Presentación del proyecto Arboretum a cargo del grupo de voluntarios de “Soy 1+Cholul”: John Ehrenberg Enríquez

Un museo de sabores

El grupo de voluntarios “Soy 1+Cholul” es un ejemplo de lo que es trabajar por la comunidad sin distingos y con la sola intención de contar con un espacio limpio, sano y en un entorno familiar.

A la fecha y tras un año de existencia, más de 120 vecinos se han sumado a este colectivo; a la par, un grupo más pequeño formó Arboretum Cholul para rescatar árboles frutales y plantarlos a un lado del templo dedicado a San Pedro Apóstol.

John Ehrenberg Enríquez, voluntario y participante en el grupo Arboretum, comentó que hace unos días Miguel Güemes Pineda, director del área de sociales del Centro de Investigaciones “Dr. Hideyo Noguchi”, declaró que se estaban perdiendo los frutales mayas y no había muchas iniciativas para rescatarlos.

“Aquí”, dijo el vecino entrevistado, “tenemos ya una colección completa con casi el total de los frutales mayas y lo consideramos el primer museo vivo en un área pública en Yucatán con estas características”.

“Hace 35 años llegamos a esta comisaría y era común ver en los patios el choch, huayas, caimito, tauch (zapote negro), canisté y 30 años después han desaparecido casi todos”, comentó.

Ehrenberg Enríquez explicó que en las áreas urbanas y periurbanas, así como en varias zonas rurales han desaparecido en gran parte a causa de transculturización gastronómica.

“Muchos frutos han sido sustituidos por peras, manzanas, uvas, ha cambiado el paladar yucateco, pues ahora muchos frutos que se comen son de Estados Unidos, los jóvenes ya no conocen el caimito, prefieren uva, manzana, aunque esté toda melosa”, indicó.

El entrevistado calificó de lamentable que esa enorme diversidad genética esté desapareciendo y que debe ser parte de un rescate del patrimonio cultural y gastronómico; no solo son árboles frutales, sino que tienen potencial maderable, ornamental, medicinal y son resistentes a plagas.

Si siembras cítricos, dijo, no necesitas ponerles fungicidas, fertilizantes, éstos son milenarios en la región, resisten, “no hay que echarles químicos”.

El Arboretum cuenta con: zapote, caimito, tauch, mamey, canisté, choch, achiotes, pimienta, pepino cat, mamey de Santo Domingo, guayaba, ciricote, guanábana, anona y uva de mar.

También hay naranjita de San José que, aunque no es un árbol frutal maya, se adaptó muy bien a la región y adquirió características propias. Es de Asia.

Se tienen cítricos como cajera, china, toronja, lima, entre otros.

Los vecinos comentaron que hace poco sembraron las naranjitas de San José para darle un poco de paisajismo al Arboretum, pero también para que se rescatara un cítrico que ya casi no se ve en Yucatán.

“Hasta hace 20 ó 30 años era común verlo, lo usaba la gente para muchas cosas, incluso como la naranja agria”, señalaron.

También se tiene capulín, un árbol de monte que ya casi no se consume.

El Arboretum tiene 700 metros cuadrados y ya se saturó el parque. El Ayuntamiento cedió el espacio cuando Cecilia Patrón Laviada era titular de Desarrollo Social municipal (2015-2018).— Luis Iván Alpuche Escalante

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