“El peor año de mi vida”
La niña María Margarita Puch Ciau, una de las sobrevivientes del derrumbe de la casa de la colonia Francisco Villa Oriente de Kanasín, donde explotó un predio con pirotecnia, cumple hoy, 3 de enero, sus primeros 8 años de vida en un ambiente de tristeza, alejada momentáneamente de su madre, de sus abuelitos y sus hermanitos.
Ella no quiso ir al albergue que improvisó el Ayuntamiento de Kanasín en el Centro Comunitario de la misma colonia porque, dice su abuelita Seydi Leticia Poot Dzul, “piensa que va a explotar”.
“Tiene miedo al lugar y pidió ir con su tía de San Pedro Nohpat, donde están sus primas de la misma edad para que juegue. Quedó mal psicológicamente”, resumió la abuelita Seydi.
“Dejamos que vaya con su tía porque se puede distraer con sus primas y olvidar lo que pasó”.
El otro sobreviviente, el bebé Jesús Emmanuel Ciau Poot, de 3 meses de edad, sí está en el albergue bajo el cuidado de su abuelita, quien con esa ternura natural de madre lo atiende, lo arrulla cuando está inquieto, le da su leche y lo duerme.
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Así lo mostró ayer en la mañana cuando el bebé estaba muy inquieto por tanta gente que está en el Centro Comunitario de la colonia Francisco Villa Oriente ayudando a seleccionar y empacar la ayuda humanitaria que reciben de los ciudadanos que muestran su solidaridad con ellos.
La abuelita durmió al bebé y lo sentó en su portabebé bajo el viento que produce el abanico de techo del Centro Comunitario, pero en su sueño el pequeño dejaba ver su tierna sonrisa por momentos, aunque también agitó las manitas, quizá recordando el impactante ruido de la explosión y el derrumbe de paredes y techo del cuarto donde estaba.
“Le decimos ‘Canelo’ Álvarez porque siempre está moviendo sus manitas como si fuera a pelear. Tiene el color del pelo y piel del ‘Canelo’ Álvarez, el famoso boxeador”, dijo con una leve sonrisa la abuelita Seydi.
Quienes escucharon el singular apodo del bebé le dijeron: “Ahora le van a decir ‘Canelito Milagroso’”.
Doble nombre de santo
“Tiene doble nombre de santo, es Jesús y Emmanuel”, recordó la abuelita.
Todo aquel que llegó al albergue para donar o ayudar preguntó si era el bebé que rescataron. La abuelita respondía que sí y surgía la pregunta: “¿No le pasó nada grave?”, y doña Seydi mostraba un pequeño moretón en el cachete izquierdo del bebé y su piernita, donde habría recibido algún golpe con material de construcción.
“Fue un milagro, no hay otra palabra”, recalcó doña Seydi Leticia, quien al momento de la explosión se disponía a servir la primera vianda de la noche vieja: una ensalada de coditos. “Él (el bebé) estaba en el cuarto donde cayó la mitad del techo. El ropero lo protegió, él quedó entre el ropero y la hamaca. Fue un milagro que no le pasara nada grave”.
“Es el peor año de toda mi vida”, relató.
“Sinceramente no sé qué va a pasar, ahora estamos a la deriva, perdimos todo, estamos sin casa y de lo que construimos con esfuerzos y poquito a poquito durante 23 años no queda nada. Yo sinceramente no quiero regresar a esa casa. Ya pasó una tragedia y cuando sucede una tragedia una ya no está tranquila, ya no tienes la misma confianza, te hace recordar diario lo que pasó”, comenta.
Ya tenía la cena de Año Nuevo
La abuelita informa que la noche del 31 de diciembre ya había cocinado la cena, sus seis nietos jugaban en el cuarto semidestruido. Estaba en la cocina para servir ensalada de coditos para la familia cuando oyó el fuerte estallido. Se olvidó de la cena, del sandwichón, las tortas de pavo, la piñata, los refrescos, las tostadas y los regalos, y empezó a gritar los nombres de sus nietos y a pedirles que fueran a la sala.
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Busca entre escombros
Cuando salieron del cuarto las niñas vio que faltaban los dos varones, el que está hospitalizado y el bebé. Su hija, Leticia Carolina, quien estaba con ella, les pidió que salieran a la calle a pedir ayuda y ella buscaría entre escombros a los dos niños que faltaban.
“Vi que sacaran a mis nietos. El bebecito tenía cubierto de polvo todo su cuerpecito, se lo dieron a los paramédicos y se lo llevaron al hospital”.
Un niño hospitalizado
El único sobreviviente que todavía está en riesgo y grave en el hospital T-1 del IMSS es Ángel Alberto Puch Ciau, de 5 años de edad. Su madre está con él desde el día del accidente y le ha informado que todavía falta un estudio médico para conocer la evolución de sus lesiones.
Su hija, madre de los niños lesionados, trabaja en un Oxxo de la carretera a Tixkokob. Esa noche estaba en su trabajo y ahí le avisaron de la explosión, del derrumbe parcial de la casa de sus padres y de sus hijos lesionados.
Cuando llegó al lugar y vio el escenario de desastre no aguantó el impacto y se puso mal de salud, por lo que también fue llevada al hospital junto con sus hijos Jesús Emmanuel y Ángel Alberto.
Afortunadamente los directivos de la cadena Oxxo se solidarizaron con ella y le otorgaron el permiso para que atienda esta situación y se reincorpore a sus labores cuando pueda.
“No renunció ni le dieron de baja, le dieron permiso para que vea todo lo de sus hijos”, informó Seydi Leticia Poot Dzul, abuelita y quien cuida a sus nietos.
Los esposos Ciau Poot están muy agradecidos con las abundantes donaciones de alimentos y productos perecederos, pero lo que más les preocupa es tener una vivienda donde puedan retomar su vida familiar.
“Mi hija sacó una casa aquí cerca, en el fraccionamiento Los Encinos, y allí nos iremos en unos días, pero es casa de ella que está pagando, nosotros nos quedamos sin nada”, lamentó la abuelita.
Patrimonio perdido
Recordó que hace 23 años compraron un terreno de 10 por 45 metros cuadrados en $2,800. En 3 años limpiaron el terreno y construyeron una casita de cartón y palos. Poco a poco fueron construyendo el cuartito, la sala, la cocina y el baño hasta que lograron tener su casa propia. Hoy esa propiedad está inservible porque tiene daños estructurales que la convierten en peligro y no la pueden volver a habitar así.
Entre las lamentaciones por la desgracia, la niña Nicole Fernanda, de 8 años de edad, no olvida que sus 3 muñecas, dos “Ana” y una “Elsa” se perdieron dentro de los escombros de la casa, pero logró rescatar a una de ellas, con la que juega y se entretiene en el Centro Comunitario de la Comuna.
Los niños que estuvieron en el cuarto al momento de la explosión fueron Cristel Sauri, María Margarita y Nicole Fernanda, las tres de 8 años de edad; Ángel Alberto, de 5 años; Keny Fernando, de 3, y el bebé Jesús Emmanuel, de 3 meses de edad.— Joaquín Chan Caamal
Apoyos
La abuelita de los menores se dijo sorprendida por el apoyo que han recibido de la gente.
“No esperaba tanta ayuda”
“Sinceramente no esperaba una respuesta humanitaria de ese tamaño porque la ayuda no solo llega de sus vecinos de la Pancho Villa Oriente, sino de otros lugares de Mérida”, dijo sonriente.
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Les urge una vivienda
Pero su principal necesidad es recuperar su vivienda, que quedó inhabitable por el derrumbe del techo de un cuarto y los daños estructurales del predio.
Doña Seydi Poot, la abuela, aceptó el albergue temporal que le ofreció la Comuna de Kanasín porque no tiene otro lugar para vivir.
Pendiente de sus nietos
Luego que estuvo en el hospital al cuidado de su nieto Jesús Emmanuel Ciau Poot, de 3 meses de edad, y de estar pendiente de la salud de su otro nieto Ángel Alberto Puch Ciau, de 5 años, quien sigue hospitalizado en la ex T-1 del IMSS, fue trasladada a las 4 de la tarde de anteayer 1 de enero al Centro Comunitario de la colonia Francisco Villa Oriente con sus nietos sobrevivientes y su esposo Romancio Ciau Ek.
Coordinación de ayuda
La directora del DIF Municipal de Kanasín, Paola Vega Briceño, ha estado pendiente de esta familia desde el día de la tragedia, ocurrida la noche del martes 31 de diciembre pasado, y coordina la llegada de apoyos para los damnificados de la explosión.
Hamaca para el bebé
Informó que el DIF le proporcionó una hamaca para el bebé porque el local donde están solo tiene un hamaquero, les dieron 20 colchonetas para que formaran una especie de camas, tienen a su disposición la ambulancia de traslado para cualquier emergencia que necesiten relacionado con la salud de los niños y está muy pendiente de las condiciones de salud del niño ingresado en la ex T-1 del IMSS.
Facilitan un vehículo
“Es difícil moverse sin vehículo y por ello los estamos apoyando con transporte”, señaló la funcionaria, quien también seleccionó y empaquetó mercancías que recibieron en donación para los damnificados.
Alcalde pendiente
Aseguró que el alcalde de Kanasín, Wílliam Román Pérez Cabrera, esta pendiente de este caso. Añadió que el DIF Municipal está dispuesto a ofrecer terapia familiar y psicológica a los niños y niñas y abuelitos que vivieron esta situación y a la madre de los lesionados.
Humanitaria y solidaria
“Nunca había sucedido algo similar a lo que vivieron y vemos que la gente es muy humanitaria y solidaria”, dijo. “Desde el primer momento que sucedió, los vecinos de la familia colaboraron, ayudaron a sacar a los niños de los escombros y ahora vemos que traen apoyos para ellos”.
Podría haber apoyo oficial
Paola Vega informó que tiene conocimiento que el alcalde Pérez Cabrera se ha puesto en contacto con los abuelitos (Seydi y Romancio, quienes perdieron su casa y menaje) y cree que habrá algún apoyo para su vivienda.
“Ahora estamos enfocados a cuidar la salud de esta familia, después, en lo que podamos ayudar para la casa seguramente lo haremos”, afirmó.
No conoce los resultados
El reportero planteó que, según los reportes de Protección Civil estatal, hay varias casas dañadas, pero informó que ya se hizo un peritaje y un levantamiento de los daños y ella desconoce los resultados.
No se le pudo entrevistar
Los reporteros del Diario solicitaron una entrevista con el alcalde de Kanasín en su despacho de Palacio Municipal, pero su secretaria envió a los periodistas al departamento de Comunicación Social. Sin embargo, su titular no estaba en su oficina y su secretaria ofreció que le avisaría que lo localizaban por el caso de la explosión y pidió el número del celular del reportero, pero no hubo comunicación.
No sabe dónde queda
La secretaria del vocero dijo desconocer la ubicación del Centro Comunitario de la colonia Francisco Villa Oriente, aún cuando policías municipales y la directora del DIF Municipal estaban en dicho lugar.— Joaquín Chan Caamal
