Celsa Iuit Moo

Recibe distinción del Congreso local Celsa Iuit Moo

Celsa Iuit Moo, considerada un ejemplo de lo que pueden hacer las mujeres cuando se deciden a trabajar en serio y con la pasión que las caracteriza, confiesa que a diferencia de muchas en los pueblos donde la mayoría de las veces no les permiten trabajar, ella logró llevar las artesanías yucatecas casi a todo México, y más allá de sus fronteras, gracias al apoyo de su marido (ya fallecido) y sus hijos.

“Estoy orgullosa de este reconocimiento y de mi trabajo, para mí es muy importante, lo valoro y a la vez me da ánimos para seguir adelante”, expresó en breve entrevista la homenajeada luego de convertirse en la primera en recibir el reconocimiento del Congreso “Consuelo Zavala Castillo”.

En su muy breve discurso de agradecimiento en la tribuna legislativa, la señora Celsa Iuit, quien el 17 de abril próximo cumplirá 81 años de edad, relató que empezó a trabajar desde los 12 años.

“Desde ese entonces y hasta el día de hoy gracias mi trabajo he llegado hasta Nueva York, a la Casa Blanca y Dinamarca llevando las artesanías yucatecas de sosquil”, comentó.

La homenajeada dijo sentirse muy orgullosa de ser la primera mujer en recibir este reconocimiento, que a partir de ahora se otorgará cada año a yucatecas que destaquen en su trabajo.

Celsa Iuit comenta que este es uno más de los 10 reconocimientos que ha recibido por sus artesanías, entre estatales, nacionales y en el extranjero, pero este es muy especial, porque se lo da su pueblo representado en el Congreso.

“El 10 de junio de 2011 recuerdo que fuimos a una convención internacional en Nueva York, era la Feria Smithsonian, donde cortó el listón para inaugurar la exposición con una batea donde había diversos sembradíos y terminamos en la Casa Blanca cenando cochinita y panuchos”, comentó.

La veterana artesana relató que a través de otra persona que le traducía el dialogo, platicó con el presidente Obama, a quien le gustaron los panuchos que cenaron esa noche.

“Doña Celsa” empezó trabajando sola, como el eje económico de su familia integrada por seis hijos, cuatro hijas y entre 30 ó 40 nietos, pero en 1994 agrupo a 24 familias para crear la Sociedad de Mujeres de Xocchel para acceder a más recursos y aumentar la producción artesanal de su pueblo.

“Agradezco sobre todo a mi esposo Manuel Matú Chi (ya fallecido), y a mis hijos que me permitieran trabajar, que me dejaran viajar, que me apoyaran, algo que no ve mucho en el interior del estado, y así salir adelante con mis artesanías”, expresó.— DAVID DOMÍNGUEZ MASSA

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