Quienes resultarían beneficiados con las intensas lluvias que dejó el huracán “Delta” serían los llanteros, pues según estimaron algunos de ellos, en estas épocas se incrementa la demanda de sus servicios, en un 40% (hasta 10 reparaciones al día) para las llantas, y un 50% (de tres a cinco cuando mucho) para los rines.
“Nuestros mejores aliados en estas épocas son los charcos y las calles anegadas, al convertirse en trampas para los vehículos, porque ocultan los baches y remueven todo lo que por lo regular se almacena en las orillas de las escarpas, como clavos, tornillos astillas y otros objetos que dañan las llantas y hasta los rines”, comentó uno de los llanteros.
En un recorrido para visitar algunos de esos establecimientos en la ciudad, en casi todos se les observó activos, con personas incluso esperando turno para ser atendidos, y comentaron que precisamente en esos momentos, “siempre después de las lluvias es cuando más trabajo tenemos”.
Los entrevistados, quienes declinaron ser identificados, algunos porque “no quieren ser famosos” como comentaron en broma y otros, simplemente pidieron informar, pero con la condición de que no se les identifique, manifestaron que mientras más tarden las autoridades en reparar las calles y que éstas se sequen, más trabajo tienen.
Ayer después de más de cuatro días seguidos de lluvias, primero por la tormenta “Gamma” y después por el huracán “Delta”, en el primer día sin precipitaciones pluviales, al menos durante la mañana, de los establecimientos donde se observó con más movimiento, fue precisamente las llanteras.
Mientras retiraba una llanta de su rin, uno de los trabajadores comentó que “es normal, siempre después de las lluvias tenemos chamba, es cuando más trabajo nos sale”.
Contrario a lo que se podría pensar, los llanteros coinciden en que el trabajo que les llega después de la lluvia, no es tanto por los baches, es más de llantas pinchadas por los clavos, tornillos y otros objetos punzantes que se acumulan en las orillas de la calle, pegadas entre la unión de la carpeta asfáltica y las aceras, de donde son removidas por las aguas de la lluvia que se acumulan en esos sitios.—DAVID DOMÍNGUEZ MASSA.
En promedio estimaron que estas reparaciones aumentan en la temporada de lluvias, hasta en un 40%, porque normalmente hacen de tres a cinco reparaciones al día en tiempos sin lluvias, pero cuando caen las precipitaciones pluviales, aumentan a ocho y en ocasiones hasta 10 servicios diarios.
Pero los baches también son sus aliados, comentan que “los huecos en las calles”, no dañan tanto las llantas, como los rines, en su opinión, estos son las principales víctimas de los baches, al menos por los que más trabajo tienen por esos daños que dejan las lluvias en las vías de tránsito vehicular.
En este caso informaron que normalmente hacen un promedio de dos reparaciones de rines al día, pero en días de lluvias como estos que acaban de pasar, aumentan hasta en un 50% la demanda de sus servicios, llegan a reparar hasta cinco rines diario.
El costo de la reparación de un rin, que son los más dañados por los baches, es en promedio de 150 pesos, y el trabajo les puede llevar hasta cuatro horas, según nformaron.
