Chrystian Alegría Cauich Vargas

Mayor presencia femenina en el servicio de taxi

Una vuelta total a su vida dio Chrystian Alegría Cauich Vargas hace cerca de dos años cuando decidió ser taxista o como ella dice chofer de plataforma.

Terapia de recuperación del alcoholismo, una ocupación de tiempo, un “extra”, para pagar su automóvil fueron los motivos que usó para ocuparse en las noches especialmente dando servicio como Uber, en la ciudad y alrededores.

La chofer, que es conocida más por su segundo nombre, indica que aunque son pocas horas que dedica a este servicio sí sale para el pago de la mensualidad del auto que sacó de agencia.

Comenta que a ella le gusta manejar y que son pocas las mujeres taxistas y de noche menos, horario en el que le gusta trabajar más porque hay menos calor, menor tránsito vehicular y más tranquilidad.

Dice que otra ventaja es que usa menos el aire acondicionado y ahorra gasolina “Lo mío es de noche y hasta ahora la ciudad se presta” subraya. “Ya más o menos ya sé por qué rumbos estar y a qué hora no estar”.

La chofer, de 39 años de edad, originaria de esta ciudad y vecina del fraccionamiento Vergel, considera que hasta ahora es seguro para las mujeres desarrollar este trabajo que es más común en los varones.

Comparte que hasta ahora le han tocado pasajeros que hasta bendiciones le dan, a excepción de un “clásico niño júnior” que sin permiso conectó su teléfono al cargador del auto y cuando llegaron a su destino, ni las gracias dio por hacer esa conexión, ni por el servicio. “Ni me ha tocado personas que se estén peleando en el coche, nada”, expone.

Dice que una de las ventajas de ser chofer de plataforma es que puedes cancelar el servicio a la persona, si al llegar al lugar la ves en estado inconveniente o si le da “mala espina” y también compartir su ubicación con sus familiares.

Las ventanas de mi auto están polarizadas y si no me late la persona sigo de frente y canceló, comenta la mujer chofer, quien ocupa otra parte de su tiempo en el negocio de su familia, la Ferretería Vargas, también atendida por tres generaciones de mujeres.

La taxista comparte que una de las mejores experiencias en este trabajo es conocer la ciudad, lugares que ni tenía idea de que existían y por lo mismo hasta un cierto temor por andar en calles solitarias que no conoce, como le ocurrió una vez cuando fue solicitada para dar servicio en domicilio que estaba en una calle angosta, larga, de terracería y solitaria.

“Si te asaltaban, ni para donde ir”, expone

Aclara que no siente temor pero a veces si ronda por su cabeza la incertidumbre “pero gracias a Dios me ha tocado gente buena”.

Detalla que todos los días dedica seis horas a la “ubereada”, a partir de las 8 de las noche, encomendándose a Dios, a la Virgen antes de salir. En su espejo retrovisor cuelgan rosarios para su protección.

Alegría Cauich comparte que no ha recibido crítica por su trabajo como chofer, al contrario todas las palabras son de ánimo y bendiciones para seguir adelante en este trabajo que le ha dado gratas experiencias y ha servido mucho como terapia ocupacional para dejar atrás el alcohol.— Claudia Ivonne Sierra Medina

Comparte que el trabajo, de la cual es categoría oro, en el inicio fue algo difícil, y que algunas veces le estresa pero la mayoría del tiempo se siente muy bien con esta ocupación por que le gusta manejar, escuchar música y siente que es buena terapia.

Cuando no lo hago siento que no estoy activa, comenta.

Conmemoración

Chrystian Alegría Cauich Vargas indica que pocas saben lo que significa realmente el Día Internacional de la Mujer, y es para recordar sus derechos.

Paro nacional

Añade que el lunes 9, del paro de #UnDíaSinNosotras, ella trabajará en el negocio de su familia, ya que un día sin ingresos sí afecta y que en señal de participación portará blusa morada; como taxista ha pensado no laborar.

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