Al menos 300 viviendas en la capital campechana están demasiado cerca del tendido férreo. El derecho de vía debería ser de 15 metros por lado. Las familias que resultarían afectadas interpusieron un amparo

Cerca de 300 viviendas antiguas, algunas con valor histórico porque datan de 1893, y micronegocios de tres colonias de Campeche están en la mira del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) por la construcción del Tren Maya que está en proceso.

Fonatur, con el apoyo de ONU Hábitat, quiere tener en propiedad las casas y locales de negocios que están a las orillas de las rieles del tren de las colonias Camino Real, La Ermita y Santa Lucía, tres antiguos barrios de la ciudad de Campeche, para la ampliación del derecho de vía para el Tren Maya, que está en construcción. Para ello, las dos instancias realizan un proceso de desalojo y reubicación de casi 2,000 habitantes que viven en unas 300 viviendas y pequeños empresarios que tienen sus negocios en paralelo con las vías del ferrocarril actual.

La señora Guadalupe Gutiérrez Cáceres, de 63 años de edad y una de las propietarias afectadas por el proyecto del Tren Maya, asegura que la vivienda ha sido habitada por cinco generaciones de su familia porque está desde 1893, o sea se construyó antes de que existiera el derecho de vía del tren en 1938, y por ello cree tener mayor derecho que Fonatur. Y precisamente porque cree que le asiste la razón, solicitó junto con otras vecinas y vecinos de las tres colonias afectadas un amparo que en principio se rechazó porque no era un asunto urgente, pero en respuesta a una queja ante el Tribunal Colegiado anteayer regresó al Juzgado Primero de Distrito de Campeche para su revaloración.

“Vivo junto a la vía del ferrocarril y formamos un colectivo de vecinos de los tres barrios tradicionales de la ciudad (Campeche) porque todos vivimos en el derecho de vía y somos afectados”, informó. “Hace aproximadamente11 meses nos juntamos porque ninguna autoridad nos toma en cuenta. Decidimos judicializar el caso porque el proyecto no para, ya se hizo la licitación de la primera parte y ya nos van a empezar a afectar porque entrarán a la ciudad de San Francisco Campeche”.

La afectada afirmó que las vecinas y vecinos se sienten indefensos y desprotegidos porque Fonatur y ONU Hábitat están decididos a sacarlos de sus hogares y ahora ven que los juzgados federales también están del lado del gobierno federal porque se niegan a admitir, estudiar y dictar sentencia sobre sus demandas.

Explicó que el 17 de abril pasado presentaron al juzgado primero federal un amparo y no les quisieron recibir la solicitud porque en tiempos de contingencia solo atienden casos urgentes y el de ellos no lo era, según el tribunal. El 25 de abril interpusieron un recurso de queja contra dicho juzgado ante el tribunal colegiado, y, afortunadamente respondió favorablemente porque declaró fundada la petición y regresó la solicitud al juzgado primero federal y hoy están en espera de que resuelva si lo admite.

En las tres colonias que están en los planes de Fonatur para el Tren Maya hay unas 300 casas que están sobre el derecho de vía, además, hay micronegocios como dentistas, veterinarias, vulcanizadoras, estéticas, pescadores que por la cercanía del malecón rápidamente reaccionan y protegen sus embarcaciones cuando hay huracanes, mal tiempo o robos aparatos marinos o para avituallar las lanchas.

“Pensé que la ONU Hábitat era una institución buena, objetiva, proba, siempre he oído que la ONU defiende y ayuda, pero viendo el trabajo de relocalización que realiza con intenciones de colaborar en el desalojo forzado, de perjudicarnos, de agraviar nuestros derechos de tener una vivienda digna, que nos tilda de invasores y nos acosa, pues no que queda duda que le hace el trabajo sucio al gobierno federal”.

Dijo que personal de ONU Hábitat estuvo en las colonias en febrero pasado y anunció que habría una reunión con los afectados, que iban a realizar un censo y les informarían sobre las medidas que aplicaría Fonatur, pero no hubo tal reunión ni ha hecho nada, más que realizar visitas domiciliarias o llamadas por teléfono en plena contingencia sanitaria.

No están de acuerdo con el trabajo de ONU Hábitat porque ponen en riesgo la salud de los vecinos porque realizan las entrevistas sin cubrebocas y pasean por las colonias como si no hubiese cuarentena sanitaria.—Joaquín Chan Caamal

“Somos un grupo apolítico y el único objetivo de esta lucha es la defensa de nuestro hogar”, reiteró. “No queremos impedir el proyecto del tren maya, sino que el proceso de reubicación no se haga, hay un plan b, que pase fuera de la ciudad donde hay mucho terreno y no perjudican a nadie. Pero ellos no cambian, están decididos a reubicarnos”.

“Mi familia tiene cinco generaciones en esta casa, tengo el documento del predio que data de 1893. Ni había tren en esa época porque se construyó en 1938 para comunicar el centro del país con el sureste. Somos antes del tren, nosotros seguimos viviendo en propiedades muy antiguas, no somos invasores, fuimos primero que el tren”.

Explicó que no todas las casas de las tres colonias resultarían afectados por la construcción de la vía del Tren Maya sino solo las que están a la vera de la riel. En algunas serán afectadas una o dos cuadras como en Santa Lucía y La Ermita, la afectación más numerosa será en la colonia Camino Real y otras viviendas más que están a lo largo de la línea férrea que lleva a la antigua estación donde hoy está el estadio de beisbol “Nelson Barrera”. Son como 10 kilómetros de derecho de vías del tren dentro de la ciudad y es igual como el trazo de Mérida, las rieles parten a la ciudad campechana.

“Las propiedades afectadas representan mucho dinero porque son solares grandes”, señaló. “Mi casa es bastante grande y viven tres familias. Muchas de las casas son muy antiguas. Me pregunto ¿por qué insisten en que el tren maya pase dentro de la ciudad, si puede pasar afuera?

La señora Gutiérrez Cáceres informó que hasta el día de hoy, Fonatur o ONU Hábitat no han hecho algún ofrecimiento de nuevas viviendas o indemnización.

Solo siguen con su trabajo de desalojo forzado.

“No me quiero salir de aquí, aquí murieron mis padres, aquí nací, aquí crecí, aquí están mis hijos e hijas”, advirtió. “Por ahora la pelota está en el terreno de los juzgados federales. No decidimos qué es lo que haremos, pero de momento no pensamos en algún bloqueo de los trabajos o alguna

manifestación porque somos personas de la tercera edad y estamos encerrados por la cuarentena. Después que pase la cuarentena y veamos la respuesta de los juzgados federales veremos que pasa”.

Para dar argumentos sobre por qué no debe pasar por el centro de Campeche el Tren Maya, la entrevistada dice que el Tren Maya tendrá locomotoras rápidas que transitan a más de 120 kilómetros, en una sola vía pasarán los trenes de pasaje y de carga por lo que el peso y la velocidad pueden desfondar la tierra porque como todos saben el suelo de la Península es cárstico y es de fácil hundimiento la bóveda.

“Pedimos a Fonatur que revalorice su proyecto porque pensamos que el terreno dentro de la ciudad no va a aguantar porque el Tren Maya es de mayor peso que el actual”, dijo. “Si ahora que pasa el tren normal truenan las rieles y se bambolean los vagones, cuando pase el tren maya a una mayor velocidad será catastrófico. Ese tren no es para que entre en la ciudad, por qué no lo sacan, todos sabemos que es un proyecto inmobiliario, harán casas, departamentos, spas, instalaciones comerciales y recreativas, fuera del centro urbano tienen suficiente terrenos para hacer a la medida lo que quieren para ese tren”.

Al poder judicial le pide que haga su trabajo con profesionalismo, honestidad y apegado a las leyes y no deben de olvidar que como entes de derecho, quienes habitan en las tres colonias tienen el derecho constitucional a una vivienda digna, a la salud y a la convivencia pacífica.

“Ojalá que tomen en cuenta todo eso”, finalizó.

De un vistazo

Solares

“Las propiedades afectadas representan mucho dinero porque son solares grandes”, señaló la señora Guadalupe Gutiérrez Cáceres. “Mi casa es bastante grande y viven tres familias. Muchas de las casas son muy antiguas. Me pregunto ¿por qué insisten en que el tren maya pase dentro de la ciudad, si puede pasar afuera?

Ni una oferta

La Sra. Gutiérrez Cáceres dijo que al día de hoy, Fonatur o ONU Hábitat no han hecho algún ofrecimiento de nuevas viviendas o indemnización.

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