La contaminación repuntaría males como el cáncer
La calidad del agua del subsuelo de Mérida, y en sí de todo el territorio yucateco, tiene tal grado de contaminación, que si no se toman acciones inmediatas en cinco años repuntaría la incidencia de padecimientos cancerígenos y gastrointestinales en la población, advirtieron especialistas egresados de la UNAM pertenecientes a la agrupación Ciudadanos Hartos, A. C.
Tan solo un 2% de las aguas residuales que retornan al acuífero de Yucatán ya se trató, por lo que un 98% de las descargas estaría arrastrando consigo materia fecal, pesticidas agrícolas, lixiviados y otros agentes contaminantes sin que las autoridades tomen cartas en el asunto.
Ayer en rueda de prensa, el ingeniero químico Humberto Reyes Montiel y el sociólogo José Luis Rivera Paz advirtieron la omisión en que están cayendo las autoridades al no estudiar a fondo el problema y establecer acciones tendientes a revertir lo que se perfila como una catástrofe ambiental mucho peor que la contaminación del aire.
“Es estúpido destacar la calidad del aire de Mérida comparado con el de Ciudad de México, es obvio que las condiciones físicas, geográficas y de población son diametralmente opuestas, cuando el verdadero problema que se nos viene, en esta ciudad y el interior del estado, se está dando en el subsuelo, en la contaminación del manto acuífero”, advirtió Reyes Montiel.
Según añadió, la agrupación hizo público este señalamiento hace casi año y medio sin que las autoridades actuaran al respecto.
“Las autoridades están siendo omisas ante este problema, el Ayuntamiento de Mérida está proponiendo como prioridad el manejo de las descargas pluviales cuando el problema es mucho más grave que eso”.
“Nuestros señalamientos no han encontrado eco en el Congreso del Estado, solo una fracción de los legisladores, afines a Morena, nos está apoyando y proponen la realización de un foro con la participación de especialistas para dimensionar los alcances del daño al acuífero para implementar acciones urgentes antes de que sea demasiado tarde”, enfatizó.
“Sin voluntad política no avanzamos en el combate a la contaminación del acuífero”, agregó el experto.
“Fecalización al aire libre, granjas porcícolas fuera de norma, lixiviados de los tiraderos de basura, fallas en el 80% de las fosas sépticas, agroquímicos y pesticidas; la lista es larga y sus consecuencias muy graves en el corto plazo”, advirtió.
“De no tomarse medidas ahora, en cinco años habría un repunte de casos cancerígenos o gastrointestinales asociados al agua contaminada en Mérida”.
Quienes denuncian el hecho señalan que las autoridades prefieren callar la situación antes que admitirla y actuar, porque de otro modo reconocerían que han sido omisas y han dejado que esto continúe sin asumir su responsabilidad.
“El problema ha alcanzado tal dimensión, que solucionarlo no es posible en un trienio; aun implementando acciones inmediatas, los resultados alcanzarían su mejor escenario en 15 años, por lo que las primeras acciones deben enfocarse a un censo de fosas sépticas, detectar fallas y corregirlas de inmediato, para ello hay que destinar recursos suficientes”.— Emanuel Rincón Becerra
Agua subterránea Yucatán
Integrantes de la agrupación Ciudadanos Hartos expusieron los problemas en el acuífero.
Separar la basura
Se pidió a la gente que tome conciencia y asuma responsabilidades, haciendo una adecuada separación de la basura entre orgánica, inorgánica, sanitaria y altamente contaminante; esto último son baterías, acumuladores, componentes electrónicos, etcétera.
Residuos peligrosos
Los hospitales deben ser más estrictos en el manejo de los residuos bacteriológicos y se tienen que terminar los tiraderos a cielo abierto o sin control.
Profundidades
Señalaron que la Junta de Agua Potable de Yucatán debe extraerla cada vez a mayor profundidad para evitar las venas contaminadas, actualmente ya se extrae agua a más de 40 metros de profundidad, pero al ritmo que va el deterioro del mano pronto tendrán que perforar aún más abajo.
