Colaboradoras que se sumarán mañana al paro #UnDíaSinNosotras comparten sus motivos para participar en este movimiento nacional contra la violencia de género
El viernes 28 de febrero Grupo Megamedia anunció a todo su personal la decisión de solidarizarse con las colaboradoras de la corporación que desearan sumarse al movimiento #UnDíaSinNosotras y no presentarse a laborar mañana lunes.
“En abierta protesta por el incremento de la violencia contra las mujeres en México, reafirmamos nuestro compromiso en favor de la libertad de la mujer y el respeto a sus derechos”, expresa el comunicado, bajo el título “En apoyo a la mujer, siempre”.
En el mismo escrito se extendió la invitación, a las trabajadoras que así lo desearan, a compartir por medio del correo electrónico los motivos para sumarse a este paro nacional. En respuesta llegaron decenas de comentarios, algunos de los cuales presentamos en esta página con el consentimiento de sus autoras.
Lirizet Tun Caballero, coordinadora de espacio cultural

Este movimiento es un grito desesperado para frenar tantos asesinatos y maltratos hacia nosotras, y que ya tienen que parar. Es una manera de decirle a cada mujer que ha sufrido: estoy contigo y juntas tenemos que lograr ser escuchadas y exigir justicia.
Es mi deber porque soy mujer y madre, y no deseo que mi hija y próximas generaciones vivan con malos tratos, tenemos que evitar que el país se vuelva más inseguro. Quiero dar ejemplo a mis hijos y la sociedad de que hay que visibilizar lo que no es correcto, evidenciarlo con valentía.
Yvette Zapata Quintero, auxiliar contable

Me identifico con este movimiento ya que es necesario que cualquier tipo de violencia hacia la mujer disminuya, y se busquen maneras de brindarnos mayor seguridad, ya que desafortunadamente la violencia contra la mujer y los casos de asesinatos con dolo van en aumento.También es importante que se note la indispensabilidad de la población femenina.
Es responsabilidad de cada uno de nosotros tratar de cambiar la cultura que tenemos y la que le inculcamos a los niños para que de verdad exista un cambio. Tengo una hermanita, primas y tías que tienen la edad de muchas de las desaparecidas y solo imaginar que les pueda pasar algo me estremece el corazón. Mérida ya no es la ciudad tranquila que venden en las revistas; he tenido la mala experiencia que en un camión me hayan tratado de tocar, que un tipo en el parque me haya mostrado sus genitales y que no pueda usar un vestido porque solo originan faltas de respeto, y cuando lo reportas solo te digan las autoridades que no procede porque no te ocurrió nada.
Patricia Garma Montes de Oca, reportera

Creo que los motivos de todas las mujeres para no asistir a sus centros de trabajo, de estudios ni a ningún lugar público ni de reunión, de ningún tipo, ni siquiera hacer compras o entrar a las redes sociales, nulidad total, invisibilidad, como la de todas las mujeres que han sido asesinadas, son más que claros: apoyar una protesta sin precedentes en el país de cara a los altos números de feminicidios y a las nulas acciones del gobierno federal, que además no se ha mostrado empático ni solidario con el tema de la violencia contra la mujer.
Creo firmemente que mientras más mujeres nos sumemos al paro, será más claro que los feminicidios y la violencia contra la mujer no es un tema que SOLO LE PREOCUPE A LAS FEMINISTAS, sino a todos los ciudadanos, hombres y mujeres, que defienden la vida y se sienten frustrados porque muchos feminicidas y delincuentes apenas y pisan la cárcel, si es que la pisan. Todos los que tenemos hijas, hermanas, madres, sobrinas, amigas… nos deberíamos preocupar y manifestarnos. No imagino el dolor de los familiares que tienen que reconocer un cuerpo, a veces destrozado, desmembrado o quemado, de una hija, una hermana, una amiga…
Se ha criticado mucho a ciertas feministas extremas (no imagino su rabia, frustración y dolor) por manifestarse violentamente y por su radicalismo, así que el hecho de que surja una iniciativa incluyente a más mujeres que no marchamos, que no salimos con pancartas a las calles (tal vez deberíamos) y sobre todo pacífica, que ha cobrado cada vez más fuerza, no puede ni debe pasarse por alto.
Creo que entre más mujeres nos sumemos puede que exista un antes y un después del 9M, algo que haga historia no solo en México sino en el mundo, y que garantice más seguridad, castigos más severos para violadores, feminicidas, abusadores, acosadores. Nuevas leyes, nuevas pautas, nuevas MENTALIDADES.
Hay algo mucho peor que la violencia, y es la apatía, la indiferencia. No quiero ser parte de esas personas.
Keyla Campos Caamal, recepcionista

Soy mamá de una niña hermosa y no permitiría que nada le pasara. Dios no quiera que algún día, con todo lo que ocurre, le pasara algo; estoy segura de que no me quedaría callada, y movería cielo, tierra y mar para ser escuchada, para que todo el mundo se enterara de mi dolor. Si puedo hacer algo antes de estar en esa situación, decido unirme al paro. Porque tengo muchas mujeres a las que amo y estoy segura de que TODAS hemos pasado por alguna situación incómoda, desde un simple piropo no requerido hasta algo más grave. Porque en su momento me quedé callada y permití situaciones que no debí por miedo a alzar la voz. Si hoy tengo esa oportunidad de manifestarme, lo haré, y agradezco por permitirme hacerlo.
Lo hago porque quiero que el día de mañana esto de alguna manera haga conciencia de qué sería estar un día sin mujeres, y valoren un poco más de nosotras. Quiero que toda la violencia pare, que el día de mañana no me dé miedo que mi hija salga a la calle y yo viva preocupada de que algo le pueda pasar.
Alejandra Montes Cortez, auxiliar de mercadotecnia

He decidido ser parte de la protesta porque:
Los hombres tienen mejores oportunidades laborales que nosotras. Ser mujer ha sido motivo de sentirme atrás siempre y no quiero seguir sintiéndome de ese modo. Sé que soy valiosa.
He sido acosada, perseguida y mirada como objeto a cualquier hora del día, con cualquier ropa o lugar. Siempre impera en mí el sentimiento de que nadie hará algo por mí. Y las consecuencias para los acosadores, violentos y machitos son poco para lo que provocan. Y siempre la culpa es de una, “es que no debiste pasar por ahí”, cuando es mi camino al camión a mi casa después de trabajar; ellos son los que están equivocados, no yo. Y seguirá pasando sino se aplican consecuencias duras.
Tengo el derecho de decidir mi vida, mi ropa y mis gustos. Tengo derecho a arrepentirme de los errores y enmendarlos, tengo derecho a equivocarme y darme la oportunidad de volver a comenzar. Nadie tiene derecho a señalarme porque soy mujer y que nosotras debemos siempre ser perfectas ante la sociedad y hacer lo que esperan de nosotras.
El 9 de marzo mi ausencia será mi grito de protesta por las que no han podido salvarse, por las que jamás pudieron subir de puesto, por las que tuvieron que dejar sus sueños de crecer porque ser madres implica dejar todo, y por todas las veces que ser mujer me dejó de final. Esta protesta es para que haya cambios reales.
Claudia Caballero Alcocer, asesora de promocionales

Soy mamá de una niña y el día que vi en las noticias el caso de Fátima me partió el alma, ya que tiene exactamente la misma edad que mi hija, y sentí un enorme enojo y a la vez tristeza en ver lo tan podrida que está la sociedad hoy en día. Y me pregunto: ¿cómo es posible que una persona sea capaz de lastimar a un niñ@?, son seres inocentes que no tienen la culpa de vivir esta vida tan sucia, que se contamina cada día más. Ese es solo uno de muchos casos que viven las mujeres, pero existen muchos más como la violencia, el acoso, el abuso, etcétera. Al escuchar esta iniciativa de Un Día Sin Nosotras, sin duda pensé en sumarme para aportar un granito de arena y concientizar a todas las personas que no comprenden, no entienden o simplemente no les importa todo aquello que nosotras realizamos y, sobre todo, aportamos a este mundo. Quiero un mundo mejor para mi hija, y para los hijos de mi hija, y si con esto puedo hacer algo, lo haré.
Esto es solo una protesta, pero nosotros somos el cambio primordial para este mundo. Como padres debemos educar con valores, ética y sobre todo moral a nuestros hijos, para que sean capaces de respetar a todo ser humano, en especial a las mujeres.
Gracias a Megamedia por sumarse a esta causa.
Matilde Chan Araujo, gerenta de auditoría interna

Mis razones para estar a favor del movimiento:
1) Es una forma pacífica de manifestarnos contra la violencia hacia las mujeres.
2) Hacer conciencia en la sociedad y en el gobierno del grave incremento de la violencia contra las mujeres.
3) Expresar —de manera pacífica y silenciosa— solidaridad y empatía con las familias por todos aquellos casos de mujeres que han sido violentadas y asesinadas.
4) Lo más importante es que como resultado de esta protesta se propongan leyes con castigos más severos y atención eficiente a las víctimas, creación de políticas públicas y sociales para la no violencia en general.
5) Porque soy parte, desafortunadamente, de las estadísticas de violencia. La he vivido en mi persona, la ha vivido mi familia, la han vivido mis amigas y parece que es algo que tenemos en común. Nosotras debemos cuidarnos, protegernos y callarnos; es alarmante cómo al hacer una encuesta sencilla en tu entorno, no una, no dos… al menos tres han sufrido algún tipo de violencia. Por una vez nos están dando la oportunidad de manifestarnos de una forma donde no tenemos que exponernos y esperamos que nos escuchen con nuestro silencio.
Agradezco a mi empresa y a mis compañeros por la empatía con las mujeres.
Maribel Medina Dorantes, redactora

Me uno para exigir respeto a la vida de las mujeres; considero que es la oportunidad de sumarme a la causa de miles de familias mexicanas que exigen justicia por la muerte de sus hijas, esposas, hermanas, madres, familiares y amigas.
Durante varios años edité notas rojas nacionales, en las que cada día reporté muertes atroces de, por ejemplo, mujeres embarazadas a las que les arrancaron del vientre a sus bebés; niñas y bebés abusadas sexualmente y asesinadas, que son muchísimos casos; mujeres a las que violaron de formas brutales hasta matarlas y descuartizarlas.
Hubo cuerpos que aparecieron pronto tirados en carreteras o montes, otros en fosas clandestinas y a otras más las siguen buscando colectivos de familiares de desaparecidos, principalmente en Veracruz, Guerrero, Tamaulipas, Michoacán y Estado de México. Otras más han muerto en sus casas o en las calles a manos de sus propias parejas o padres; mujeres que desde antes ya habían sufrido violencia familiar.
Y en estos casos la impunidad ha sido total. Las autoridades, lejos de hacer justicia, han ocultado los casos e incluso han pagado muy bien a muchos medios de comunicación para callar las masacres. Pero esto no es solo responsabilidad de quienes gobiernan, el problema es más grave aún porque se encuentra en el núcleo familiar.
Las historias macabras de feminicidios reflejan la descomposición social que se origina en la falta de valores en las familias, en la carencia de educación, en la destrucción de las mismas. A quien “educas” hoy será la autoridad el día de mañana.
Pero es más fácil promover infidelidades, bullying, chismes, borracheras, corrupción, la “buena” vida de los narcos, rebeldía de hijos, homosexualidad, lesbianismo y pornografía en canciones, películas, telenovelas y en casa. Todo esto lo reciben las familias con “normalidad”; esto es abuso y violencia y termina por afectar a las mujeres.
Hombres y mujeres han cambiado. Los niños crecen recibiendo basura como valores y eso lo aprenden en sus casas. Es “normal”. ¿Cómo entonces se puede exigir a las autoridades que hagan justicia si están ciegas, porque son fruto de lo que en casa aprendieron?
El paro nacional #UnDíaSinNosotras es un día de gran reflexión, un día para sacudir a la sociedad. Unirme a este paro es sumar a la estadística que se reportará de la cantidad de mujeres que exigen un cambio en la mentalidad de todos. Si uno se valora, valorará la vida de la mujer y su entorno.
Paola García Aguilar, coordinadora de ventas

Antes que nada quisiera aclarar que no soy feminista, me considero una mujer que ejerce sus libertades con responsabilidad y respeto, incluso diría que no comparto algunas de las luchas que el feminismo abandera: NO estoy a favor del aborto, me reservo el derecho a opinar sobre el matrimonio igualitario y definitivamente estoy en contra de la adopción entre parejas del mismo sexo. Decidí sumarme al paro porque no conozco una sola mujer que no tenga historias de acoso, de abuso, de maltrato, de discriminación o de falta de oportunidades por el simple hecho de ser mujer.
Vengo de un estado (Chiapas) en el que la violencia se ha vuelto el pan de todos los días, donde la vida de la mujer vale unos cuantos pesos, donde en pleno 2020 las mujeres son vendidas desde niñas para ser destinadas a ser “mujer de alguien” o “sirvienta” de una familia con mejores oportunidades que la suya.
Desde mi realidad, con una infancia feliz, viviendo hoy un matrimonio estable y siendo una mujer productiva es muy fácil ser indiferente. Sin embargo es inevitable que se estruje el alma cuando te das cuenta cuánto hemos normalizado la violencia, al grado que nadie se detiene a pensar en todo el dolor que podemos causar a las familias de las muertas, cuando incluso con morbo se comparten imágenes como las de Íngrid, cuando se narra con tal detalle lo que hicieron a Fátima.
Soy madre de varones (a los que estamos educando en el respeto a la mujer por sobre todas las cosas), pero tengo sobrinas que son como mis hijas, tengo una hermana a la que quiero con toda mi alma y no puedo siquiera imaginar lo que sentiría si alguna de ellas se convierte en víctima. Me horroriza pensar en lo que podría convertirme y entonces entiendo cuando una madre siente tanta rabia que quiere quemar y romper cosas y le pierde el respeto a la vida.
Me sumo al movimiento porque creo que cualquier familiar de una víctima se convertiría en otra persona, porque siento que se está sembrando un odio que no podremos contener, porque siento la necesidad de que se haga conciencia y porque sigo creyendo que podemos construir una sociedad que respete la vida de otros.
Me sumo al movimiento como parte de una protesta en silencio, pero con la intención de darle voz a todas aquellas mujeres que desde su realidad no pueden hacerlo.
Gracias por el apoyo!
Flor Estrella Santana, editora

Decidí sumarme para reconocer a aquellas mujeres que levantaron la voz o dieron la vida para que se nos reconozca como ciudadanas y personas, a fin de que podamos votar, decidir el número de hijos, estudiar, opinar y desempeñar una actividad que nos dé autonomía personal, entre otros derechos, y porque, independientemente de que será una protesta simbólica, será parte de la lucha que lleva varios siglos para que a las mujeres se nos reconozcan nuestros derechos humanos. Hoy es nuestra oportunidad de mostrarles a nuestras hijas o nietas que hay que luchar, romper inercias, para construir un mundo donde ya no se margine, hostigue, agreda o mate a alguien solo por ser mujer, solo porque algún varón piense o sienta que tiene el poder o el derecho a ello.
Karla Méndez Rodríguez, asistente de ventas

Sinceramente, sí iba a venir a laborar, pero el sábado pasado en la puerta de mi casa sucedió una falta grave de un señor de no más de 40 años hacia una vecinita de 14 años, y ahí fue donde me puse a analizar con mis tres hermanas que el respeto a la mujer se ha perdido.Después de tanto pensarlo, decidí ser parte de este paro a favor de la mujer.
Mi motivo para faltar al trabajo es apoyar a las mujeres que hemos sido una parte importante de esta sociedad y aun así se ha perdido el respeto a nuestro género. Cabe mencionar que no me considero feminista y espero que este paro tampoco sea con tintes políticos.
