Una de las obras de Pedro Tec que se presentarán a partir de mañana en la “Artisan Alley”

A Estados Unidos llega muestra de la vida yucateca

Con su cámara, Pedro Tec ha recorrido Yucatán en busca de capturar la cultura maya en todo su esplendor.

El fotógrafo etnográfico oriundo de Ixil le cuenta al mundo diversas historias mediante fotografías que ha ido proyectando en distintas partes del mundo.

Así como los cineastas plasman historias en la pantalla grande, él lo hace con retratos que relatan más de una historia de la convivencia de los pueblos mayas.

“No basta con darle un solo clic a la cámara, fotografiar es un arte que requiere mucha disciplina, se necesita usar la mente, pero más aún el corazón”.

El también arqueólogo narró que un concurso le hizo descubrir su gusto y pasión por la fotografía.

Yucateco alrededor del mundo

A raíz de esto, Pedro ha ido participando en demostraciones, tanto de manera local y nacional como en otras partes del mundo.

Madrid, Italia, Venezuela y El Salvador han atestiguado las historias que el joven ixileño cuenta, actualmente su obra maestra visita Estados Unidos bajo el nombre “Mayan Dignity”.

Ésta, según nos cuenta, es una serie de imágenes sensibles del pueblo maya, a lo largo de su historia. El artista se dejó guiar por experiencias místicas en sueños, buscando despertar de su realidad y se encaminó a una terapia de vida con el mundo maya, dando vida a la sangre de sus ancestros.

Mensajes en sueños

Un sueño revelador fue cuando en un paisaje brumoso una mujer cadavérica, como muerta, con un brillo parecido al de la luna, lo guió hasta lo oscuro del monte, caminando entre niebla y le dijo: “tú no agradeces de donde tu Dios te ha sacado”.

Como una forma de terapia de vida se encaminó en esos bosques encantados buscando personajes que parecían salidos de cuentos fantásticos, con historias milenarias.

Su trabajo fue persiguiendo el agua de la vida, sin fijarse dónde estaba, parecía perdido, buscando un eslabón, que fue el arte.

YouTube video

Los mayas, bajo la concepción del artista, son un pueblo vivo y sensible, que ha conservado su cultura y sus tradiciones a lo largo de los siglos.

Son casi 30 imágenes, todas en blanco y negro, con dramatismo en los rostros y los paisajes del Mayab que cuentan historias religiosas, sociales, políticas y de la vida cotidiana.

Esto es un homenaje a un pueblo que ha sido castigado por la historia y olvidado por el presente. Con este trabajo, el fotógrafo busca concebir un rostro y dignificar a un pueblo.— GILMER EB

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