Un testigo declara cómo asesinaron a joven taxista
“Lo maté, no es la primera vez que lo hago, no pasa nada”, le habría dicho Víctor Manuel M. P. a quien lo acompañaba después de asesinar de un balazo y abandonar en la carretera Euán-Ekmul el cuerpo del joven Edgar Armando González Meneses, chofer de la plataforma InDrive, el viernes 3 pasado.
Ayer, el autor material del crimen fue presentado ante la juez Mariza Virginia Polanco Sabido, jueza primera de control del segundo distrito judicial con sede en Kanasín, luego de que la Policía Estatal de Investigación cumpliera la orden de aprehensión que emitió la misma juezgadora, quien ayer mismo lo imputó por los delitos de homicidio calificado, robo cometido con violencia y robo de vehículo automotor.
La otra persona que participó en el crimen fue clave para la detención de Víctor Manuel, quien al parecer trabaja para una red de asaltantes cuyo modo de operar es solicitar viajes largos y de esa manera robar vehículos registrados en plataformas digitales.
En la audiencia de imputación se presentaron dos testimoniales claves. Uno de ello fue del copartícipe del crimen.
Éste, de identidad reservada, por cuenta propia se habría presentado a la Fiscalía General del Estado (FGE) para indicar dónde estaba el cuerpo y cómo fue asesinado el chofer.
Según se asienta en la carpeta de investigación PA-A4/252/2019, conoció a Víctor a través de la redes sociales, al ver un anunció de préstamos económicos.
Ahí comenzó a tener contacto con Víctor, quien después le propuso “un bisne”, de modo que en varias ocasiones quedaron de verse en diversos lugares de la ciudad, pero según el testigo, nunca lograban concretar el encuentro.
A mediados de abril, según el testimonial, Víctor contactó al testigo y le dijo que se dedica a la venta de autos robados, así que le podía ayudar con su situación económica, pero el testigo no aceptaba trabajar con él.
El ahora imputado le habría explicado al testigo que lo único que tenía que hacer era darse de alta como chofer en alguna plataforma digital de servicio de taxi; una vez que le entregaran los autos, él se los daba a Víctor y éste se encargaba de venderlos; o bien pedían lo servicios, llevaban a los choferes a lugares alejados y ahí los asaltaban. El testigo protegido declaró que Víctor sostuvo que no era la primera vez que lo hacía, pues desde hace un tiempo era su forma de trabajo.
Al menos un afectado también declaró ante la FGE. También por voluntad propia se acercó a la dependencia y dijo que el 22 de abril pasado aceptó la solicitud de un usuario de nombre “Franklin Ricalde”, quien solicitó un traslado a Tekantó.
Al llegar por su cliente abordaron su vehículo dos hombres. Uno de ellos se puso de copiloto y el otro se sentó en la parte de atrás.
A la altura de Euán, precisamente, el que iba atrás le pidió al chofer que se detenga, pues tenía ganas de ir al baño. Apenas comenzaba a detenerse cuando el mismo sujeto, quien dijo ser “Franklin”, sacó una pistola y se la puso en la cabeza al chofer. Luego con una cuerda comenzó a estrangularlo mientras el otro sujeto lo lastimaba con un objeto que le daba toques eléctricos.
Después los tres bajaron del auto, pero en un momento dado el chofer logró liberarse de los asaltantes y se internó al monte cuatro horas, tras las cuales salió a la carretera a buscar ayuda.
El homicidio de Edgar ocurrió de forma muy similar, según relató el implicado que testificó.
El 3 de mayo quedó de verse con Víctor; se encontró con él en el Centro de Mérida y ahí el ahora imputado le explicó cómo es que robaba autos para vender.
“Me urge un auto, tú sólo apóyame, yo hago la chamba”, le dijo Víctor Manuel.
“Se ve fácil, ¿cómo le vamos a hacer?”, le preguntó el testigo a su “empleador”, quien le explicó de nuevo que pedirían un servicio y cuando estuvieran fuera de la ciudad asaltarían al chofer y le quitarían el auto. “Traigo una trona, pero es solo para asustar”, le dijo al testigo y le reiteró que el trabajo ya lo había hecho antes y que no pasaba nada.
Así pues pidieron el servicio a Hubilá, comisaría de Ekmul; el imputado mostró su celular a su acompañante y éste pudo observar que Víctor usaba el nombre de “Franklin Ricalde” para cometer los ilícitos.
Cinco minutos después llegó Edgar al mando de su Beat rojo; Víctor le explicó la ruta y uso las mismas tácticas que con el otro chofer.
En la carretera Euán-Ekmul pidió al chofer que se detuviera porque necesitaba ir al baño. Cuando auto se detuvo, Víctor sacó el arma y se la puso en la cabeza al chofer, luego los tres bajaron del vehículo y el acusado llevó a Edgar al monte sin dejar de apuntale en la cabeza. Mientras lo hacía le pidió a su “ayudante” que se llevara el auto a dar una vuelta y después regresara. Cuando lo hizo, relata el testimonial, ya Víctor estaba en la orilla de la carretera esperándolo. Al abordar el auto se entabló una charla entre ellos dos.
—¿Qué hiciste con el chofer? —preguntó el testigo.
—Lo maté. No es la primera vez que lo hago, no pasa nada —respondió el imputado.
—¡No mam…, ca…, ese no era el plan! —reclamó el que ahora manejaba el auto.
—No seas mari…, si rajas te chin… —recibió como respuesta.
Así se encaminaron a Mérida, donde el imputado comenzó a hablar por teléfono con una mujer, a quien le dijo: “Ya está, jefa, está todo tranquilo”. Pasaron a comprar unas hamburguesas a Tixkokob y de ahí se dirigieron a Mérida.
Según lo relatado, el acusado trató de convencer a su “chalán” de ir a conocer a la mujer, jefa de Víctor, pero aquél se negó y se bajó del auto en el fraccionamiento Villas Oriente, donde solicitó otro servicio de auto para irse a su casa.
De ahí, según testifica, no volvió a saber nada de Víctor hasta el día siguiente, cuando éste le envió un mensaje de watssap para indicarle que le entregaría un dinero apenas vendiera el auto, el cual, dijo, estaba resguardado en una casa de Acanceh, propiedad de la señora María del Rosario Pat Canché.
El miércoles 8 pasado, el testigo no pudo más y acudió a declarar, indicando el lugar donde estaría el cuerpo del joven y el lugar donde estaría el auto, ya que Víctor le había explicado cómo llegar.
Se realizaron las diligencias correspondientes y la policía dio con el cuerpo del joven y el Beat rojo, el cual no fue hallado en Acanceh sino en Cacalchén, y en su interior estaba el arma homicida, una pistola Mendoza K-62 calibre 22 y una mochila que contenía una boleta de empeños, del lugar donde el presunto homicida empeñó el teléfono celular de Edgar, y una copia de su credencial de elector con su verdadero nombre.— Gabriel Chan Uicab
Ayer el acusado de homicidio calificado fue presentado ante la juez de control, la cual le imputó los delitos y le fijó, como medida cautelar, la prisión preventiva en lo que dur el proceso. Finalmente fijó el miércoles 22, a las 10 de la mañana, como fecha para la finalización de la audiencia de vinculación a proceso, ya que el imputado solicitó el plazo e 144 horas para presentar pruebas a su favor; en relación al testigo, según la Fiscalía, aún se le investiga por lo hechos.
Presunto asesino
El presunto asesino fue presentado e imputado ante una jueza de control.
Presentado
Ayer el presunto asesino Víctor Manuel M. P. fue presentado ante Mariza Virginia Polanco Sabido, jueza primera de control del segundo distrito judicial con sede en Kanasín.
Delitos
La juzgadora le imputó los delitos de homicidio calificado, robo cometido con violencia y robo de vehículo automotor y le fijó, como medida cautelar, la prisión preventiva en lo que dura el proceso.
Plazo de 144 horas
Finalmente fijó el miércoles 22 próximo, a las 10 de la mañana, como fecha para la finalización de la audiencia de vinculación a proceso, ya que el imputado solicitó el plazo de 144 horas para presentar pruebas a su favor.
El testigo
En relación con el testigo, quien relató como se habría cometido el asesinato, aún se le investiga por los hechos, según informó la Fiscalía General del Estado.
