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Su espíritu de lucha, ejemplo para los yucatecos

La primera lección de los premios Nobel presentes este fin de semana en nuestra ciudad es que ante los grandes problemas que nos aquejan como sociedad el pesimismo y la pasividad son los mayores enemigos y que es necesaria la participación solidaria, la ayuda de los demás, para enderezar lo que está torcido.

“Debemos reunir valor para hacer cambiar las cosas”, señaló Kailash Satyarthi, activista hindú defensor de los derechos de la infancia, uno de los ocho galardonados que tomaron parte en la sesión plenaria “Deja tu huella por el desarrollo social y económico”, que levantó el telón del magno encuentro.

Dirigiéndose al auditorio, Satyarthi aseguró que en todo aquel que no está conforme con la injusticia anida el germen de un premio Nobel de la Paz. “Los líderes son ustedes, no nosotros los laureados, los paladines son ustedes, los que pueden hacer cambiar las cosas son ustedes, nadie más”, dijo.

Si los frutos del desarrollo económico no llegan a todos, es un desarrollo inútil, sentenció. “Y no es que los recursos económicos no alcancen. Para garantizar la educación de los niños del mundo se requieren 23,000 millones de dólares, o sea, 4.5 días de gasto militar”.

Punto de partida

Abrió el foro el gobernador, Mauricio Vila Dosal, con un rápido pase de lista de los mayores retos de Yucatán en materia social y económica: alto porcentaje de la población en situación de pobreza, concentración de la actividad económica en la capital, marginación, desigual acceso a los servicios de salud, escasez de oportunidades de empleo en el interior, problemas de violencia doméstica… Tras esta descripción los laureados fueron tomando la palabra.

Al final coincidieron en que la sociedad civil debe dejar atrás la apatía y comenzar a generar cambios sin esperar a que los funcionarios públicos los hagan, porque, señalaron, es un hecho que este contexto de desigualdad en que se encuentra el mundo es culpa del fracaso de los sistemas políticos

“Ha llegado el momento de ponernos todos de pie. Podemos hablar de exclusión y justicia, pero hasta que las personas no se levanten y protesten seguirán las cosas como están”, consideró Leymah Gbowee.

Con nuestra apatía, los ciudadanos hemos creado nuestros monstruos, que ahora ocupan el poder. La tarea ahora es pensar cómo vamos a retomar las riendas, cómo hacer para pedirles cuentas a los gobernantes. “¿La ONU va a lograr hacer los cambios que necesitamos? No, si nosotros mismos no nos movilizamos nada cambiará”, advirtió la responsable del movimiento que puso fin a una guerra civil en su país, Liberia, en 2003.

Educación

El ex primer ministro norirlandés David Trimble, galardonado en 1998, habló de la necesidad de mejorar la transparencia institucional y estuvo de acuerdo con Satyarthi en que garantizar a los niños la oportunidad de recibir una educación de calidad es la clave para erradicar desigualdad y pobreza. “Se requieren 23,000 millones de dólares para asegurar la educación de los niños del mundo. ¿Esto es mucho o poco? Equivale a 4.5 días de gasto militar”.

También es necesario combatir el racismo y la xenofobia, advirtió en su intervención la maestra estadounidense Jody Williams, para quien el supuesto bien común, el deseo de un mundo mejor, “exige que cambiemos nuestra forma de pensar sobre los otros”.

“En mi país es grotesca la diferencia entre los más ricos y los más pobres, mientras el dinero público se gasta en armas. La transformación del sistema económico del mundo no puede esperar”, denunció.

La periodista yemení Tawakkul Karman, emblema de la lucha de las mujeres en el mundo árabe, habló sobre la urgencia de que la sociedad civil y los líderes mundiales protesten contra los que fomentan la discriminación y la desigualdad.

“Tenemos una gran lucha, tenemos que estar unidos para gritarle a cualquier dictador ¡basta!, y decirle a todos los países occidentales que dejen de apoyar a los tiranos porque no sólo están matando a la gente, están asesinado también la paz internacional”, aseguró.

Espíritu

Para el gobernador, encargado de cerrar esta sesión plenaria, la mayor lección que dejó la jornada “es que vimos personas que son como cualquiera de nosotros. La diferencia es que cuando vieron una injustica no voltearon a ver a otro lado, no se doblaron…”

Yucatán tiene ante sí enormes desafíos, muchos problemas, admitió, “pero estoy seguro de que si nos contagiamos de ese espíritu que hoy vemos en los laureados podremos salir adelante”.

En la mesa, moderada por el periodista Javier Solórzano, también participaron el expresidente colombiano Juan Manuel Santos, el célebre exmandatario polaco Lech Walesa y la jueza iraní Shirin Ebadi.— M.S.D.Y.

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