, empero, los frutos de ese programa dejan mucho que desear.

La FAO evaluó sus resultados entre 2008 y 2013, afirma el exfuncionario, y concluyó que los compromisos del programa no se cumplieron y, no obstante su cuantioso presupuesto, su desempeño fue modesto.

La corrupción en el manejo de este y otros programas destinados al campo ocasionó que el nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador disminuyera drásticamente su presupuesto para 2019.

En la iniciativa de Presupuesto de Egresos solo consideró $500 millones para el Progan en todo el país, aunque luego la Cámara de Diputados incrementó esa cifra a $2,000 millones, dice Ávila Romero.

Respecto a la efectividad del Progan en Yucatán, el desvío de sus recursos asignados impidió también el repoblamiento del hato, como lo muestra la falta de vaquillas en el estado, que evidencia a su vez una incongruencia:

“¿Para qué quiero sementales si no hay hembras que produzcan crías e incrementen el inventario?”, pregunta el exfuncionario.

Una muestra de la falta de vaquillas, dice, es la ausencia de éstas en las ferias que organiza el gobierno, donde sí hay muchos sementales aunque, como ya se dijo, muchos de ellos se venden en forma simulada.

Esta situación pone en aprietos el repoblamiento del hato, que se agrava aún más porque muchos ganaderos, principalmente los pequeños, por necesidad económica venden sus hembras.

En el rastro de Tizimín, que sacrifica de 1,400 a 1,600 animales al mes, aproximadamente entre 30% y 35% son novillonas y vacas que ya tuvieron dos o tres partos, pero de ese porcentaje un 10% son hembras cargadas, indica.

“Esto demuestra la necesidad de llamar la atención de las autoridades para que impidan la venta de vacas cargadas en el rastro, esa es la única manera de incrementar el inventario”.

La escasez de vaquillas es un problema de la ganadería del sur del país, y por eso López Obrador ya anunció la compra de un millón de novillonas y de 50,000 sementales, principalmente en Centroamérica.— HERNÁN CASARES CÁMARA

Ganadería

El gobierno de López Obrador anunció la próxima compra de un millón de novillonas.

Intercambio

“Serían adquiridas en forma directa por el gobierno federal que, a su vez, entregaría los animales a los productores a cambio de una parte de sus crías”, explica Giovanni Ávila Romero, exfuncionario de Sagarpa.

Estados del sur

“Chiapas y Tabasco, y no digamos Veracruz, absorberían fácilmente esa cantidad, de modo que eso tampoco sería una solución para Yucatán a corto plazo”, añade.

Medida

“Aquí debemos implantar un control de las vacas e impedir su salida del estado, tal y como lo hizo Víctor Cervera Pacheco en 1996 con el famoso decreto 34. Aunque fue muy criticado y hasta algunos ganaderos se ampararon, ese decreto sirvió para detener la caída del inventario de vacas”.

De nuevo

“Hoy, 20 años después, la situación ha vuelto a ser la misma”, advierte Ávila Romero.

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