Sin trabajo, más de 35 mil alarifes por el Covid-19
Muchas obras en construcción en Mérida amanecieron sin su tradicional y venerada cruz de madera adornada con cintas y flores multicolores a lo alto del edificio, vivienda o estructura porque la pandemia del coronavirus Covid-19 mantiene paralizada esta industria y tiene sin trabajo a casi 36,000 albañiles de Yucatán.
La pandemia hizo que los albañiles no festejaran en forma alegre y con su comida favorita —como tacos de chicharra, de cochinita pibil o de lechón al horno— el Día de la Santa Cruz, cuando los obreros de esta industria agradecen tener trabajo, salud y que no hayan sufrido algún accidente. Sin embargo, lo que no pudo evitar esta pandemia es que los trabajadores recibieran felicitaciones y reconocimientos en las redes sociales y que oraran en sus domicilios donde realizan su cuarentena en cumplimiento de la estrategia #QuédateEnCasa.
El presidente local de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), Raúl Aguilar Baqueiro, recordó que este sector tenía registrados a 35,974 albañiles en el IMSS de Yucatán (19,218 permanentes y poco más de 16,000 eventuales) antes la contingencia del Covid-19 y hoy muy pocos están activos porque la industria de la construcción está paralizada por las afectaciones de la enfermedad que azota al mundo.
Pero la fuerza laboral de la albañilería es quizá el doble en estos momentos en Yucatán porque, según el presidente de la CMIC, cientos de obreros yucatecos que trabajan en Quintana Roo regresaron a sus poblaciones por la suspensión de labores en la obra pública y privada de ese vecino estado.
Vía a la recuperación
Yucatán tenía activa al 100% de su fuerza laboral de la industria de la construcción por el crecimiento económico que registraba el Estado, porque tenía un 86% de inversión privada y 14% de inversión pública. Iba muy diferente al resto del país donde la industria de la construcción cayó en 12 puntos en 2019. Hoy la industria está frenada: solo algunas obras continúan a un ritmo muy bajo, casi nulo, por lo que el ingeniero Aguilar Baqueiro cree que para evitar un colapso mayor, pérdida de empleos, cierre de empresas, desestabilización social y hasta riesgos en seguridad pública, esta industria necesita de la inversión en infraestructura productiva.
“El plan de inversión pública productiva tiene que darse en el mayor número de empresas porque así se favorece también a muchos más proveedores; tiene que darse en el mayor número de municipios para que ocupen a la mayor cantidad de mano de obra posible”, recomienda el presidente de la CMIC.
“Aquí es donde los albañiles jugarán un papel preponderante en la recuperación económica del Estado porque es una fuerza laboral que empezará a mover la economía y generar derrama económica, debido a que la industria tiene impacto en 160 actividades de la cadena de valor”, detalló el directivo.— Joaquín Chan Caamal
