Con la pandemia han disminuido las donaciones
La profunda crisis económica que trajo la pandemia del coronavirus Covid-19 tiene un impacto fuerte en la práctica del altruismo organizado en asociaciones de la sociedad civil, en fundaciones y redes de ayuda social.
Las medidas sanitarias impuestas por las autoridades para tratar de frenar el avance de la enfermedad también han disminuido la capacidad de recaudación de recursos de las organizaciones que se dedican al apoyo de personas vulnerables.
El doctor en economía Raúl Vela Sosa opina que estas agrupaciones que trabajan a favor de los segmentos frágiles de la sociedad yucateca seguramente tendrán problemas de liquidez a corto plazo, si no es que ya los padecen, porque no tienen forma de realizar sus colectas y las actividades que les generan ingresos para solventar sus programas de ayuda social, por lo que es probable que disminuyan sus programas y focalicen más sus apoyos.
Si a corto plazo tendrán problemas de liquidez, también a mediano plazo se prevé que no podrán capitalizar ni acumular recursos económicos suficientes para los siguientes meses, después que las autoridades controlen la pandemia.
Sin embargo, el economista ve una leve esperanza para las organizaciones de la sociedad civil que se dedican al altruismo, porque cuando haya un control de la pandemia seguramente reanudarán sus actividades y estrategias para reunir fondos para sus programas humanitarios, pero esto, calcula, ocurrirá en dos años como mínimo.
“Va a mermar mucho la dinámica de ayuda como consecuencia de la pandemia. Quizá a largo plazo puedan recuperar su capacidad de gestión y entrega de apoyos al nivel que tenían antes, pero sería en uno o dos años tras finalizar esta fase”.
La experiencia en anteriores crisis económicas, apunta, demuestra que después de una crisis merma la posibilidad de tener solvencia, y las personas y empresas que normalmente apoyan el altruismo de estas organizaciones ya no tienen la misma capacidad financiera y reducen o dejan de colaborar hasta que se recuperan.
“Es un hecho de que no van a estar en las mismas condiciones en que estaban antes de la pandemia. Necesitarán un proceso de recuperación mínimo de un año o de dos para que estas organizaciones vuelvan a tener su capacidad de gestión. Después de cada crisis económica viene un problema de solvencia, de falta de ahorros y de captar recursos. Todos cuidan sus ingresos y sus ahorros porque no es tan fácil recuperarse a corto plazo”, señala.
El exdirector y profesor de la Facultad de Economía de la Uady destaca que las organizaciones y fundaciones podrán sobrevivir con otras condiciones. Tienen que replantear sus propósitos, reinventarse, innovar para obtener recursos y focalizar sus apoyos por la reducción de sus ingresos para el financiamiento de sus planes.
Antes de la crisis que genera la pandemia podían atender varios grupos, a más gente necesitada de algún apoyo, pero ahora tendrán que definir a qué grupo vulnerables apoyarán, seguramente disminuirá el número de atención por la falta de dinero. Incluso, ni siquiera podrían pensar en un financiamiento gubernamental porque el gobierno federal ya tiene definidos sus programas sociales, ya los elevó al rango constitucional y el ingreso fiscal es muy poco porque hay menos empleo y menos comercialización de bienes y servicios.
“En el corto plazo mucha gente necesitada se quedará sin ayuda de esos grupos altruistas, quizá puedan continuar con su labor a largo plazo”, indica.
“Es otro efecto severo de la pandemia. Pero cuando hay limitaciones o crisis, la gente se vuelve creativa, innova para obtener recursos, como se hizo con el redondeo, y busca otras fuentes de financiamiento. Quizá puedan pedir ayuda entre los viajeros que van al extranjero, porque si viajan es que tienen solvencia; quizá puedan gestionar con las casas de cambio que un porcentaje del dólar que cambien se destine a las organizaciones civiles o pueden recurrir a los segmentos económicos que tienen excedentes.
“Las organizaciones de la sociedad civil tienen que reinventarse y usar su ingenio para encontrar nuevos mecanismos de recaudación de dinero para sus programas”, indica.— Joaquín Chan Caamal.
