Raymond P. Donovan, el llamado “zar antidrogas” de Nueva York y responsable de la detención de Joaquín “El Chapo” Guzmán, tiene los ojos puestos en la Península de Yucatán.
Según reportes obtenidos por Central 9, la Unidad de Investigación Periodística de Grupo Megamedia, Donovan quiere llevarse a toda costa a Estados Unidos a dos narcotraficantes vinculados a un violento hecho ocurrido recientemente en la carretera Chetumal-Mérida.
Con eso busca descubrir a quienes son parte de la red de apoyo al tráfico de drogas en la zona.
Denuncia poco común
El “zar”, actual agente especial de la División de Nueva York de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) y el fiscal del Distrito Sur de Nueva York, Geoffrey S. Berman, acusaron a esas dos personas —detenidas por el Ejército a fines de enero, luego del aterrizaje de una avioneta repleta de droga en plena carretera— de varios delitos ante un tribunal de Manhattan.
En ese hecho, del que dio cuenta el Diario, murió un soldado y se decomisó casi una tonelada de cocaína.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos ya inició un proceso de extradición de los dos detenidos, quienes podrían recibir la pena de muerte o cadena perpetua, si se les encuentra culpables.
“Este no es un hecho común, ni aislado y llama mucho la atención”, afirma Elías Razur Antonio, director del Observatorio Mexicano sobre las Drogas, consultado en Ciudad de México.
“Una denuncia de este tipo no se veía desde 2010, cuando el gobierno mexicano extraditó a Estados Unidos a Mario Villanueva Madrid, acusado de delitos contra la salud y asociación delictuosa, precisamente por el fiscal del Distrito Sur de Nueva York”.
Esta nueva acusación de esa Fiscalía, que involucra a Quintana Roo, revela varias cosas, explica Razur Antonio, entre ellas, la preocupación de Estados Unidos por el reciente auge de las rutas del narcotráfico procedentes de Sudamérica, que pasan por el Caribe y la Península de Yucatán para llevar cocaína a ese país.
“Al parecer, el gobierno estadounidense estaría muy interesado en interrogar a esos dos detenidos y lograr que revelen, como hicieron con el ‘Chapo’, información útil para frenar a los contrabandistas de drogas y desvelar su red de protección en la zona”.
La DEA en Mérida
En este sentido, se sabe que la oficina de la DEA en Mérida, que cubre a los tres estados de la Península, tiene mucha información sobre el tema, añade el entrevistado. “De hecho, su participación en la detención de estos dos narcotraficantes fue muy destacada”.
De acuerdo con información en poder de Razur Antonio, en la madrugada del lunes 27 de enero, agentes destacados en las oficinas regionales de la DEA en Mérida y en Colombia detectaron el vuelo clandestino de un avión que había salido de las costas de Venezuela y se dirigía al norte del Continente por el Caribe.
“Los agentes estadounidenses siguieron la ruta de este avión, un bimotor marca Beechcraft King Air, matrícula N2204, hasta su entrada al espacio aéreo de México, alrededor de las 3.30 horas de ese día”, dice un reporte de la Unidad de Terrorismo y Narcóticos Internacionales de la Oficina del Fiscal del Distrito Sur de Nueva York, que maneja los detalles de la acusación, y que pudo ver Razur Antonio.
El reporte explica que en ese momento la DEA avisó a la Secretaría de la Defensa Nacional. Ésta, a través de su Sistema Integral de Vigilancia Aérea, dotado de un potente radar en la zona, siguió el desplazamiento de la aeronave hasta su aterrizaje en un tramo de la carretera Chetumal-Mérida, a la altura de la comunidad de Nuevo Israel, a 80 kilómetros de Chetumal, entre Pedro Antonio Santos y Chunhuhub.
Se trata de una carretera relativamente angosta, de dos carriles, que a esa hora de la madrugada está poco transitada, afirma el entrevistado.
Enfrentamiento
En la zona del aterrizaje ya esperaban al avión una docena de personas a bordo de ocho vehículos. Éstos empezaron a descargar la nave, repleta de bolsas con droga, que subían a una camioneta tipo “van”, luego de lo cual tenían instrucciones de incendiar la aeronave con gasolina.
No terminaron de descargar, porque poco después llegaron al lugar numerosos soldados del Ejército, pertenecientes al VII Regimiento de Caballería Motorizada de Chetumal y a la base de operaciones de Xtomoc, cerca de Bacalar, que fueron recibidos con ráfagas de metralletas.
En el enfrentamiento falleció el cabo Emiliano Medina Ramírez y resultaron heridos otros tres miembros del Ejército, entre ellos el general de brigada José Luis Vázquez Araiza, comandante de la 34 Zona Militar, y responsable del operativo.
Luego del ataque, algunos narcotraficantes huyeron por la carretera a bordo de sus vehículos y otros se internaron al monte, “corriendo desesperadamente para no ser arrestados”.
No obstante, los soldados detuvieron a Germán Gómez Castruita, de 37 años y a Benjamín Contreras Rangel, de 36, ambos mexicanos, quienes participaron activamente en el tiroteo en contra del Ejército.
Las autoridades continúan las investigaciones para dar con el paradero de los demás participantes, incluyendo los tripulantes del avión.
Según el reporte, los soldados recuperaron 750 kilos de cocaína, varios rifles de asalto y una gran cantidad de municiones. También incautaron una camioneta Ford Lobo y una Ford Transit.
Los dos detenidos fueron consignados a un juez federal por la Fiscalía General de la República, por los delitos de narcotráfico, posesión de armas de fuego de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas y por el homicidio del cabo Medina Ramírez.
Detenidos
El mismo día de su consignación, el agente de la DEA Donovan y el fiscal Berman acusaron a Gómez Castruita y a Contreras Rangel, ante un tribunal federal de Manhattan por los delitos de conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, asesinar a un oficial militar mexicano y por otros delitos relacionados con armas que implican el uso y posesión de rifles de asalto.
Al justificar esta denuncia, el fiscal Berman dijo, según un reporte oficial de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, que los dos detenidos en México “formaron parte de un descarado intento de aterrizar un avión lleno de cocaína con destino a nuestro país, en una remota carretera” y confirmó que su oficina ya trabaja en la extradición de los sospechosos.
El reporte añade que el caso lo atiende la Unidad de Terrorismo y Narcóticos Internacionales de esa fiscalía a cargo de los fiscales federales adjuntos Michael K. Krouse, Stephanie Lake y Daniel G. Nessim, entre otros, quienes han logrado la condena de importantes narcotraficantes de Latinoamérica.
De encontrarlos culpables, la pena máxima por estos delitos es la pena de muerte o la cadena perpetua, dijo Donovan, en el acto donde se anunció la presentación de la denuncia en contra de los dos mexicanos.
Agregó que “el asesinato del cabo Medina Ramírez es devastador para las fuerzas del orden en todo el mundo y simboliza los riesgos que enfrentan las fuerzas de seguridad en el cumplimiento del deber”.
Donovan, el “zar”
“Los que cometieron este crimen y los que intentaron introducir droga a nuestro país tendrán que enfrentar la justicia estadounidense, por lo que urge acelerar la extradición”, dijo.
“Donovan no es cualquier agente de la DEA”, afirma Razur Antonio. “Tiene una gran experiencia e influencia en esa dependencia. El gobierno lo respeta mucho, porque coordinó al equipo que logró la detención del ‘Chapo’ Guzmán en 2014 y 2016, luego de estudiar todas sus redes de apoyo”.
“Desde su oficina en Nueva York supervisó el operativo de las oficinas de la DEA en Mérida y Colombia para rastrear y detener al avión venezolano cargado de droga”.
Resurgen viejas rutas
El director del Observatorio Mexicano sobre las Drogas, añade que el objetivo de él y de la Fiscalía del Sur de Nueva York es combatir el narcotráfico en México y por eso ahora han puesto sus ojos en la Península de Yucatán, debido al resurgimiento de las rutas que abastecen de drogas a Estados Unidos y que pasan por allí, advierte el entrevistado.
Un informe de la DEA conseguido por el Observatorio advierte que el flujo de narcóticos procedente de Sudamérica a través del Caribe Mexicano, aumentó en los últimos años. Las aeronaves llegan a distintos puntos del municipio de Othón P. Blanco y también a la frontera de México con Belice y Guatemala.
Otro informe de la Sedena asienta que en el último año se detectaron 80 vuelos ilícitos, muchos de ellos sobre el Caribe y la Península de Yucatán.
Las rutas aéreas en esta zona se habían enfriado, pero desde 2017 cobraron un nuevo auge, “lo que preocupa mucho al gobierno estadunidense”, indica Razur Antonio.
La extradición de Gómez Castruita y Contreras Rangel y su enjuiciamiento, abre la posibilidad a la DEA de conocer del modus operandi de los narcotraficantes que operan esas rutas, conocer sus nombres y, sobretodo, quienes en el país y particularmente en Quintana Roo y posiblemente en Yucatán, les brindan apoyo.
El avión que aterrizó en la vía Chetumal-Mérida está registrado en Estados Unidos y antes de ese incidente había visitado los aeropuertos de Monterrey, Tampico, Toluca y Chetumal, sin que las autoridades detectaran su uso ilegal.
Revelaciones
“Si el gobierno de Estados Unidos logra la extradición de los dos detenidos, que no dudo que así será, la DEA y el juzgado que atienda el caso allí podrán desvelar a esa mafia que actuó con impunidad en el gobierno de Enrique Peña Nieto”, señala el entrevistado
“Como en el proceso del ‘Chapo’, agrega, “aquí también podremos conocer testimonios de testigos protegidos y acusaciones contra gente encumbrada”.— HERNÁN CASARES CÁMARA
Al parecer, el gobierno de EE.UU estaría muy interesado en interrogar a esos dos detenidos parar saber quiénes los protegen, como pasó con ‘El Chapo’
Interés en la Península
Recientes hechos violentos han llamado la atención de EE.UU
Extradición
Raymond P., Donovan, el llamado “zar antidrogas” de Nueva York, quiere llevarse a toda costa a su país a dos narcotraficantes vinculados a un violento hecho ocurrido recientemente en la carretera Chetumal-Mérida.
Red de apoyo
Con eso busca descubrir, junto con el fiscal del Distrito Sur de Nueva York, Geoffrey S. Berman, a los integrantes de la red de apoyo al tráfico de drogas en la Península de Yucatán.
